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Bush-Fox PPP

Por la Redacción

Entre México y Estados Unidos, el Plan Puebla Panamá (PPP) es tema prioritario de discusión. Para Estados Unidos, la región del PPP es estratégica en términos geopolíticos, geoeconómicos y geomilitares.

Chiapas, por ejemplo, tiene ricos recursos en biodiversidad, petróleo, hidroelectricidad y, por si fuera poco, tiene enormes yacimientos de uranio aún no explotados que son la codicia de los estadounidenses.

La región sur-sureste tiene una gran variedad de suelos y biodiversidad: cuenta con agua en abundancia y ríos importantes; tiene una extensión costera envidiable; extensiones importantes de bosques y selvas; grandes yacimientos de hidrocarburos y minerales metálicos y no metálicos; alberga un número importante de reservas naturales y cuenta con una gran variedad de climas, regiones fisiográficas y variedad de suelos.

Para el diagnóstico oficial del PPP los pobres rurales complementan sus escasos ingresos intensificando el uso de los recursos naturales que están a su alcance o, de lo contrario, migran a las ciudades. Mejorar la situación de los habitantes de esta zona no son los objetivos de la política económica neoliberal, aunque para el gobierno hay tres opciones:

1) No garantizarles el acceso constitucional a los recursos naturales (rechazo a la Ley Cocopa),
2) Privatizar los recursos naturales,
3) Desplazar a la población pobre de los recursos estratégicos hacia los centros de desarrollo maquilador o en función de la agroexportación en apoyo al modelo económico que beneficie al gran capital financiero.

Pocos saben que en la zona desde Panamá hasta Puebla se concentran los más importantes proyectos de biopiratería y el Corredor Biológico Mesoamericano que impulsa el Banco Mundial.

Pero el problema para el capital transnacional es el de siempre: esas tierras no le pertenecen, le pertenecen a los pobres, a la población indígena.

La abundancia de recursos naturales en el sur-sureste se caracteriza por concentrar los más grandes acuíferos del país y los menos explotados; por tener importantes afluentes de agua y donde se recibe alrededor de 80% de la precipitación pluvial del país y con precipitaciones pluviales por encima de la media nacional, destacando Tabasco, Chiapas, Oaxaca y Veracruz. Parte de sus cuencas presentan altos grados de contaminación.

Los grandes desarrollos hidroeléctricos del país (Angostura, Chicoasén, Mal Paso, Peñitas, todos en Chiapas) se encuentran localizados en el sur- sureste y donde, contradictoriamente, es menor el porcentaje de viviendas que cuentan con energía eléctrica.

En el sur-sureste se encuentra 70% de la biodiversidad del país. Oaxaca, Chiapas, Veracruz y Guerrero ocupan los primeros cuatro lugares y Puebla el sexto.

En la región también está casi la mitad de la fauna protegida por la legislación mexicana y los tratados internacionales, y 60% de la flora endémica y protegida por las instancias mencionadas. Más de 50% de la superficie de la región está cubierta por selvas medianas y altas. Oaxaca, Chiapas, Veracruz y Guerrero son los cuatro estados con mayor biodiversidad y riqueza de especies animales y vegetales de la región.

El sur-sureste tiene 25.2% de la superficie forestal del país. Quintana Roo, Campeche, Guerrero y Oaxaca son los únicos cuyos bosques son superiores a 50% de sus territorios. Sólo Chiapas y Yucatán están por encima de la media nacional.

La región sur-sureste contiene 11.9% del total nacional de la superficie con alta calidad ecológica y el 5% de la de baja calidad ecológica del país. Seis de los nueve estados de la región presentan más de 30% de su superficie con calidad ecológica alta y muy alta: Quintana Roo (90.9%), Campeche (77.5%), Guerrero (54.5%), Oaxaca (50.5%), Yucatán (44.8%) y Chiapas (43.5%). Los estados de la región que presentan una mala calidad ecológica son Puebla (52.5%), Tabasco (40%) y Veracruz (28%).

En cuanto a la economía: La región aportó (1999) el 18.1% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. Veracruz y Puebla generan entre los dos casi 45% del PIB de la región, por lo que el PIB conjunto del resto de los estados no llega a 10% del total nacional.

El PIB per capita de casi todos los estados de la región se ha mantenido por debajo del promedio nacional. La participación del sector primario en el PIB total ha sido siempre mayor que a nivel nacional. Muestran una mayor especialización estatal en las actividades primarias: Oaxaca (13.45%) y Chiapas (11.74%); a diferencia de Quintana Roo (por el desarrollo turístico) así como Campeche, Yucatán y Puebla.

Al interior de la región destacan por su grado de especialización en el sector secundario: Campeche y Puebla. Con menor grado de industrialización están Quintana Roo y Guerrero. La participación del sur -sureste en la producción manufacturera del PIB nacional es muy baja y ha disminuido desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN).

La producción manufacturera está muy vinculada con las actividades primarias, mostrando incipientes avances en ramos como alimentos y bebidas, productos metálicos y textiles.

       
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