Inicio Derecho a decidir, proscrito por la Iglesia desde el siglo II hasta hoy

Derecho a decidir, proscrito por la Iglesia desde el siglo II hasta hoy

Por Hilda Soria

Las mujeres han sido asesinadas, torturadas y encarceladas a través de la historia por interrumpir sus embarazos, es decir, por ejercer su derecho a decidir el número y espaciamientode hijas o hijos que desean tener.

Durante el siglo II y XVIII el derecho Medieval y Moderno Europeo, influidos por el cristianismo, consideraron el aborto como un acto homicida que merecía las máximas penas.

De hecho, el Papa Sixto V proclamó que todos los abortos eran crímenes que se debían castigar con la excomunión. Esta determinación se exageró en Francia ya que Enrique II promulgó una orden de pena capital para las mujeres que interrumpieran su embarazo.

Cualquiera pensaría que este tipo de ideas ya quedó en el pasado, lamentablemente, no es así, ya que en muchos países aún se insulta, se encarcela y se priva a las mujeres de su derecho a aplazar su maternidad por diversas causas, como la violación y falta de recursos.

México no es la excepción: recientemente los congresos de una docena de estados de la República (Morelos, Sonora, Baja California, Chihuahua, Jalisco, Puebla, Colima, Durango, Nayarit, Quintana Roo, Campeche y Guanajuato) aprobaron iniciativas para modificar la Constitución, bajo el argumento de “proteger la vida desde el momento de la fecundación o la concepción hasta su muerte natural”.

Esto significa que, los legisladores del PAN y el PRI, quienes impulsaron estas iniciativas, están regresando al siglo XVII cuando los médicos afirmaban que en embarazos de tan sólo un par de días podían ver un ser humano completo diminuto, gracias a sus primeros microscopios, que aún eran muy deficientes.

La ciencia lo confirma hoy: no hay persona en el momento de la concepción o cuando el óvulo se implanta en el útero. Pero la idea de quienes promueven la criminalización del aborto en cualquier caso es desacreditar la investigación científica e imponer sus creencias en perjuicio de la salud de las mujeres.

De acuerdo con el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), la mayoría de los neurólogos sostiene que una persona vive siempre y cuando se registre actividad cerebral en ella. La ausencia de ésta, aunque siga latiendo el corazón, es razón suficiente para que se considere que una persona ha muerto.

De esta forma durante el primer trimestre del embarazo no hay indicios de tal actividad, por lo tanto tampoco hay en el embrión o feto sensaciones, como dolor, de ninguna clase.

Pero el intento de la derecha es argumentar en contra de los derechos sexuales y derechos reproductivos de las mujeres, aún cuando un embarazo sea producto de violación, de inseminación no consentida, cuando esté en riesgo la vida de la mujer o cuando el producto tenga malformaciones congénitas o daños que hagan inviable su vida fuera del útero. No cabe duda que vamos de regreso a la Edad Media.

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