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Democracia y desarrollo en los nuevos tiempos

Por Leticia Burgos Ochoa

Cuando supe que participaría en la mesa Democracia y desarrollo en los nuevos tiempos, dentro de un coloquio internacional con 50 ponentes conformados por varios países de Latinoamérica, confieso que por un momento estuve confundida. Repuesta del fugaz desconcierto, me dije: es claro que no me convocan a dialogar sobre el pasado, sobre la historia, sobre un ayer que no supe exactamente en dónde ubicar en la vida política de México.

¿Cómo eludir que en 1968 existió un movimiento estudiantil reprimido por el “ogro filantrópico”, por el sistema de partido único, por personajes de los viejos tiempos que viven y disfrutan de una impunidad amparada por el Estado de los tiempos nuevos? ¿Cómo evitar decir que en 1988 el Frente Democrático Nacional encabezó una insurgencia cívica que fue objeto del más cínico de los fraudes electorales? ¿Cómo evitar señalar que en 1994 de las selvas de Chiapas emergió un movimiento indígena rebelde que tuvo que ser protegido por la sociedad civil para evitar que fuera masacrado por personajes políticos? ¿Cómo eludir decir que en ese mismo año, la dictadura perfecta, para sobrevivir en sus tiempos seniles, tuvo que llegar al asesinato político en las personas de Luis Donaldo Colosio y Francisco Ruiz Massieu? ¿Cómo evadir que en el año 2000 fue derrotado el partido que durante décadas, gobernó sin medidas ni fronteras de ninguna índole, aunque haya tomado su lugar un partido neoconservador cuyo gobierno está por terminar en un fracaso?

Ello por señalar los hechos más significativos que han permitido construir la democracia electoral liberal de que ahora goza México y que en estos momentos vive una encrucijada: madura y se consolida la democracia o se reinstaura el Estado autoritario con aires similares a los tiempos viejos. Ciertamente el reto es formidable pero no imposible. El secreto reside en radicalizar la democracia.

La agenda política inmediata indica con toda claridad los ejes centrales y prioritarios de acción: construir una economía de mercado radicalmente justa; un Estado radicalmente democrático; una democracia radicalmente liberal y una ciudadanía radicalmente fuerte.

En México afortunadamente está muy próximo el fin de un gobierno fracasado. Se abre entonces la posibilidad de pugnar por un proyecto distinto al neoconservador. ¿Cómo lograr este propósito? Se requiere reformar profundamente al Estado, por la vía de crear conciencia, de organizar y movilizar a millones de mexicanos. Es indispensable propiciar y generar el consenso que convoque a la más amplia cooperación unitaria en la diversidad para imprimirle una nueva racionalidad al Estado mexicano.

Tienen razón quienes afirman que la Constitución debe aplicarse rigurosamente, pero también hay que revisarla y transformarla a fondo para adecuar al país a los nuevos tiempos. Resulta hasta de sentido común concluir que la Carta Magna tal y como está redactada es una camisa de fuerza para que el país pueda replantearse de manera distinta su integración a la globalidad, desde una perspectiva soberana y justa; dejando fuera de toda duda su dominio sobre sus recursos naturales, particularmente los energéticos, entendidos como de propiedad de la nación y como palanca estratégica de desarrollo que fortalezca el mercado interno.

En este sentido, señalemos que las garantía individuales y algunos derechos sociales están protegidos por la Constitución pero reconozcamos que no existen los instrumentos para hacerlos realidad y hacerlos exigibles, así que debemos reformar el carácter de la CNDH.

Seguramente en la construcción de un nuevo rumbo para México hemos de encontrar caminos de aprendizaje en muchas naciones latinoamericanas que, en circunstancias similares a la nuestras, han decidido sacudirse del dogma impuesto por los organismos supranacionales y las empresas trasnacionales, dentro de las cuales destacan Argentina, Brasil y Venezuela. De aquí nace la importancia de un Coloquio Internacional “La Consolidación de la Democracia en México y América Latina”, celebrado el 25 y 26 de octubre en la Ciudad de México.

*Senadora del PRD y presidenta de la Comisión Especial que dará seguimiento a los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez de la Comisión de Desarrollo Social.

2004/ LB/LR/SM

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