Inicio “Cáncer y estilo de vida”, que hacer…

“Cáncer y estilo de vida”, que hacer…

¿Qué hacer de más?, es la pregunta a la que el libro “Cáncer y estilo de vida” (Instituto Nacional de Cancerología, INCan, México, 2009) dedica dos capítulos y en donde se recomiendan consejos y orientación de las cosas que mujeres y hombres podemos hacer, en la vida cotidiana, para disminuir los riesgos de desarrollar cáncer.

Los temas a tomar en cuenta son tres: consejos generales para mejorar el nivel de ejercicio, alimentos saludables y consejos para la salud: la exposición saludable al sol.

Con relación a la práctica de ejercicios, una primera aclaración que se hace en el texto –de la autoría del médico inglés Robert Thomas y las doctoras mexicanas Emma Verástegui y Laura Suchil– es la diferencia en la condición que viven entre quienes aún no tienen cáncer y las personas que se están recuperando de un tratamiento contra el cáncer.

Luego de un tratamiento, “la mayoría de las y los pacientes requieren establecer estrategias más innovadoras y flexibles para hacer ejercicio de manera regular antes de su diagnóstico, pueden no tener la misma motivación o capacidad después”.

Hacer ejercicio no es un obstáculo insuperable, el factor determinante es la motivación individual y que no sea una moda pasajera sino que se convierta en un estilo de vida, el apoyo de amistades, parientes y especialistas puede jugar un papel fundamental en el momento de establecer alguna disciplina deportiva, ejercicios o práctica física, señalan.

La primera recomendación es observar algunas opciones de la vida diaria, tales como hacer caminata en vez ir en automóvil en trayectos corto, bajar del metro o el autobús una parada antes, usar la escalera no el ascensor o subir escaleras en lugar de utilizar las escaleras eléctricas.

Otras propuestas son: comprar tenis cómodos, salir a caminar alrededor de su casa diez minutos antes de la comida o la cena, establecer una rutina de caminatas por la mañana y marcarlas en un calendario, hacer ejercicios suaves de estiramiento –todos los días— antes ir a la cama.

El tipo de práctica física variará dependiendo de varios factores prácticos: disponibilidad del local, capacidades individuales, experiencia previa, sentir que es algo divertido y cómodo, tomar en cuenta la distancia de la casa al lugar.

Acerca de la alimentación, en “Cáncer y estilo de vida” se advierte y recomienda.

“Es mucho lo que todavía no se conoce sobre los efectos anti-oxidantes y antiproliferativos de los alimentos, pero en un intento de introducir algo de ciencia en la discusión, la Food and Drug Administration, en los Estados Unidos, ha publicado tablas de alimentos que tienen la capacidad de eliminar los radicales libres que dañan el ADN, en ellas se categorizan los alimentos basándose en su capacidad de absorción de radicales de oxígeno”.

Los alimentos son: ciruelas pasas, pasas, frutos secos, verduras oscuras, crucíferas (repollo o col blanca y roja, brócoli, coliflor, rábanos o nabos y col de Bruselas), vegetales de colores brillantes (espinacas, brotes de alfalfa, cebolla blanca, betabel, jitomate, pimientos rojos), zanahorias, chícharos, frutas (fresas, mora azul, zarzamora, grosella, ciruela, naranjas, uvas rojas, cerezas), granos y té verde o negro.

Recientemente se ha encontrado algunos alimentos con gran concentración de antioxidantes, se indica en el libro, es el caso de la baya tibetana goji (Lycium Barbarum), que ha utilizado en la medicina tradicional del Tibet durante siglos.

“Se cosechan sin tocarlas, no se usan fertilizantes y por la altitud de los suelos donde se cultivan están libres de contaminantes” y que no debe confundirse con la baya china “wolfberry” o licio (cultivada con gran cantidad de pesticidas y muy sulfurada).

También es importante la ingesta de aceites sanos, tales como: aceite de pescado (arenque, atún, pez espada, salmón, sardina, hígado de bacalao); pescados blancos (bacalao, lubina, besugo); peces de agua dulce (trucha, salmón de río); aceite de oliva, soya o girasol; aguacate; nueces, almendras, nueces de Brasil, cacahuates, avellanas, nueces de macadamia; semillas secas de calabaza, girasol y linaza.

Otras recomendaciones son comer por lo menos 18 gramos de fibra diaria, combinándola con líquidos y ejercicio diario, que se encuentran en las semillas (habas, garbazos, lentejas, maíz), cereales (avena, salvado, arroz y trigo integrales) y hortalizas; aumentar la ingesta de vitaminas (A, B, C, D y K, E); diversificar las comidas para asegurar una adecuada ingesta de oligoelementos (minerales y elementos que necesitamos absorber de los alimentos), y aumentar la compra de alimentos orgánicos.

En la próxima entrega hablaremos de “qué hacer de menos” para disminuir los riesgos de desarrollar cáncer.

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* Periodista mexicana, narradora oral, facilitadora de grupos, terapeuta con Enfoque Centrado en la Persona y Gestalt e instructora asociada del Sistema Tao Curativo.

10/HCV/LR/LGL

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