Inicio Daisy, entre las y los 17 mil 772 menores de edad repatriados

Daisy, entre las y los 17 mil 772 menores de edad repatriados

Por Lisseth Castro

“No me dio miedo, soy primeriza, porque apenas es la primera vez que vengo a Estados Unidos, no me dio miedo, no tuve ningún tipo de accidente… No me quiero regresar para Michoacán y si me regresan me voy a volver a venir… hay algo que no entiendo, si mi familia no me quiere, ¿por qué me quieren regresar para atrás…?”.

Es Daisy, de 14 años, cuyo testimonio ilustra lo que acontece con las y los 17 mil 772 menores de edad, 17 por ciento mujeres, no acompañados repatriados de Estados Unidos en 2008, según datos de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SER).

Según el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), cada año 150 mil menores de edad intentan emigrar a Estados Unidos y 60 mil no lo consiguen, como Daisy.

Su testimonio fue conocido a través de un video durante la Mesa de Diálogo Interinstitucional “Avances y retos en la garantía de derechos de niñas, niños y adolescentes migrantes”, llevada a cabo hace unos días en esta ciudad.

CONFERENCIA REGIONAL DE MIGRACIÓN

Niñas, niños y adolescentes no acompañados participan con más frecuencia en los flujos migratorios, señala el subsecretario para América Latina y el Caribe de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Salvador Beltrán del Río. Son objeto de discriminación, maltrato, abuso y condiciones de extrema violencia, por lo cual su atención se convierta en asunto de interés prioritario la Conferencia Regional de Migración (CRM), integrada por Belice, Canadá, Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá y República Dominicana.

El objetivo de la CRM es proteger el cumplimiento de los derechos de la niñez y la adolescencia migrante durante el proceso de repatriación, así como ofrecer alimento, alojamiento, servicios de salud, psicológicos y jurídicos.

Los integrantes de la CRM, han firmado y ratificado importantes Convenciones internacionales, como la Convención de los Derecho del Niño y su Protocolo Facultativo, relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niñas y niños en la pornografía, así como la Convención Interamericana sobre el Tráfico Internacional de Menores y el Convenio 182 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre las peores formas de trabajo infantil, entre otros.

Datos del Instituto Nacional de Migración (INM), en el marco del Programa Interinstitucional de Atención a Menores Fronterizos, señalan que registró 32 mil 075 de menores de edad repatriados en la frontera norte.

De acuerdo con el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), México es un país de origen, tránsito y destino de migrantes, en donde cada año, alrededor de 40 mil menores de edad no acompañados son repatriados desde Estados Unidos a territorio mexicano. Al mismo tiempo, un gran número de niñas y niños centroamericanos son repatriados desde México a sus países de origen.

Entre los meses de enero y mayo de 2007, 17 mil 890 niñas y niños mexicanos fueran repatriados desde Estados Unidos a México y otros 3 mil 400 niñas y niños centroamericanos fueron repatriados desde México a Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, según la Secretaría de Gobernación.

FEMINIZACIÓN DE LAS FRONTERAS

Yakin Erturk, en el Informe de la Relatora Especial sobre la violencia contra la mujer, sus causas y consecuencias 2006, señala que el cambio en las pautas migratorias en los últimos dos decenios han provocado una feminización de los movimientos de la población que atraviesan las fronteras nacionales.

El Análisis de los anuarios estadísticos 2001-2007, realizado por UNICEF, menciona que el Comité de Derechos del Niño refleja que las niñas y adolescente no acompañadas y separadas de sus familias están particularmente expuestas a la violencia de género y en particular a la violencia doméstica.

La Representante de UNICEF México, Susana Sotolli, asevera que los derechos de las niñas, niños, no tienen fronteras, y los Estados tienen la obligación y la responsabilidad de adoptar todas las medidas legislativas, administrativas, sociales, educativas para garantizar el cumplimiento de sus derechos en cualquier momento y en cualquier lugar.

Al igual que Daisy, la mayoría de las niñas y mujeres que emigran lo hacen como consecuencia de la pobreza y de la violencia que se vive en la región, también por el desempleo, discriminación y expectativas de cambio de vida.

09/LC/GG

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