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Cansancio mental y preocupación, bazo en desequilibrio

Por Carolina Velásquez

¿Piensas demasiado? Quizá en tu “yo soy corporal” el bazo y, por tanto, tu capacidad de aterrizar ideas –hacer tierra– están en desequilibrio.

Desde la filosofía china, el cansancio mental por estar dando rienda suelta a las ideas y a preocupación se relacionan con el bazo-páncreas (ver las últimas tres entregas de esta columna), residencia del intelecto, encargado de controlar el proceso del pensamiento y facilitar a la mente su capacidad de conceptualización.

Vale decir al respecto, explica Gabriel Mojay, que, “cuando el intelecto (yi) es sometido a una elevada presión debido a la preocupación, la tensión o el esfuerzo mental, es probable que sobrevenga cansancio mental, y en este estado de salud el pensamiento es hiperactivo y puede volverse irritable, confuso y atrapado” (Aromaterapia para sanar el espíritu, 1996).

Así el intelecto tendrá dificultades para llegar a conclusiones claras, mientras la cabeza da vueltas y vueltas continuas en un intento por despejar la mente. A tal estado de salud se le puede llamar “desequilibrio de reflexión: la emoción raíz del elemento Tierra”, según la filosofía china.

Mojay propone dos opciones que pueden ayudarte a encontrar el equilibrio: los aceites esenciales y un tratamiento de acupresión.

Son variables las aplicaciones de los aceites esenciales. Los hay “aterrizadores” y consoladores (benjui y vetiver), otros son reguladores y clarificadores (incienso, limón, mejorana, palmarrosa, manzanilla). No obstante esta diferencia todos pueden ayudarte y ser equilibradores del bazo y la mente. Para usarlos tienes que mezclar una cucharada de aceite esencial en 20 ml de aceite portador, los vegetales son adecuados y de uso común tales como: almendras, girasol y avellana.

En acupresión, tienes que localizar en la parte baja interior de la pierna el punto Bazo-6. Se encuentra justo a la orilla de la tibia a tres dedos del maleólo interno (hueso del tobillo). Estimula el punto tomando el tobillo con una mano, luego con el pulgar de la otra mano frota el punto de presión moviendo el pulgar hacia delante y hacia atrÁs (los dedos y la palma de esta mano deben sostener la parte posterior de la pierna).

Si decides aplicar en tu “yo soy corporal” cualquiera de estos dos métodos, apunta en tu Diario del Cuerpo los resultados.

05/CV/GM

henavv@yahoo.com.mx

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