Inicio Cistitis intersticial, un padecimiento casi sólo de mujeres

Cistitis intersticial, un padecimiento casi sólo de mujeres

Por la Redacción

El consumo de alimentos irritantes como chiles, alcohol, cítricos, fermentados y café, entre otros, intensifica el dolor de una cistitis intersticial (daño del tejido de revestimiento que protege la pared de la vejiga), padecimiento mucho más común en las mujeres casi se considera una alteración propiamente de ellas-, porque se presenta en una proporción de diez a uno, en relación al varón.

El dolor que produce una cistitis intersticial se ubica “atrás del huesito del pubis”, donde se localiza la vejiga, así como en la uretra, y suele ser de intensidad variable, pero siempre presente. Los síntomas son: dolor crónico de la vejiga, intenso y permanente, sin antecedentes de infección.

Es diferente de una cistitis (inflamación de la vejiga) producida por virus o bacterias, que es la más común, ya que la intersticial, cuya causa no se conoce, produce filtraciones de orina a los tejidos que conforman la vejiga, lo cual genera dolor pues daña su estructura, en tanto que con la infecciosa el líquido no permea. En ambos casos se tiene urgencia urinaria debido a la presión que se ejerce sobre la pared de este recipiente abdominal.

Al informar lo anterior, Eduardo Alonso Serrano Brambila, jefe del Servicio de Urología del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional Siglo XXI del IMSS, resaltó la necesidad de que las mujeres aprendan a diferenciar una cistitis infecciosa de una intersticial, ya que esta última la somete a tratamientos farmacológicos o a intervenciones quirúrgicas que merman de forma permanente su calidad de vida.

Dijo que en algunos casos es necesario desviar la orina a través de un conducto hacia una “bolsita” que se coloca fuera del cuerpo, o se le crea un depósito en el intestino, el cual tiene que vaciarse mediante un catéter cuatro o cinco veces al día. Todo ello produce angustia, depresión, ansiedad, nerviosismo, aprehensión, y otras afecciones emocionales que hacen indispensable tratamiento psiquiátrico.

La urgencia urinaria es diferente de la incontinencia; en la primera hay la necesidad de orinar, pero se puede controlar; en tanto que en la segunda, la micción es involuntaria. Sin embargo, aun en el primer caso, la vida se altera, ya que no se duerme bien o en el día no se puede salir a la calle con tranquilidad porque con frecuencia hay que estar yendo al baño.

Serrano Brambila expuso que las repercusiones en la calidad de vida de quien tiene este padecimiento se acentúan porque lo presentan sobre todo en gente joven, pues la mayoría de los casos se registra en población que tiene entre 27 y 35 años de edad.

El galeno explicó que la vejiga es una estructura que está recubierta con un tejido llamado urotelio, el cual soporta la concentración de muchas sustancias y partículas microscópicas que componen la orina (urea, creatinina, calcio, sodio, potasio, ácido úrico, electrolitos, cloro, fósforo y desechos del organismo). Al dañarse este tejido el líquido se transmina a otros que no están diseñados para contener esta solución tan agresiva, lo cual causa una cistitis permanente.

Para lograr un diagnóstico acertado de cistitis intersticial, añadió, es necesario descartar otras alteraciones que puedan provocar la inflamación de este órgano, como las infecciones del tracto urinario o las vaginales, cáncer de la vejiga, enfermedades transmitidas sexualmente, y en los hombres prostatitis crónica.

2005/GV/GM

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