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Calderón promete empleo a jóvenes, ante un mercado saturado

Por Lourdes Godínez Leal

Los empleos, tanto en el sector servicios, como en el comercio y la industria, están “abarrotados” por jóvenes, demuestran las contundentes cifras del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), lo que les obliga a aceptar condiciones laborales abusivas, que atentan incluso contra sus derechos humanos, pero Felipe Calderón anuncia la creación de 2 millones de plazas al año, especialmente para jóvenes sin experiencia laboral.

Bajos salarios, largas jornadas de trabajo, contratación temporal, carencia de prestaciones de ley, así como de seguridad social, son las constantes en la contratación de jóvenes, aún los que se encuentran estudiando la preparatoria o una licenciatura y que en su mayoría se emplean para el sector servicios en horario de medio tiempo.

En suma, las condiciones en que las y los mexicanos jóvenes son contratados los exponen a la explotación y abuso por parte de empleadores, situación que se recrudeció durante el sexenio anterior, cuando el país fue gobernado por el Partido Acción Nacional (PAN).

El anuncio de Felipe Calderón recuerda la decisión de su antecesor, el también panista Vicente Fox, quien en 2002 aseguró que durante su gestión “se priorizará el empleo, sobre el salario”, pero que tampoco logró cerrar la brecha de género que somete a las mujeres a las peores condiciones laborales.

LAS CIFRAS NO MIENTEN

Un diagnóstico sobre la situación laboral de México, de la organización civil CEREAL, señala que en el sexenio foxistael 50 por ciento de los empleos creados fueron de “mala calidad”, sin seguridad social, sin prestaciones y con bajos salarios, en los cuales las mujeres se ubicaron mayoritariamente.

Las mismas cifras del INEGI señalan que de 2000 a 2004, creció el número de mujeres que trabajaban por su cuenta: de dos millones 882 mil 185, pasó a tres millones 562 mil 382.

En el último trimestre del 2006 (abril-junio) el 40.6 por ciento de mujeres en edad de trabajar estaban desempleadas, según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, que el INEGI realiza a nivel nacional.

El INEGI reportó, además, que durante el mismo periodo cinco millones 391 mil 581 mujeres se ubicaban en trabajos informales, en tanto que nueve millones 275 mil 358 tenían un trabajo formal y recibían un salario.

A 2006, la brecha salarial continuaba entre hombres y mujeres, de tal forma que por un mismo trabajo y por igual número de horas las mujeres ganan 7.4 por ciento menos que los varones, mientras que el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) hablaba de un 35 y 40 por ciento menos.

En suma, en 2006, el 32.8 por ciento de los hombres y el 46.2 de mujeres que trabajaban, recibían al mes ingresos que no rebasan los dos salarios mínimos, según datos del Instituto de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

Aunque el autoproclamado “presidente del empleo” anunció esta semana ?”dedicada al tema del empleo”?su Programa por la Generación del primer Empleo, que incentiva a empresarios para contratar a jóvenes sin experiencia laboral o recién egresados de licenciaturas a cambio del pago de sus cuotas al IMSS, la realidad es que la mano de obra joven satura el mercado laboral.

Asimismo, como han reiterado académicos, diversas OSC, ONG y sindicatos no afines al gobierno, cuando los funcionarios presumen el incremento en el número de empleos, basándose en cifras del IMSS, se trata de trabajos eventuales, con bajísimos salarios.

Lo que nos demuestran las estadísticas del INEGI, es en dónde se están empleando mujeres y hombres jóvenes, principalmente y se observa que el sector servicios, comercio e industria están siendo “abarrotados por este sector de la población”.

Así pues, por ejemplo, a 2005 el porcentaje de mujeres jóvenes que se emplearon en servicios fue del 43.2 por ciento; comercio 26.6 por ciento y la industria 18.2 por ciento, en comparación con los varones que se encontraba el 21.8 por ciento en el primer rubro; el 20.9 por ciento en el segundo, desempeñando actividades agropecuarias, el 17.4 por ciento en la industria y el 15.7 por ciento en actividades comerciales.

Las y los profesionistas se ubican en el 3 por ciento, mientras que las y los que cuentan con un nivel técnico se ubican en el 6 por ciento de los empleados de este país, ambos, desempeñando su profesión porque aunque el número de profesionistas es superior, es muy común encontrar jóvenes con nivel licenciatura trabajando un taxi o vendiendo productos en los llamados centros de llamadas.

LA NECESIDAD DE UN EMPLEO

Actualmente las y los jóvenes combinan sus estudios con el trabajo, por lo que buscan empleos de medio tiempo en lugares “poco formales”que les permitan continuar con sus estudios, como recepcionistas, dependientas o dependientes en zapaterías, tiendas de ropa o en los llamados Call Center, vendiendo y promocionando productos y tarjetas de crédito.

La característica de estos empleos es que quien ahí labora tiene un sueldo base más comisión, en teoría, porque en la práctica, su sueldo siempre está condicionado a sus metas de producción, así pues, si no completa la cuota de venta, no alcanzarán a cubrir el porcentaje de su sueldo.

Gabriela Velásquez es una joven estudiante del Colegio de bachilleres que encontró empleo en una zapatería del Centro Comercial Perisur. Fue contratada por mil 460 pesos al mes más comisiones por un horario de medio tiempo y es sólo un ejemplo de lo que actualmente sucede en este tipo de trabajos.

La cadena de tiendas Go, cuenta con zapaterías en los centros comerciales de Perisur, Coyoacán, Satélite, San Ángel, Plaza Universidad y en la ciudad de Puebla (se calcula en que en total laboran alrededor de cien trabajadoras todas mujeres) y el común denominador es que las hacen firmar un contrato por 30 días, si ellas permanecen más de 30 días en la zapatería ya no firman otro contrato.

Las condiciones laborales que enfrentan son castigos por faltas, supervisión constante de su desempeño, sólo tienen dos permisos para ir al baño durante el día y coartan sus aspiraciones de superación, la mayoría de las trabajadoras solo tienen educación básica.

Aunque el tema no es nuevo, lo cierto es que el panorama para las y los jóvenes, aún con niveles de licenciatura, sigue siendo incierto porque se desconoce qué tipo de empleo se promoverá y bajo qué condiciones, no obstante, Calderón auguró que en materia económica habrá grandes retos, que sin duda, se reflejarán en los salarios de los nuevos empleos.

07/LGL/GG

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