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Campeche, la maquila del camarón

Por Nancy Olivia González

Las manos retorcidas por la artritis de Humbertina Pérez Xool reflejan los años que se dedicó al pelado y desvenado del camarón, actividad que realizó durante más de 15 años en Campeche ?en la costa del Golfo de México– como medio de subsistencia para su familia.

Madre de cinco hijos, cumple su triple jornada como trabajadora, mamá y papá, porque antes de que naciera su quinto hijo Fernando Hoil Hernández, su esposo, se fue de la casa.

Historia de vida similar a la de otras mujeres dedicadas a la maquila del camarón, actividad que les permitió dar a sus familias lo más básico.

Ahora, esta industria enfrenta uno de sus peores momentos, debido a la sobreexplotación del camarón y los cambios en su comercialización, por eso desde hace más de una década esta fuente de empleo para las mujeres se ha reducido.

Marielena Aké Queb, presidenta de la Asociación de Mujeres del Pelado y Desvenado del Camarón, integrada por 120 trabajadoras, afirma que su situación es muy difícil, debido a las prolongadas vedas y a la falta de demanda de mano de obra ya que los dueños de los barcos ahora venden el camarón sin procesarlo.

“A los patrones de los barcos les conviene más, es cierto que les pagan menos por tonelada de camarón, pero nos dicen que se compensa porque no tienen que invertir en personal ni en los gastos que tiene el proceso de pelado y desvenado”, explicó.

“Desde hace seis meses no tenemos ingresos, nos tenemos que dedicar a lavar y planchar ropa, enfrentamos una situación muy dura, la mayoría somos madres solteras, tenemos la responsabilidad de los hijos y no sabemos qué vamos a hacer”.

La mayoría de las mujeres que trabajaron o trabajan en esta actividad no cuentan con seguridad social, ni otras prestaciones laborales.

En una reunión que tuvieron este año determinaron solicitar al gobierno de Campeche su apoyo pues de lo contrario no podrán salir adelante.

“Somos mujeres de trabajo, pero nuestras condiciones no nos permiten acceder a créditos, y pues no hay muchas opciones de trabajo”, añade Marielena Aké Queb, quien vive en la colonia Santa Bárbara en Campeche.

El frío de las congeladoras cala hasta los huesos, las manos se humedecen a pesar de los guantes, son muchas horas de pie, pero se gana mejor en la maquila del camarón que en otros lados, explica.

Aunque por años, estas mujeres fueron muy importantes para la industria del camarón, son las invisibilizadas, no hay datos oficiales de su aportación a la economía, y lo peor, son pocos los ojos que las quieren ver, muchos menos los oídos que las quieren escuchar.

OPORTUNIDADES DE TRABAJO

Como ellas, también las integrantes de la Asociación Civil Jubiladas y Pensionadas de la Maquila de Camarón en el Estado de Campeche demandan oportunidades reales de trabajo, más apoyo a través de los programas de asistencia social y beneficios para quienes sus capacidades físicas fueron afectadas por el trabajo.

Las 147 ex trabajadoras, la mayoría de edad avanzada y con problemas de salud, han hecho llegar sus demandas a las autoridades federales y estatales, para que volteen la mirada a este grupo de mujeres que con su trabajo contribuyeron al desarrollo de la industria del camarón.

La presidenta de la agrupación, Virginia Farias Vázquez, comenta que la mayoría padece enfermedades resultado del trabajo que por años desempeñaron para la industria camaronera, que hasta hace dos décadas fue fundamental para la economía del estado y que generó importantes divisas al país.

Explicó que la raquítica pensión que reciben no alcanza ni para cubrir las necesidades básicas, considerando injusto que si dieron lo mejor de su vida a esta industria y a Campeche hoy muchas de ellas vivan en situaciones muy difíciles, sobre todo las que no tenían las prestaciones de ley.

Anteriormente fueron incluidas en un programa de becas que les permitía tener un ingreso más, incluso doña Virginia trabajó como asistente de enfermería del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), pero el gobierno federal le quitó este programa a la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y se lo dio al Instituto de los Adultos en Plenitud, las políticas cambiaron y ellas quedaron fuera.

Ahora algunas trabajan como empacadoras en los supermercados, esto como parte de un convenio que se hizo, sin embargo unas tienen problemas de artritis y por la edad no pueden permanecer mucho tiempo de pie.

Los días por venir serán aún más difíciles para estas mujeres que tendrán que buscar otra fuente de empleo, el pelado y desvenado del camarón es una actividad que se acabó.

Las huellas de lo que fue el emporio camaronero está en las manos de Humbertina, Virginia y Marielena, sus dedos retorcidos, la piel arrugada y los callos de esas manos tienen historia, la historia de la maquila del camarón.

06/NOG/CV

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