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Demandan feministas salida de cascos azules de Haití

Por Redaccion

La agrupación de mujeres “Pan y Rosas de Argentina”, lanzó un llamado para que las tropas extranjeras de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) salgan de Haití, toda vez que los cascos azules han sido denunciados en innumerables ocasiones por la violación de mujeres, la trata y la obligación de prostitución, a cambio de víveres.

A través de su página web www.pyr.org.ar las feministas exigieronque sean las multinacionales y grandes empresas capitalistas las que entreguen de forma directa los alimentos, medicamentos, combustible y otros insumos necesarios para enfrentar la catástrofe. “Que sean sus ganancias las que estén disponibles para paliar este desastre”.

Propusieron que sean las organizaciones de mujeres, feministas, obreras, estudiantiles, de derechos humanos y sociales, las que controlen y distribuyan los recursos recibidos en Haití.

Y Aunque los terremotos son imprevisibles, las consecuencias que tuvo este sismo para el pueblo haitiano si eran absolutamente previsibles. “La inmensidad de la catástrofe no es el resultado de la naturaleza, sino de un sistema de explotación y expoliación que ha convertido a Haití en uno de los países más pobres del mundo”, sostuvieron las feministas.

Denunciaron que la tragedia que hoy se cierne sobre el pueblo haitiano, obedece a que esa nación ha sido sometida a dos siglos de saqueo imperialista, 50 años de dictaduras sangrientas, recientes golpes de Estado perpetrados directamente por el Pentágono, y gobiernos títeres de Washington, cuyo poder reside en las bayonetas de las tropas canadienses, francesas y los marines norteamericanos.

Igualmente, en Haití se ha impuesto la presencia de tropas de las Naciones Unidas, con soldados enviados por los gobiernos que se reclaman “nacionalistas” y “progresistas” de Brasil, Argentina, Bolivia, Uruguay, Paraguay y Ecuador.

Soldados que, bajo el argumento de “la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití” (MINUSTAH, por sus siglas en inglés), mantiene desde 2004 la ocupación del territorio haitiano, con el único fin de garantizar la continuidad de la expoliación imperialista del país, y los negocios capitalistas a fuerza de pistola.

Tal es el caso de la frontera con República Dominicana, donde trabajadoras y trabajadores haitianos se encuentran prácticamente reducidos a la esclavitud, mientras campesinas y campesinos son despojados de sus tierras para convertir el lugar en una gran “maquila”, denunciaron las feministas.

NIÑAS Y MUJERES SOBREVIVIENTES EN PELIGRO

Pan y Rosas, advirtió que dichas fuerzas “humanitarias”, amparadas en la impunidad de la que gozan por ser extranjeras, han sido denunciadas en reiteradas ocasiones –pero nunca castigadas- por violaciones a los derechos humanos, como violaciones y abusos sexuales de mujeres y niñas, pedofilia, trata de personas, sometimiento a la prostitución de mujeres, niñas y niños, a cambio de alimentos.

Así como detenciones, asesinatos políticos, masacres en los barrios pobres. Hoy se preparan para reprimir los supuestos “estallidos de violencia” que es la denominación dada por la clase dominante, de la desesperación de miles de mujeres y hombres hambrientos, huérfanos, desposeídos, personas que lo han perdido todo, incluso antes del terremoto, enfatizaron .

En Haití el 43 por ciento de los hogares están encabezados por mujeres, ahora ellas las niñas y mujeres sobrevivientes, que siempre han sido responsables del trabajo doméstico y del cuidado de la familia, cargarán con esa responsabilidad en refugios y tiendas de campaña.

Esto lo harán, enfatizaron las feministas en total desamparo. “Soportando niveles infinitamente más graves de violencia y el espantoso aumento de los abusos sexuales perpetrados por las tropas extranjeras que ocupan el territorio haitiano”.

En Haití el 80 por ciento de la población sobrevive en la indigencia, el 60 por ciento no tiene trabajo, mientras que la expectativa de vida apenas supera los 50 años, la tasa de mortalidad infantil es del 80 por ciento, no hay agua potable y la desnutrición es crónica.

En Gonaïves, la segunda ciudad del país, el 70 por ciento de los hogares carece de letrinas. Antes de la tragedia, Haití tenía la más alta tasa de mortalidad materna en la región: 670 muertes por cada 100 mil nacidos vivos.

La agrupación de mujeres Pan y Rosas se formó a partir del Encuentro Nacional de Mujeres del 2003, en la ciudad de Rosario, Argentina.

10/GTR/LR

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