Inicio Cáncer y estilo de vida

Cáncer y estilo de vida

Entre grasas, producción de hormonas y obesidad, existe una relación que debe tomarse en cuenta si hablamos de cáncer y estilo de vida, así lo señala el libro, que con este nombre, ofrece a sus lectoras y lectores una propuesta de prevención a este padecimiento.

Tras afirmar que no todas las grasas son malas, como es el caso de los ácidos grasos omega-3 (en el aceite de pescado y algunos vegetales) y los ácidos grasos monoinsaturados (aceite de oliva), en “Cáncer y estilo de vida” (Instituto Nacional de Cancerología, INCan, 2009), de la autoría de Laura Suchil, Emma Verástegui y Robert Thomas, se exponen algunos factores por los que la obesidad pudiera aumentar el riesgo de cáncer.

Antes de entrar en el tema advierte que, tanto en mujeres como en hombres, la grasa presente en el organismo influye en la producción y la disponibilidad en el cuerpo de hormonas sexuales incluyendo estrógenos, progesterona y andrógenos.

Es importante mencionar que las grasas consumidas en la dieta, influyen no sólo en el cúmulo de grasa en el cuerpo, se aclara, sino también tienen una influencia directa sobre los estrógenos.

Con base en estudios realizados en Estados Unidos y Gran Bretaña, las autoras y el autor llaman la atención con relación a los cambios en los niveles de hormonas en las mujeres, según la etapa de su vida en que se encuentren.

Cuando una mujer está en la postmenopausia los estrógenos se producen en sitios ricos en grasa corporal, a diferencia de lo que sucede en las mujeres más jóvenes en quienes se producen principalmente en el ovario, se informa.

Y se agrega, “este hecho puede explicar el aumento de riesgo para desarrollar cáncer de mama y de endometrio en las mujeres postmenopáusicas con sobrepeso, por fortuna, los niveles de estrógenos disminuyen como consecuencia de los programas de reducción de peso”.

De ahí la importancia de ingerir una dieta baja en grasa y con alto contenido de fibra.

En el texto se asegura que “en estudios realizados con animales se ha demostrado que este tipo de dieta se asocia con una alta excreción de estrógenos en la orina, reduciendo los niveles circulantes de estas hormonas independientemente de la obesidad”.

No obstante, el aumento de riesgo de cáncer y su tasa de progresión no se relaciona únicamente con las hormonas sino también con la insulina y los receptores del factor de crecimiento (IGF-1).

“Sabemos que las mujeres con sobrepeso tienen un peor pronóstico, independientemente de si sus cánceres fueron sensibles a los estrógenos (ER+), o no (ER-). Un mecanismo no hormonal que incrementa el riesgo o la progresión del cáncer es el IGF-1, sus niveles circulantes aumentan en personas con sobrepeso y en individuos sedentarios. Los niveles elevados se han asociado con cáncer de mama, de ovario y de próstata, pues este factor promueve la división celular (que hace que crezcan), inhibe la apoptosis (las células no mueren cuando deben) y favorece la metástasis”.

Otra hormona importante que afecta a las mujeres con sobrepeso, es la progesterona.

Para Laura Suchil, Emma Verástegui y Robert Thomas, aún cuando hay evidencias que sugieren que es posible que la progesterona proteja en la progresión de cáncer, principalmente en los ovarios, su papel en la protección es controvertido.

“Esta hormona aumenta durante el embarazo, lo que se asocia a un menor riesgo de cáncer de ovario, y de mama. Sin embargo, de acuerdo con un estudio realizado en Suecia, el riesgo de cáncer de mama aumenta en mujeres, que toman terapia de reemplazo hormonal que contiene progesterona”.

Por otro lado, “de acuerdo con los resultados obtenidos en un estudio realizado en Boston, Estados Unidos, la agresividad de cáncer de mama, se correlaciona con los niveles séricos de estrógenos y andrógenos, pero no se encontró una relación con los niveles de progesterona. Es posible, que la protección de la progesterona, sea mayor en mujeres premenopáusicas”.

Entre sal, azúcar y cáncer puede existir también una relación, de ahí que se advierta que, aún cuando sean necesarios más estudios para comprobarlo, es importante evitar los alimentos muy dulces o salados, entre otras razones, por los riesgos de padecer de presión arterial alta, y diabetes.

[email protected]

* Periodista mexicana, narradora oral, facilitadora de grupos, terapeuta con Enfoque Centrado en la Persona y Gestalt e instructora asociada del Sistema Tao Curativo.

10/HCVV/LR/LGL

Este Web utiliza cookies propias y de terceros para ofrecerle una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios el usuario acepta el uso que hacemos de las cookies. Sin embargo, el usuario tiene la opción de impedir la generación de cookies y la eliminación de las mismas mediante la selección de la correspondiente opción en su Navegador. En caso de bloquear el uso de cookies en su navegador es posible que algunos servicios o funcionalidades de la página Web no estén disponibles.Acepto Leer más

Skip to content