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Casi nulo el trabajo doméstico masculino

Por Silvia Magally

Las mujeres mexicanas realizan todas, o la mayoría de las labores domésticas, mientras los hombres se dedican a desarrollarse en sus trabajos, gracias a las normas socioculturales que impiden a la población femenina participar en otras actividades, reveló un estudio del INEGI.

A cuatro días del Día del Trabajo Doméstico (no remunerado), instituido en 1983 en el Congreso Feminista Latinoamericano, el análisis revela una persistencia en el trabajo doméstico, que convierte a las mujeres en prácticamente las únicas encargadas de que todo funcione en el hogar, aunque no se les reconozca.

El análisis Uso del Tiempo y Aportaciones en los Hogares Mexicanos, del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI), comprueba las diferencias en el tiempo que destinan hombres y mujeres al trabajo doméstico y extra doméstico, conforme los papeles que la sociedad les ha asignado.

Mientras a las mujeres se les sigue viendo como reproductoras, confinadas al trabajo doméstico, a los hombres se les otorga la función de proveedor del hogar y responsables de la producción de bienes y servicios para el mercado.

Así, la investigación arroja en primer lugar que las mujeres en comparación con los hombres, realizan todos o la mayor parte de los quehaceres domésticos.

En el caso de las que trabajan también fuera del hogar, ellas cumplen una doble jornada laboral y en comparación a los hombres dedican menos tiempo a las actividades recreativas, destinando una menor cantidad de recursos para esta finalidad. A diferencia del hombre, la mujer que trabaja aporta todo su ingreso al hogar.

Entre las actividades en las que la intervención de las mujeres es preponderante están el trabajo doméstico, el cuidado de niñas y niños, de personas enfermas y ancianas así como en las compras y en llevar o recoger a algún miembro del hogar, sin olvidar tareas como tejer y bordar.

El análisis revela que el 40 por ciento del tiempo de las mujeres se destina al trabajo doméstico y al cuidado de los niños, contra sólo seis por ciento del tiempo de los hombres se dedica a tales actividades.

Por el contrario, los hombres invierten el 41 por ciento de su tiempo trabajando en el mercado laboral contra el 12 por ciento del tiempo de las mujeres.

Mientras que en las actividades recreativas las mujeres destinan 22 por ciento de su tiempo y los hombres destinan el 24 por ciento.

Desde niñas, –de ocho a 14 años de edad–, las mujeres invierten en el trabajo doméstico una mayor parte de su tiempo en relación con los varones de la misma edad, 10.1 por ciento, contra 3.4 por ciento.

Estos porcentajes se incrementan en el grupo de jóvenes de 15 a 29 años, donde las mujeres invierten el 25 por ciento de su tiempo en el trabajo en el hogar, mientras que los hombres sólo el 3.6 por ciento.

De las personas con edades entre 30 y 44 años, los varones destinan 58.2 por ciento del tiempo al trabajo extra doméstico y las mujeres 15.9 por ciento. A la inversa, en el trabajo doméstico, 3.2 por ciento y 35.9 por ciento, respectivamente.

Si se consideran tanto el trabajo doméstico como el cuidado de niños, las mujeres de 30 a 44 años son las que dedican una mayor proporción de su tiempo a estas actividades con 51.7 por ciento.

En la tercera edad, de 60 años en adelante, los hombres dedican 7.5 por ciento de su tiempo al trabajo doméstico, contra el 39.2 por ciento de las mujeres.

Es evidente que en las actividades tradicionalmente determinadas como femeninas (trabajo doméstico y cuidado de los niños), las mujeres dedican más tiempo que los hombres. En promedio a la semana ellas destinan 31 horas más que los varones en estas actividades.

Del total de mujeres de ocho años y más del país –consideradas en la encuesta–, el 77 por ciento lavan y planchan ropa; el 68 por ciento dedican parte de su tiempo a cocinar, mientras que solamente el 10 por ciento de los hombres realizan este tipo de quehaceres utilizando en promedio tres horas y media a la semana.

En el caso de las mujeres que trabajan también en el mercado laboral, quienes más horas dedican a esta actividad son justamente las que integran hogares con ingresos mayores a cinco salarios mínimos con un promedio semanal de 35 horas y media.

El estudio documentó que las mujeres que trabajan en el mercado laboral son quienes invierten menos tiempo en la recreación. En promedio 14 horas semanales –de las 168 que tienen los siete días de la semana–, lo que también es consecuencia de las responsabilidades domésticas.

En cuatro actividades, es decir el trabajo doméstico, el mercado laboral, el cuidado de los niños, la educación y recreación, la población dedica el 84 por ciento de los cinco millones 638 millones de horas a la semana que invierte en sus labores cotidianas.

Es de mencionar que la investigación no consideró el tiempo destinado para comer, socializar y descansar.

De acuerdo con el INEGI, el estudio sobre uso del tiempo puede constituir una herramienta útil para obtener información sobre le gasto individual del tiempo destinado al trabajo, ya sea este doméstico o extra doméstico o para el consumo de los bienes y servicios de los miembros del propio hogar.

Igualmente es útil ante la necesidad de considerar el valor del trabajo que se desarrolla en el hogar y que es omitido de las cuentas nacionales, por lo que se estima que el valor de la producción económica de los países está subestimado.

Por el contrario el investigador de la UNAM Daniel Cazés, en su estudio El tiempo en Masculino, advierte que en los países industrializados el tiempo total dedicado por las mujeres a las actividades económicas alcanza el 51 por ciento contra el 49 por ciento de los hombres.

2003/SM/MEL

       
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