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Cuba, un nuevo Parlamento con 265 diputadas

Por Raquel Sierra

Algunas son investigadoras, otras educadoras o dirigentes. El nuevo parlamento cubano, de 614 integrantes, tendrá el estilo y el sello que le impregnen sus 265 diputadas.

Según datos de la Comisión Electoral Nacional, la nueva Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento unicameral) estará integrada por obreros y campesinos (28 por ciento) y mujeres (43.16 por ciento); la edad promedio es de 49 años y el nivel escolar medio o superior (99.2 por ciento).

Las y los diputados de la isla fueron elegidos el 20 de enero en más de 38 mi 200 colegios, a los que acudieron 8 millones 230 mil 832 electores, para 96 por ciento de las personas empadronadas, dijo a la prensa María Esther Reus, presidenta de la Comisión Electoral Nacional y ministra de Justicia.

La nueva legislatura se reunirá el 24 de febrero para elegir al jefe de Estado, lo que despejará las dudas de si el presidente Fidel Castro, convaleciente desde julio de 2006, continuará en el poder.
También se elegirá el Consejo de Estado, integrado por un presidente, un vicepresidente primero, cinco vicepresidentes, un secretario y otros 23 miembros, entre los que estarán los y las titulares de las diferentes carteras.

En la actualidad, en Cuba hay cinco ministras: de la Industria Básica; Auditoría y Control; para la Inversión Extranjera y la Colaboración Económica; Finanzas y Precios y Agricultura (en funciones).

En la primera fase de los comicios para elegir a los delegados a los órganos de gobierno locales (concejales) fueron nominadas 10 mil 799 mujeres. En esa ocasión, el número de nominadas superó en mil 600 las propuestas de las elecciones anteriores, celebradas en 2005.

En la primera vuelta, el 21 de octubre, de los 12 mil 208 delegados municipales seleccionados, 3 mil 270 fueron mujeres (26.79 por ciento). Esa cifra aumentó tras la tercera y última vuelta de 4 mil 159, para 27.3 por ciento.

El número de mujeres en esos espacios ha crecido alrededor de 14 por ciento, desde la primera legislatura de la época revolucionaria, en 1976. Si en las elecciones de 1976, 21.83 por ciento de los sitios del Parlamento fue ocupado por una mujer, la proporción creció gradualmente, hasta 34.31 por ciento en las elecciones de 1986.

En plena crisis económica, en 1992, la cifra disminuyó a 22.75 por ciento y, en 1998 sumó 27.62 por ciento. Desde el proceso electoral de 2002, la cantidad de mujeres electas ha ido en ascenso.

Datos de la Unión Interparlamentaria, con cierre del 31 de julio de 2007, ubicaron a Cuba en el octavo lugar por países de acuerdo al número de mujeres en sus parlamentos, con 36 por ciento.

CON POSIBILIDADES, PERO…

Las cubanas de inicios de este siglo XXI han alcanzado independencia, méritos laborales y conocimientos que les permiten desempeñar altas responsabilidades de gobierno: las estadísticas indican que ellas son 65.9 por ciento de los profesionales y técnicos ocupados en el país.

Sin embargo, revelan estudios, las que ocupan puestos de dirección suman sólo algo más de 37 por ciento. Las cubanas representan más de 67 por ciento del total de graduados universitarios, lo que habla también de su disposición para alcanzar un lugar destacado en la sociedad, toda vez que hace apenas 50 años, antes de la llegada al gobierno del presidente Fidel Castro, eran minoría.

Pese a que se han labrado –no sin esfuerzo–, estos altos porcentajes de incorporación a la vida social, generalmente sobre sus hombros descansan la mayoría de las labores domésticas y la educación y atención de los hijos, tanto en el ambiente hogareño como en el escolar.

Cuando tenía que elegir por quién votar, me decía `si lo hago por una mujer, tal vez esté mejor representada, pero si lo hago, ella tendrá mucho más trabajo y responsabilidades´, confiesa Marina Estévez, profesional de 40 años.

Pero esa actitud paternalista de Estévez hacia sus semejantes, que puede no ser única, no impidió que llegaran 265 mujeres al máximo órgano de gobierno de la isla. Entre ellas, destaca una pastora presbiteriana, Ofelia Ortega Suárez, vicepresidenta para América Latina del Consejo Mundial de Iglesias, una de los cuatro líderes religiosos electos, ninguno de ellos católico ni laico católico.

08/RS/GG

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