Cooperativas, opción para sobrevivir con la cabeza en alto

   Las ganancias son mínimas pero "no tenemos dueño"
Cooperativas, opción para sobrevivir con la cabeza en alto
Por: Sandra Russo
cimac | Buenos Aires.- 02/11/2002

En el tercer y último día de sesiones del Foro Internacional de Mujeres contra la Corrupción, los paneles y los talleres siguieron sesionando con fluidez y avidez, buscando estrategias para establecer nuevos contratos sociales, analizando normas jurídicas en diferentes países del mundo, o relatando sus experiencias de lucha contra formas más sutiles de corrupción que la coima o el soborno.

Pero esta breve crónica lo que reflejará no es una historia narrada en los escenarios del Centro Cultural San Martín de Buenos Aires, sino en su subsuelo. Y sus protagonistas no son mujeres académicas y de brillante currículum como casi todas las expositoras, sino las seis mujeres que ofrecían, durante estos tres días, bebidas calientes y tortas caseras.

Ellas son las protagonistas de Nutricoop, una cooperativa surgida de la unión de mujeres que decidieron aprovechar sus saberes para sobrevivir, pero que eligieron sobrevivir no de cualquier manera, sino como ellas mismas afirman, "con la cabeza en alto, con dignidad, con confianza mutua y con responsabilidad. Todo eso forma parte del mundo con el que soñamos".

La del Foro no era su primera experiencia en eventos de este tipo. Nutricoop también tuvo a su cargo el buffet del Foro Social Mundial que hace dos meses tuvo lugar aquí. Dora, Mariela, Olga y Margarita tienen puestos delantales verdes y son puntillosas para entregar sus tortas en impecables servilletas blancas.

Todas son mujeres de La Matanza, uno de los distritos argentinos más castigados por la crisis. Una a una se fueron quedando sin trabajo. Hace un año, decidieron formar esta cooperativa gastronómica.

Lo suyo se inserta en múltiples experiencias de este tipo: forman parte del Foro de Cooperativas de Matanza, en el que setenta grupos intentan reorganizar sus esfuerzos sin patrones sino con compañeros: la transparencia absoluta es el único modo viable de funcionamiento en cooperativas.

Estas seis mujeres cubren todos los roles y los respetan: tienen tesorera, secretaria, síndico y presidenta. Deciden por consenso y en asambleas los pasos a seguir. No velan solamente por sí mismas. En el Foro de Cooperativas hay apoyo mutuo. Si una de las cooperativas reclama ayuda para, por ejemplo, agasajar a los niños de un barrio castigado, ellas cocinan y donan la comida. Cuando una asamblea barrial decidió "tomar" una casa abandonada para hacer un comedor popular, ellas también donaron su trabajo.

Se supone que cada una pone el trabajo, y el dinero recaudado se reinvierte en insumos y solamente se reparte en cuotas iguales el excedente. Pero el excedente es mínimo, exiguo, y no obstante, estas mujeres de delantales verdes siguen de pie, y soportan el esfuerzo porque, como dice Dora, "nadie nos explota. No tenemos dueño. Y el trabajo por primera vez tiene un sentido".

Los pilares del cooperativismo son la responsabilidad y la limpieza de espíritu: "Las mujeres tenemos ambas cosas", dice Dora.

Entre ellas decidieron, por ejemplo, que Olga fuera su delegada en el Foro contra la Corrupción: en la tarde del viernes, Olga no vendió bebidas ni tortas, sino que, mientras sus compañeras cubrían su puesto de trabajo, habló en una de las mesas y emocionada contó al público la esperanza que brota de este pequeño y transparente proyecto cooperativo.







       
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