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Castaños: castigarán a los soldados, pero el daño queda

Por Soledad Jarquín Edgar/enviada

“Jurídicamente terminará el proceso, habrá castigo para los soldados, pero para nosotras esto no terminará nunca”, sostiene una de las primeras mujeres agredidas por los ex soldados del 14º regimiento motorizado y de caballería del Ejército Mexicano que el 11 de julio de 2006 asaltaron la zona de tolerancia de Castaños y violaron a 14 trabajadoras.

Tengo los nervios de punta, no sé qué pueda pasar, pero ya lo hemos decidido: no vamos a trabajar, queremos manifestarnos y pedir justicia, dice la joven mujer tras asistir a una reunión con sus compañeras, sus amigas, mujeres a las que apenas conocía o no conocía antes del 11 de julio, pero ahora están juntas.

“Al final siempre salimos perdiendo”, reflexiona, pensando en que sin trabajo no tendrán sueldo en ambas jornadas, unos 600 pesos de fijo “más lo que pudiera sacar. Pero mejor así. Los medios nos van a buscar, nosotras no queremos más entrevistas, porque luego nos toman fotos”, dice preocupada, sensiblemente molesta.

Tiene silencios en la conversación. Piensa cada palabra que va a decir y expone que el largo proceso judicial está por concluir y con ello ?esperan-, terminará la persecución de los fotógrafos que incluso han llegado a El Pérsico o a las Playas “a molestar”, como lo hicieron en los juzgados “donde teníamos que salir cubiertas del rostro o de espaldas”.

Cuando sabe que el 11 de julio fue nombrado el Día Nacional de las y los Trabajadores Sexuales y que en la Ciudad de México se realizará este miércoles un acto en el Jardín de la Soledad, la sonrisa vuelve a su rostro y apenas murmura “nosotras siempre estaremos juntas”, luego vuelve al silencio.

QUEREMOS JUSTICIA

El temor rodea sus vidas, el recuerdo sigue presente, “si queremos justicia, que los castiguen parejo, no vaya a ser que porque tienen un rango no los castiguen, como a otros, porque cuando vinieron no hubo ninguna diferencia, todos actuaron igual, todos hicieron lo mismo se olvidaron que nosotras también tenemos dignidad y derechos”.

Con poco más de 30 años de vida y una familia a la que mantiene, dice que durante estos 365 días ha tratado de rehacer su vida, pero nada es como antes. Ahora vive a la defensiva, temerosa, no duerme igual, tiene pesadillas, “la huella sigue, no es fácil de borrar esto”.

Pero descubrí algo en mí. Descubrí que quiero mejorar, progresar, dar el paso decisivo, tomar un nuevo curso, mi carrera de Diseño para tratar de dejar esto, tratar de darle una mejor vida a mi familia, conseguir un buen trabajo y ya estoy estudiando.

NO ES UNA VIDA FÁCIL

La noche cae en Monclova. El Pérsico y Las Playas lucen más lúgubres que de costumbre. Detrás de los edificios, el desierto y la puesta de sol. Detrás de las miradas de las mujeres de Castaños sigue el recuerdo.

Esta noche no hay trajes negros, ni mujeres-niñas tratando de ser sensuales al extremo. Hay ropa del diario. Hay nostalgia por la “tranquilidad” perdida. Una mujer de mirada dulce comparte su vida con el resto de sus compañeras. Se esfuerza por sonreír. Es alegre, dicharachera. Saluda como si nos hubiéramos visto ayer y todos los días.

— Una vez te pregunté que, si pudieras cambiar tu vida, ¿lo harías?

Responde con otra pregunta: ¿Y que le contesté?

Seria, reflexiona, se come las uñas. Juguetea con sus piernas que le cuelgan sobre la mesa. “Hubiera cambiado desde el primer momento en que empecé en esto, a nadie le gusta trabajar aquí, pero las circunstancias? las puertas que se cierran, tienes bebés chiquitos, ¿qué haces?”.

— ¿Cuál es la puerta que se cerró primero?

— Pues yo creo que la del trabajo. Si tuvieras un trabajo y un buen sueldo no llegas a esto?

Sus respuestas son rápidas como su vida. A los 11 años había ganado la calle para vender lo que fuera “con tal de ayudar a mi mamá”. Luego se embarazó siendo una adolescente y después pasó “lo demás”.

Y explica: “Yo me dedicaba a vender mercancía, pero subió el dólar, me quedé sin capital. El papá de mi niño me dejó de apoyar, no había trabajo, lo que ganaba no se completaba para mantener a mi mamá, mi hermano, la hijita, el niño, el perro, para pagar el cuarto, no se podía con 250 pesos que pagaban cada semana. Y pues sin estudiar ni nada, de qué puedes trabajar, de lavaplatos, de cocinera? donde apenas te pagan”.

Asegura que tiene ganas de estar en otra parte. Se ve en un negocio y estudiando junto con su niña, una adolescente que vive en otra ciudad del norte del país junto con su abuela, cuenta.

Y dice, como en una promesa para ella misma: “Si alguna vez me fuera, aquí sólo regresaría si no tuviera para comer, pero con voluntad no creo que volvería nunca. Sí, quiero salir de aquí, seguramente lo haré muy pronto”.

Continúa, “esta no es una vida fácil. Quien diga que esta es una vida fácil que venga, que se arriesgue como lo hacemos nosotras, que aguante a los pelados, que soporte su olor a sudor, el mal aliento de la boca y sus impertinencias. No, ésta no es una vida fácil”.

EL RECUERDO?

La noche en El Pérsico y en Las Playas es parcialmente silenciosa en estas noches y en ese silencio se metió el recuerdo del 11 de julio de 2006, cuando un grupo de soldados abandonó su puesto en las instalaciones de Instituto Federal Electoral (IFE) para asaltar la zona de tolerancia del municipio de Castaños.

De esa noche del 11 de julio de 2006, quedan muchas heridas en las 14 mujeres violentadas sexualmente por los militares, ocho de ellos detenidos y sujetos a juicio por el fuero común.

En el salón El Pérsico, la voz del “Richar” es un fantasma que vuelve: “¡Muevan el culo, pinches putas!”, les grita, mientras otro de los soldados arenga a los clientes: “¡Órale, atásquense que es de a gratis?!”

El “Richar” es Ricardo Hernández, quien junto con Bardomiano Hernández García y José Raúl Ramírez Martínez, permanecen prófugos. Un cuarto militar es Héctor Méndez de la Cruz, este último detenido en enero pasado y liberado luego de un juicio de ocho días, sin escuchar el testimonio de una de sus víctimas.

La justicia no siempre repara los daños, algunos se quedan para siempre.

07/SJ/GG/CV

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