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Castaños: deben castigar a militares como a cualquier ciudadano

Por Soledad Jarquín Edgar/enviada

Los militares que violaron a 14 mujeres deben recibir castigos ejemplares, la pena máxima que sirva de ejemplo para todos los demás soldados que siguen cometiendo ilícitos en el país, afirma la regidora de Salud del municipio de Castaños, Coahuila, Guadalupe Oceguera.

La funcionaria del gobierno municipal sostiene tajante que la autoridad judicial debe sentar un ejemplo con el castigo a los militares y “no por el hecho de ser militares quedar fuera de la justicia, tienen que ser castigados como cualquier otro ciudadano”.

En entrevista con Cimacnoticias, dice que si la justicia mexicana “es capaz de castigar a quien se roba un chicle, se debe dictar sentencia justa y ejemplar a quienes tanto daño han hecho”, como los soldados que participaron en la violación a 14 trabajadoras de la zona de tolerancia de este municipio, el 11 de julio de 2006.

En el caso de los militares de Castaños se requiere de un castigo que sirva de ejemplo al resto de las fuerzas castrenses, reitera Guadalupe Oceguera.

La regidora de Salud es la funcionaria municipal más cercana a las jóvenes violadas la madrugada del 11 de julio de 2006, cada viernes acude con un equipo médico para efectuar una revisión de rutina a las trabajadoras de la zona de tolerancia.

Durante este año y dos meses ha sido testiga de la transformación que ha sufrido la vida de las 14 mujeres agredidas por una veintena de soldados. En estos 14 meses ?apunta- han vivido bajo la amenaza permanente, el miedo y la zozobra, su vida ha quedado marcada para siempre.

La regidora de Salud se recarga en su silla, se le ve tranquila, pero se indigna cuando recuerda las recientes declaraciones a la prensa local de la abogada de ocho militares detenidos en el Centro de Readaptación Social de Monclova, Aída Margarita Guardiola, quien sigue afirmando que el 11 de julio del año pasado no hubo ninguna violación.

“A mí sinceramente me dio risa, después de lo que he visto, después de lo que vi desde el día en que visité a las mujeres, lastimadas, con lesiones internas, con el miedo reflejado en sus rostros, la tristeza, las que tuvieron que ir al hospital, la que tuvo que abortar por las lesiones sufridas, por tanta violencia, ellas me platicaron crudamente lo que pasó?”

Oceguera sostiene que hubo otras personas que de manera inmediata estuvieron con las mujeres y que de algún modo fueron testigas de esos primeros días de intenso sufrimiento, como el obispo de Saltillo, Raúl Vera, el presidente municipal de Castaños, Mauricio Zúñiga Llanas, todos vimos a esas mujeres después del ultraje de que fueron víctimas.

Es más, recuerda, la visita del gobernador Humberto Moreira y la entrevista que tres de estas mujeres agredidas tuvieron con él. Cuando “Wendy” le entregó la carta pidiéndole ayuda, aunque meses después ella se retractó “sin ningún tipo de vergüenza”. Pero fue así como el gobernador dio instrucciones y exigió que hubiera justicia para estas mujeres.

JUSTICIA PARA VENCER TEMORES

Seguramente sus vidas han quedado marcadas para siempre, pero siguen trabajando porque es difícil que tengan otro tipo de vida si la única que aprendieron a tejer fue esa.

Ahí están, dice refiriéndose a Las Playas y El Pérsico, los dos salones de diversión donde sucedieron los hechos hace 14 meses, “ya no están todas, quedan ocho, pero todas tienen esa expectativa, esperan justicia para vencer un poco sus temores”.

Cada viernes cuando asiste a la revisión médica son las mismas preguntas: ¿Habrá justicia?, ¿realmente se van a quedar en la cárcel los soldados?, ¿van a detener a los que faltan?

“Yo les digo que tenemos que confiar plenamente a las autoridades porque lo estamos exigiendo, pidiendo, de no ser así lo vamos a seguir exigiendo”, explica.

UNA EXPERIENCIA PARA TODAS

Oceguera considera que el daño no ha sido sólo para estas mujeres. La población de Castaños también ha vivido el episodio de distintas maneras. Una lección importante para todas las mujeres fue el reconocimiento que tenemos como mujeres, el reconocimiento de nuestros derechos, “lástima que haya tenido que ser de esta manera”.

Castaños es un pueblo chico, donde la mentalidad de la gente es así, nos falta apropiarnos de nuestros derechos, principalmente a las mujeres, pero a raíz de lo sucedido en la zona de tolerancia tuvimos que avanzar, tuvimos que aprender que nosotras también tenemos derechos y uno de esos derechos es el de poder decidir sobre nuestro cuerpo.

Al principio hubo gente que decía que eso se sacaban las mujeres por trabajar en la zona de tolerancia, ahí empezó una labor importante pues la gente se tiene que dar cuenta que no se puede marginar o discriminar a las personas por su trabajo.

Le hicimos ver a la gente que la agresión sufrida por estas mujeres pudo haberle pasado a cualquier otra mujer del municipio, que no se trata de personas determinadas sino de la defensa de los derechos de todas las mujeres y ahí les va “cayendo el veinte”, explica la regidora, quien impulsó la tarea de llevar pláticas y talleres a la población sobre los derechos de las mujeres.

07/SJ/GG

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