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De Beijing a Nueva York

Por Mónica Pérez

La IV Conferencia Mundial sobre la Mujer que tuvo lugar en 1995 en la ciudad de Beijing, China, fue una de las reuniones más importantes a nivel internacional donde se discutieron los derechos y libertades fundamentales de las mujeres y de las niñas, así como la injusticia y discriminación que, en mayor o menor grado, persiste sobre ellas en las sociedades de todo el mundo.

La IV Conferencia Mundial sobre la Mujer fue una de las más significativas y concurridas de la historia, entre todas las conferencias y cumbres convocadas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con 17 mil participantes, incluidos seis mil delegadas y delegados de 191 países, entre ellos México; cuatro mil representantes de organizaciones no gubernamentales y más de tres mil de los medios de comunicación.

Esta reunión giró en torno a un tema primordial: el hecho común que afecta a las mujeres de todo el mundo de verse relegadas y discriminadas por su condición de género, es decir, por el conjunto de ideas sobre la diferencia sexual que atribuye características femeninas y masculinas a cada sexo, a sus actividades, conductas y esferas de la vida.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Población (CONAPO), la Conferencia de Beijing también fue un espacio para establecer compromisos y acciones, los cuales se plasmaron en la Declaración de Beijing y en la Plataforma de Acción.

Dicha plataforma hace una revisión del progreso alcanzado desde los compromisos establecidos en la Tercera Conferencia Mundial de la Mujer, que se llevó a cabo en 1985 en Nairobi, Kenia, y plantea un conjunto de acciones prioritarias para el año 2000, agrupadas en 12 esferas de particular preocupación.

Los temas son derechos humanos, pobreza, educación, salud, violencia contra la mujer, conflictos armados, oportunidades económicas, acceso a todos los niveles de toma de decisiones en las esferas pública, privada y social, mecanismos para promover el adelanto de las mujeres, medios de comunicación, medio ambiente y discriminación.

En todos los casos, propone objetivos estratégicos y medidas concretas a modo de recomendaciones para los gobiernos, organismos internacionales y no gubernamentales, el sector privado y la banca de desarrollo.

La Plataforma de Acción consta de seis capítulos. En el primero, la declaración de objetivos, se pide la adopción de medidas inmediatas y concertadas por todos los gobiernos para crear un mundo pacífico, justo, humano y equitativo, basado en los derechos humanos.

El segundo capítulo aborda el contexto mundial en el que se enmarcan los trabajos de la IV Conferencia en el ámbito económico, político y social e identifica los objetivos y recomendaciones que se desprenden de conferencias y cumbres previas relacionadas con las mujeres.

El tercer capítulo identifica las esferas fundamentales de preocupación sobre la condición de la mujer en el mundo; mientras el cuarto plantea los objetivos estratégicos para cada uno de esos ámbitos.

Los mecanismos y disposiciones institucionales necesarios para mejorar la situación de la mujer en la sociedad y para asegurar la adecuada aplicación de la Plataforma a nivel nacional e internacional de acuerdo con las disposiciones jurídicas de cada país se tratan en el quinto capítulo.

El sexto y último capítulo se refiere a la necesidad de asignar recursos financieros y humanos para realizar las acciones con miras a mejorar la situación de las mujeres y las niñas.

Asimismo, los países participantes acordaron la Declaración de Beijing, donde se exponen los principios filosóficos y políticos que guían la Plataforma de Acción.

En este documento se reafirma el consenso y la voluntad política de los gobiernos para promover la igualdad entre los derechos de mujeres y hombres, su plena aplicación, así como la búsqueda de mecanismos que garanticen la superación de las mujeres.

La Conferencia de Beijing cerró el ciclo de conferencias mundiales realizadas en la década de los noventa para articular esfuerzos a nivel internacional con el objetivo de impulsar el desarrollo sustentable, la defensa de los derechos humanos, la relación armónica entre desarrollo y población y el adelanto de las mujeres.

A 10 años de esta reunión, el próximo mes de marzo en Nueva York, la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW, por sus siglas en inglés) se reunirá en su 49 sesión para revisar la implementación de la Plataforma de Acción.

2005/MP/SJ

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