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Denunciaron acoso sexual; hoy reciben amenazas telefónicas

Por Román González

Amenazas verbales por medio del teléfono y presencia de personas extrañas a las afueras de su casa, es el panorama que hoy en día viven Sandra Flores y Elizabeth Vargas, dos trabajadoras que decidieron denunciar acoso sexual por parte del jefe de control de la empresa Servicio de Apoyo y Control Logístico, Juan Carmona.

Ambas ex empleadas viven en zozobra, pues temen que les ocurra algo a ellas o sus familias, luego de que los abogados de la empresa les advirtieron que de no retirar la demanda que interpusieron ante la Fiscalía para Delitos Sexuales de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), no les pagarían la indemnización a que por ley tienen derecho.

En entrevistas por separado, dijeron estar dispuestas a continuar con la demanda, porque “no consideramos justo que el autor de los agravios siga laborando, como si nada hubiera ocurrido”.

Sandra Flores, relató que el pasado 27 de abril su jefe Juan Carmona, la mandó llamar a su oficina con cualquier pretexto. Una vez en el y lugar y sin más, “me tomó con ambas manos de la cintura y sin mi consentimiento me dio un beso en la boca”.

En el forcejeo, el sujeto “intentó bajar el cierre de su pantalón, pero opuse resistencia y logré huir del lugar”.

Antes, el 4 de abril recuerda que en la misma oficina la abrazó y le dijo al oído: “te llame a tu celular, porque eres importante para mí”. En ese momento “intentó besarme en la boca, a lo que no accedí y me alcanzó a darme un beso en la mejilla”.

Por su parte, Elizabeth Vargas narró que el pasado 22 de abril, en la oficina del mismo sujeto, al acudir para conocer de una solicitud económica. “Me dijo que me acercarme a la pantalla de la computadora para mirar que la empresa no había pagado. Cuando lo hice, él trato de abrazarme pero logre hacerlo hacia atrás”.

Ambas trabajadoras comentaron que la empresa que presta servicios de vigilancia en el Hospital Español, no les da ningún contrato de trabajo, sólo firman una hoja en blanco su entrada y salida. “Contábamos con IMSS cuando acudíamos a consulta y, una vez con el justificante, nos descontaban el día”.

Luego de tomar la determinación de denunciar el hostigamiento, ambas trabajadoras aseguran que la vida les ha cambiado, pues de ser personas que miraban las cosas de otra manera, hoy viven con miedo.

Ambas, concluyen, que desde el primer momento que se presentaron a trabajar la directora de la empresa, Cecilia Corona, les dijo, “si ustedes hacen algo en contra de sus superiores, se van a arrepentir, porque mandarían a personas a buscarlas a sus casas”.

2004/RG/GV

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