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Corren indígenas canadienses mayor riesgo por violencia

Por Miriam Ruiz

La secretaria general de Amnistía Internacional (AI), Irene Khan, denunció hoy en Ottawa el asesinato y desaparición de mujeres indígenas canadienses, la parte más vulnerable del país americano con cinco veces mayor riesgo de morir por violencia que las otras canadienses.

Aunque se carecen de cifras oficiales o de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) el informe “Hermanas raptadas: Una respuesta de Derechos Humanos a la Discriminación y Violencia de Género hacia Indígenas en Canadá” da cuenta de 500 desapariciones o muertes en 30 años.

Irene Khan, al presentar hoy su reporte en medio de la campaña mundial Alto a la Violencia contra las Mujeres calificó al gobierno canadiense de apático, tras referir el rapto de mujeres indígenas en distintas latitudes por parte de hombres blancos.

De acuerdo con el informe de AI, en una sola familia ha habido dos asesinatos semejantes en 30 años: en noviembre 12 de 1971, Helen Betty Osborne, una estudiante de 19 años de la provincia de Manitoba, entidad del centro canadiense fue raptada por cuatro varones blancos para abusar de ella y matarla brutalmente.

Una investigación judicial encontró más adelante que la policía local estaba consciente del acecho sexual de hombres blancos a las jóvenes indígenas en la comunidad The Pas, pero “no creían que la práctica necesitará alguna vigilancia particular”.

La investigación de la Procuraduría de Manitoba señaló respecto al asesinato de Helen Betty Osborne que su atacante parecía operar en la presunción de que las mujeres indígenas son promiscuas o sojuzgables mediante el uso del alcohol o la violencia.

“Es evidente que los hombres que secuestraron a Osborne creían que la jóvenes indígenas son objetos sin valor más allá de la gratificación sexual.” La falta de respuesta gubernamental cobró otra víctima en la misma familia.

Tres décadas más adelante, el 25 de marzo del 2003, Felicia Solomón prima de Helen Betty, no regresó a su casa en Winnipeg, Manitoba. Dos meses después se identificaron partes de su cuerpo. Se desconocen los datos su asesino.

“La violencia contra las mujeres es una crisis de derechos humanos mundial, a la que todos los gobiernos deben dar atención prioritaria. Aquí en Canadá, la doble discriminación de género e identidad indígena ha contribuido a la desaparición y muerte de tantas mujeres indígenas”, indicó Khan en un comunicado.

El reporte evidencia las distintas vulnerabilidades de las mujeres, aunque estén en un país considerado de primer mundo. Detalla que algunas de estas indígenas se desenvuelven en el riesgoso mundo del comercio sexual, especialmente en la calle.

2004/MR/LR

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