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“Cíhuatl”: 20 años de feminismo en Hidalgo

Hace dos décadas, una negligencia médica ocasionó severos daños en la salud de Carmen Rincón y costó la vida a su hija recién nacida, pero también fue el preámbulo para ganar una demanda por violación a sus derechos reproductivos, por primera vez en toda la historia de México.

El error médico que casi cuesta la vida a Carmen, significó también el nacimiento del grupo “Cíhuatl”, organización pionera en el feminismo hidalguense, informa el portal Desde Abajo.

Hoy, “Cíhuatl” es uno de los grupos de mujeres más sólidos que han existido en la historia del estado de Hidalgo, y el primero en declararse abiertamente feminista.

De “Cíhuatl” se han desprendido foros, talleres, espacios de difusión e iniciativas de ley. El trabajo que durante estos 20 años ha realizado Carmen Rincón y su equipo ha llevado la voz de las mujeres hidalguenses a foros estatales, nacionales e internacionales.

LA HISTORIA

Una tarde de enero de 1988, la oficina del Subprocurador de Justicia del estado de Hidalgo, todo orden, limpieza y perfección, fue escenario para una escena poco común:

– Mire, señora, todo lo que usted dice suena terrible. Pero los médicos peritos ya determinaron que no hay delito que perseguir, y contra eso yo ya no puedo hacer nada. De verdad me gustaría ayudarla, pero no puedo hacerlo. No se puede consignar, no se puede ir a juicio? nada, ya no se puede hacer nada.

Carmen Rincón sacó una bolsa de plástico y de ella un frasco transparente en el cual, nadando en formol, estaba una víscera hueca de forma indefinida. Con un movimiento rápido lo puso en el escritorio del subprocurador, quien no pudo disimular el sobresalto que la situación le producía.

– ¿Esto no le parece a usted delito suficiente?? Es una lástima que tenga que acudir a pedir justicia trayendo mi útero en un frasco y no dentro de mí. Usted está entero, por eso no puede comprender que lo único que yo quiero es que se haga justicia”.

Pese a que impresionó al funcionario, no consiguió nada en concreto. Se hallaba realmente desesperada: hacía casi tres meses que había interpuesto la denuncia penal contra el ginecólogo Jorge García Ávila por el delito de irresponsabilidad profesional y lesiones culposas, y estaba peor que al principio.

Se había quedado sin defensor legal y sin dinero. Además, todo indicaba que el responsable de su esterilidad, de la muerte de su hija y del derrumbe de su vida, quedaría sin castigo.

Han pasado 20 años desde que Carmen Rincón Cruz, entonces una joven profesionista de 28 años, fue atendida durante el parto por el doctor Jorge García Ávila, quien por un descuido ocasionó la muerte de la bebé justo antes de nacer y dejó a Carmen estéril. Por supuesto, ni el doctor ni las enfermeras le dijeron la verdad: “La niña tenía un soplo en el corazón, lo sentimos mucho”.

Carmen Rincón y su esposo José Luis Imbert, tardaron algunas semanas en darse cuenta de la destrucción interna en el cuerpo de Carmen. Cuando ya no tuvieron dudas al respecto, comenzaron a sospechar que su hija había sido asesinada. Decidieron demandar. Buscaron a un conocido suyo que trabajaba en un bufete.

– Mira, al doctor le podemos sacar cinco millones. Le pedimos diez y se te quedan cinco- propuso el abogado.

“¿Está loco?, pensó Carmen, yo no quiero dinero, quiero justicia”.

Cinco años después la obtuvo: Desplegados periodísticos de un lado y de otro, una fuerte, muy fuerte presencia de la prensa local y nacional (desde pequeños semanarios en Pachuca, hasta Elena Poniatowska y Sara Lovera en La Jornada), la solidaridad de muchas mujeres en Hidalgo, en México y en el mundo. Cinco años de juicio y, por fin, el triunfo.

En ese momento, el logro pareció pequeño, porque a García Ávila sólo se le suspendió por seis meses del ejercicio profesional y se le cobró el equivalente a tres pesos con cuarenta centavos (3 mil 391 viejos pesos, con 48 centavos) por reparación del daño y lesiones sufridas.

Sin embargo, el principio era algo grande no sólo para Carmen y para las hidalguenses, sino para todas: Era la primera demanda por violación a derechos reproductivos ganada en toda la historia de México.

Una de las acciones más visibles de movilización social como medida de presión en el caso de Carmen Rincón fue una marcha realizada por mujeres de distintos ámbitos, que ocupó las principales calles de Pachuca. En la protesta participaron amas de casa, maestras, abogadas, trabajadoras sindicalizadas? en una palabra: mujeres.

Por primera vez en varios años, las pachuqueñas se unieron entorno a la injusticia cometida contra una mujer igual que ellas, porque podía pasarle a cualquiera.

Desde entonces, en Hidalgo nada volvió a ser igual para las mujeres, pues “Cíhuatl” no sólo ha persistido en su tarea, sino que ha ampliado su ámbito de acción y constituye hoy una alternativa para procurar los derechos de las mujeres.

07/TM/GG

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