Inicio Cárcel a mujer por impedir que ex esposo vea a su hijo de quien abusó

Cárcel a mujer por impedir que ex esposo vea a su hijo de quien abusó

Con tal de que no conviviera con su hijo de seis años,su exmarido Miguel Ángel Barrera Balderrama, y convencida de que el señor abusa sexualmente del niño, la señora Guadalupe Galindo Rodríguez prefirió cumplir las 36 horas de arresto que le ordenó el Juzgado Segundo de lo Familiar.

Acompañada de Jazmín Solís, abogada del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres, Guadalupe se presentó el viernes pasado a las seis de tarde en la Comandancia Norte de la Dirección de Seguridad Pública Municipal, donde permaneció en calidad de detenida hasta las seis de la mañana del domingo.

El conflicto personal y jurídico que enfrentan Guadalupe y Miguel Ángel tiene ya varios años y es más que complicado.

Antes de ingresar a la Comandancia de Policía, la señora narró su dramática historia.

Ella es directora de un kínder (jardín de niños). Él es maestro de música. Se conocieron en 1997 y pronto iniciaron una relación amorosa. Se casaron en el 2000.

VIDA DE VIOLENCIA

Guadalupe asegura que el comportamiento de Miguel Ángel cambió drásticamente un día antes de la boda. De ser un hombre caballeroso y romántico, se convirtió en un energúmeno violento. Si no es por la intervención de los padres del novio, ella suspende el festejo. Lo justificó pensando que eran los nervios de la ceremonia.

Pero Miguel Ángel no volvió a ser el hombre amoroso que Guadalupe conoció. La mujer asegura que a partir de que se casaron, se portó grosero, sarcástico y agresivo. Cuando ella le pedía el divorcio, él se arrepentía, lloraba y le pedía perdón.

En esas condiciones transcurrieron dos años. Guadalupe se enteró que Miguel Ángel es alcohólico. Supo que incluso pertenecía a un grupo de Alcohólicos Anónimos. Lejos de abandonarlo, justificó su comportamiento y lo ayudó.

Visitaron psicólogos, sacerdotes y todo tipo de terapias, siempre con el objetivo de salvar el matrimonio. Pero nada surtía efecto. La señora asegura que Miguel Ángel cada vez se volvía más violento.

VIOLENCIA FÍSICA

Después de dos años de matrimonio, la mujer se embarazó. Hasta ese momento no había violencia física, sólo psicológica.

Guadalupe confiaba en que su situación cambiaría cuando naciera su hijo. Pero la relación con Miguel Ángel empeoró.

Asegura que en cuanto nació el niño, el hombre la corrió de la casa. “Me dijo que ya tenía lo que quería, que sólo le importaba el niño, que yo me tenía que ir, que el bebé era sólo de él”, recuerda la señora y las lágrimas asoman por sus ojos.

Ahí empezó la violencia física. Asegura que esa vez la tiró al suelo y la pateó. En ese momento ella hizo el primer reporte policíaco. Ella le pidió el divorcio y él la amenazó de muerte. Le advirtió que le quitaría al niño si insistía en la separación.

Guadalupe dice que la situación se convirtió en un círculo vicioso. Miguel Ángel la agredía. Ella se enojaba y le reclamaba. El lloraba y le pedía perdón.

Hasta que no aguantó y lo denunció por violencia familiar en el 2005. El Juzgado Sexto Penal lo condenó a prisión. Miguel Ángel apeló y la Séptima Sala Penal del Supremo Tribunal de Justicia ratificó la sentencia en diciembre del 2008. El señor se encuentra libre porque tiene un amparo contra la orden de aprehensión.

Guadalupe tramitó el divorcio en el 2006. Inicialmente fue contencioso porque él se negaba a firmar. Pero después llegaron a un acuerdo donde Miguel Ángel consiguió el derecho de tener al niño varios días.

“A mí me pareció bien, estaba de acuerdo en que el niño conviviera con su papá, se lo llevaba lunes, miércoles y sábado”, comenta Guadalupe. Así pasaron unos cinco meses. El niño tenía tres años.

Todo estaba tranquilo. Miguel Ángel no volvió a ser violento. Iba por el niño, se lo llevaba y lo regresaba. Pero la situación dio un vuelco cuando Guadalupe descubrió que el señor abusaba sexualmente del niño.

Dice que varias veces el pequeño le comentó que le dolía la colita. Ella pensó que estaba estreñido, hasta que lo revisó y le pareció que estaba lastimado y lo llevó a revisión médica.

DENUNCIA POR ABUSO

En agosto del 2006 la mujer Interpuso una denuncia penal contra su exmarido por abusar sexualmente del niño. Personal del Grupo de Delitos Sexuales levantaron una declaración testimonial del menor de edad donde indica: “… que mi papá me visita y a veces me voy con él, a veces me gusta ir con él y a veces no, a veces no me gusta porque mi papá me toca mi colita y mi pene”.

El Ministerio Público consignó a Miguel Ángel por abuso sexual. El caso llegó al Juzgado Séptimo Penal. Entre otros documentos, en el expediente está un reporte psicológico que hace la Unidad de Atención Especializada de Delitos Sexuales y Contra la Familia, donde el niño dice: “… mi papá me pica y la cola por donde hago popó”.

También aparece un reporte del Departamento de Estudios Psicológicos y Socioeconómicos del Supremo tribunal de Justicia, cuya conclusión indica: “De acuerdo con las pruebas y entrevista aplicadas se puede considerar que el menor evaluado presenta rasgos del trastorno adaptativo, con ansiedad, como consecuencia probable de los hechos que nos ocupan. Este trastorno se caracteriza por el desarrollo de síntomas emocionales o comportamentales en respuesta a un estresante psicosocial identificable. Este trastorno es una probable consecuencia del abuso sexual del niño, criterio que se utiliza cuando el objeto de atención clínica es un maltrato grave de una personal por otra utilizando el abuso físico, el abuso sexual o la negligencia”.

Pero el Juzgado Séptimo Penal no encontró evidencias de abuso sexual y exoneró a Miguel Ángel…

Mientras transcurría el proceso penal, Guadalupe le pidió a concepción Payán Holguín, jueza Segunda de lo Familiar, que suspendiera las visitas de Miguel Ángel al niño. La jueza condicionó que el señor viera al menor de edad en las instalaciones del DIF.

Cuando el Juzgado Séptimo Penal exoneró a Miguel Ángel, el Juzgado Segundo de lo Familiar dispuso que el señor se llevara nuevamente al niño unos días, como lo indica el acuerdo de divorcio.

Guadalupe se opuso rotundamente, explicando que el hombre abusa sexualmente de su hijo. “Por más que le expliqué a la jueza el riesgo que corre mi hijo, no le importó, me exigió que se lo prestara a Miguel Ángel, cosa que no haré aunque me maten, prefiero estar en la cárcel a que abuse de mi hijo”, indicó impotente la mujer.

La jueza multó a Guadalupe porque se negó a que conviviera el niño con su exmarido. Ella pagó la multa.

La señora no se opone a que lo vea, pero exige que lo haga en su presencia, que no se lo lleve. Miguel Ángel no acepta, quiere llevarselo, como lo indica el acuerdo de divorcio.

Ante la presión de Miguel Ángel, la jueza ha dictado medidas de apremio contra Guadalupe cada vez más estrictas. La última fue arresto carcelario por 36 horas. Por eso la señora se entregó, dispuesta a estar en la cárcel antes de entregar el niño a su exmarido.

09/DVM/GG

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