Cada dos horas muere una mujer por cáncer cervical

SALUD
    Carece México de infraestructura de prevención
Cada dos horas muere una mujer por cáncer cervical
Por: Esther de la Rosa
Cimac | México, DF.- 03/11/2005

En nuestro país, se estima que cada dos horas muere una mujer a causa del cáncer cérvicouterino; ésta es la segunda causa de mortalidad general y la primera entre mujeres mayores de 25 años. La mayoría de las víctimas jamás se habían sometido a un estudio citológico cérvicovaginal.

A pesar de ser una enfermedad prevenible y sumamente extendida en todo el orbe, la causa del cáncer cérvicouterino se desconoce, según el último informe de la Alianza para la Prevención del Cáncer Cervical (Alliance for Cervical Cancer Prevention, ACCP). Sin embargo, el tumor se relaciona con virus del papiloma humano (VPH), una enfermedad de transmisión sexual que no suele presentar síntomas.

La forma de prevenir las muertes por cáncer cervical es simple si éste se trata a tiempo. El principal problema es que la enfermedad afecta sobre todo a las mujeres con menores ingresos económicos.

De hecho, en el ámbito mundial, los países en desarrollo son los más perjudicados por el cáncer cervical. El informe achaca este fenómeno a la falta de instrumentos efectivos para detectar los estados precancerosos y a que los programas de detección han sido escasos o ineficaces.

En cuanto a la prevención, el documento señala que los esfuerzos de detección se han concentrado en el Papanicolaou, una prueba de laboratorio para detectar cambios celulares anormales que ha dado exitosos resultados en los países industrializados, pero que es demasiado costosa y compleja para aplicarse a mujeres en países con infraestructuras sanitarias deficientes.

El informe recomienda la utilización de nuevas formas de detección y tratamientos para contextos de bajos recursos, como es la inspección visual del cérvix, que no requiere de mucha infraestructura.

Además, el estudio detecta que las mujeres de 35 años en adelante son las más afectadas. Por ello, señala que la mayoría de los esfuerzos de prevención que se concentran en las mujeres más jóvenes dan poco resultado, ya que el cáncer se desarrolla muy lentamente y a edades más avanzadas.

Como ejemplo, indica que en México, las pruebas de Papanicolaou -que se iniciaron en la década de los 70- no lograron reducir la mortalidad en 15 años, porque se hacían pruebas a las mujeres más jóvenes de áreas urbanas.

Según el Programa de Acción para la Prevención y Control del Cáncer Cérvicouterino 2001-2006, lanzado por la Secretaría de Salud, en México esta enfermedad también afecta a la población con menor desarrollo económico y humano, con mayor incidencia en las entidades del sureste del país. Por ello, el programa se dirige a reducir los rezagos de salud que afectan a las mujeres más pobres y que profundizan la brecha de género.

05/ER/YT