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Depresión, ¿un mal de nuestro tiempo?

Por Hena Carolina Velázquez Vargas *

Aún cuando se le conoce prácticamente desde que existe la humanidad, las y los especialistas coinciden en que su presencia ha aumentado en las últimas décadas.

Antes se le llamaba melancolía y fue hasta los años 70 que se le empezó a dar mayor importancia, luego del descubrimiento –o perfeccionamiento– de ciertos fármacos que mejoraban los síntomas de la depresión.

Actualmente hay coincidencia en que la depresión es un estado de ánimo que genera un “ensimismamiento disfuncional”, el cual produce en la persona la poca o “torpe” relación con el medio exterior.

Desde el punto de vista médico, la explicación es que se alteran los niveles de varios neurotransmisores –como el litio– y emocionalmente se le asocia con un estado de tristeza y desánimo, también de enojo aunque este puede mostrarse con la careta de la tristeza.

Es cierto que en la actualidad la depresión tiene un impacto.

El ritmo en que vivimos, en donde ya no hay tiempo para escucharnos, la velocidad con que nos movemos y el cumplir con las exigencias cotidianas en general nos ha desensibilizando y ayudado a que nos guardemos o no procesemos adecuadamente los duelos (entendiendo como duelo todo cambio favorable y desfavorable que nos ocurra), cambios o pérdidas.

Para atenderla, en opinión de Adriana Duarte, psicoterapeuta Gestalt, antes que nada la persona debe mantener un porcentaje de horas de sueño promedio, ocho 8 horas, y cuidar su alimentación “si no es totalmente balanceada por lo menos que la persona no deje de comer, esto ayudará a que no se presenten otras complicaciones físicas”.

Dependiendo del caso y el grado de depresión, a lo anterior se pueden sumar masajes, ejercicio y algunos medicamentos, prescritos siempre por una o un médico especializado.

Una vez que se atiendan los aspectos físicos es importante atender los emocionales, agrega Duarte.

Sobre todo revisar sentimientos como la tristeza y el enojo en terapia individual o grupal. ¿Con quién esta enojado y no ha podido expresarlo? ¿A quién y para que quiere mandar este mensaje de qué esta deprimido?

Es decir, empezar a explorar la forma en que la persona vive, detrás de la depresión puede haber duelos, asuntos inconclusos y culpa, dice Duarte.

“Hay que explorar la manera en que la persona se relaciona ante estas circunstancias de la vida, desarrollar un trabajo terapeútico –que puede ser largo, pues la persona requiere de mucho apoyo y contención– y revisar que hay más de fondo”.

Sanar es poder hacer algo diferente de lo que se hace ahora, la terapia puede ser un espacio y un terreno para empezar a practicar una forma distinta de vivir, con un apoyo más seguro que en su mundo real, e ir perfeccionando, para después hacerlo en el mundo exterior.

* Periodista mexicana, narradora oral, facilitadora de grupos, terapeuta con Enfoque Centrado en la Persona y Gestalt e instructora asociada del Sistema Tao Curativo.

10/CV/LR

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