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Consuelo Zavala: laicidad y derechos para las yucatecas

Por Guadalupe Cruz Jaimes

En el marco de la instalación de la Constituyente Feminista el próximo 8 de marzo, es necesario hacer memoria de la lucha histórica de las mujeres y feministas por la inclusión de los derechos de las mujeres en la Constitución Política de nuestro país.

Consuelo Zavala es una de las mujeres que, a pesar de la represión impuesta por las tradiciones y la religión, decidió asumir una actitud de lucha por la emancipación de la mujer.

Nació en Mérida, Yucatán, en 1881, estudió en el Instituto Literario de Niñas del estado, y se graduó como profesora de educación básica y superior, cuando a penas rebasaba los veinte años de edad.

Su profesión estuvo orientada en favor de la escuela racionalista, alejada de la religión por su tendencia a limitar el conocimiento.

En 1902, Zavala fundó su propio colegio donde estableció las normas de educación laica y científica, suceso que la acreditó para ser visitadora de escuelas en Europa en 1912.

Durante el gobierno de Francisco I. Madero se fue a Francia, auspiciada por el régimen para aumentar su preparación en la ardua labor de la enseñanza.

La yucateca formó parte de la Quinta Reunión del Congreso General de Educación Primaria. En 1948 recibió la medalla Ignacio Manuel Altamirano, bien merecido galardón por su trayectoria en la docencia.

Consuelo Zavala presidió el comité organizador del Primer Congreso Feminista en Yucatán, en 1916, que tenía como fin la reflexión sobre las desiguales condiciones de vida entre mujeres y hombres.

Fruto de su trabajo fue la reunión de 700 mujeres mexicanas apoyadas por el gobernador yucateco Salvador Alvarado, las cuales tuvieron la oportunidad de discutir durante cuatro días sobre los medios sociales necesarios para liberar a la mujer de la opresión de las tradiciones.

Las participantes acordaron dar a conocer a las propias mujeres sus capacidades, impulsarlas al libre pensamiento y opciones para ganarse la vida, cederles derechos y libertades y la posibilidad de una relación de pareja igualitaria.

Como resultado de las propuestas, las mexicanas ganaron derechos de la administración de bienes, la tutela de hijas e hijos, y salario igual a trabajo igual. No obstante, el voto femenino quedó fuera de la agenda del Congreso en Yucatán y no se logró sino hasta 1953.

Consuelo Zavala murió en su natal Mérida, Yucatán, en 1956, dejando como legado la importancia de la laicidad en la educación en México y el entusiasmo por la lucha feminista.

07/GCJ/GG

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