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Derecho a la alimentación, estrechamente ligado con la pobreza

Por Redaccion

El derecho a la alimentación va ligado directamente al tema de la pobreza y en nuestro país abordar el tema es tan delicado que es difícil acordar ¿cómo se mide la pobreza?, ¿son solo los ingresos los que determinan la situación en la que vive una familia?

Así lo afirmó Clara Marina Brugada, procuradora Social del DF, con motivo del Día Mundial de la Alimentación y del Día Mundial contra la Erradicación de la Pobreza, celebrados el 16 y 17 de octubre, respectivamente, y que en la Ciudad de México se conmemoró con el arranque del Programa Desnutrición Cero en Unidades Habitacionales, informó un comunicado de la dependencia capitalina.

El Día Mundial de la Alimentación fue establecido por los Estados Miembros de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO (por sus siglas en inglés) en la Vigésima sesión de la Conferencia de la Organización, celebrada en noviembre de 1979.

De 45 a 51 millones de personas en México viven en condición de pobreza: 42 por ciento en zonas urbanas y 67.5 por ciento en el campo. En los estratos de ingreso hasta de dos veces el salario mínimo (poco más de 3 mil pesos al mes) se gastan entre 70 y 80 por ciento de sus percepciones en la compra de alimentos básicos.

A nivel nacional 48.45 por ciento de la población obtiene un salario de subsistencia (hasta dos salarios mínimos)

Los datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) y del Consejo Nacional de Población (Conapo) arrojan que en la Ciudad de México 63 por ciento de su población vivía en el año 2000 con un ingreso de menos de dos salarios mínimos y se ubicaba territorialmente en zonas consideradas de media, alta o muy alta marginación, es decir, en viviendas precarias y/o en situación irregular, con insuficientes o precarios servicios, ingresos familiares por debajo de los dos salarios mínimos, empleos inestables, inseguridad y violencia.

Si sólo se considera la población ocupada, 35.37 por ciento de ésta percibe un ingreso de subsistencia. Y un diagnóstico del Gobierno del Distrito Federal indica que 47.3 por ciento de la población capitalina vive en unidades territoriales de alto y muy alto nivel de marginación.

El reconocimiento de los datos sobre la pobreza en México se volvería fundamental si sobre éstos se tomaran decisiones radicales de políticas públicas para combatir el hambre y la pobreza. Sin embargo, a nivel federal no es así, por lo cual es urgente definir estrategias de acción que permitan prever una situación extrema.

Ante un panorama tan desolador, continúa el texto, no existe un programa federal para atender el tema a fondo, señala el comunicado. No habrá una soberanía alimentaria, continuarán los procesos migratorios hacia los Estados Unidos; continuará la disminución de la producción.

ALZA EN LA CANASTA BÁSICA

Por otra parte, la canasta básica de la población mexicana –integrada por 42 alimentos y productos de limpieza e higiene personal– subió en 2007 en 35 por ciento con respecto al año anterior. Así, mientras en diciembre de 2006 una familia requería 818.44 pesos para su adquisición, hacia finales de 2007 gastaba para los mismos artículos mil 103.63 pesos. Seguramente, afirma el comunicado, el cierre de 2008 nos dará cifras preocupantes considerando el aumento de la gasolina principalmente.

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señaló en mayo pasado que 29 millones de mexicanas y mexicanos están en el filo de la subsistencia, están en abierta imposibilidad de adquirir los nutrientes necesarios para el buen desarrollo físico y mental de sus familias. 30 millones carecen del poder de compra necesario para adquirir los alimentos básicos, y de ellos, 7.1 millones se encuentran en el nivel de indigencia, porque sus ingresos económicos son incluso inferiores a un salario mínimo.

Las cifras anteriores nos muestran una muy grave situación; sin embargo, en particular, es todavía una mayor preocupación que 965 mil 307 niños y niñas el día de hoy sufren desnutrición en México, de ellos más de 8 mil viven en el Distrito Federal.

De la población que habita en unidades habitacionales, al menos 25 por ciento percibe un ingreso inferior a 2.5 veces salario mínimo, por lo cual los problemas de pobreza y desnutrición infantil están presentes en estos espacios, señala el comunicado.

El derecho humano básico a la alimentación está plasmado en el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el cual México suscribió, pero aún así en el reciente Diagnóstico de Derechos Humanos del Distrito Federal elaborado por un importante número de instituciones y organismos no gubernamentales el derecho a la alimentación no fue abordado.

CRISIS MUNDIAL

En el año 2000, Naciones Unidas acordó la Declaración del Milenio, que señala: “Reducir a la mitad, para el año 2015, el porcentaje de habitantes del planeta cuyos ingresos sean inferiores a un dólar por día y el de las personas que padezcan hambre; igualmente, para esa misma fecha, reducir a la mitad el porcentaje de personas que carezcan de acceso a agua potable o que no puedan costearlo”.

Este objetivo se basa en una cifra aterradora “mil millones de seres humanos en el mundo están sometidos a las condiciones deshumanizadoras de la pobreza”. Sin embargo, los propios organismos internacionales reconocen hoy día que “… los progresos hacia la consecución del objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de reducir su número a la mitad para el año 2015 se estancaron”.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura reconoce que hoy existen en el mundo al menos 923 millones de personas subnutridas en el mundo, 75 millones más que el año pasado. Por ello, a nivel internacional en 2008 el tema del Día Mundial de la Alimentación es “Seguridad Alimentaria Mundial: los Desafíos del Cambio Climático y la Bioenergía”.

Se señala que “lo más probable es que la situación empeore en las próximas décadas. La peor parte corresponderá a los centenares de millones de personas vulnerables que padecen inseguridad alimentaria… La evolución de la temperatura y las precipitaciones, así como la mayor frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos, seguramente darán lugar a reducciones de la producción agropecuaria, con las consiguientes repercusiones negativas sobre el acceso a los alimentos.

DESNUTRICIÓN CERO EN UNIDADES HABITACIONALES

El GDF eligió la zona de Tepito para el Programa”Desnutrición Cero en las Unidades Habitacionales”, con el que se conmemoró el Día Mundial de la Alimentación.

El barrio de Tepito tiene una población cercana a los 35 mil habitantes, de los cuales el 30 por ciento se ubican en unidades territoriales de muy alta y alta marginalidad; 27.6 por ciento de esta población son niños y niñas de 0 a 14 años. 55.1 por ciento de la población ocupada, percibe hasta 2 veces salario mínimo.

El programa arrancó en Tepito y otras seis unidades habitacionales. En total, en esta primera etapa se atendieron 926 familias. Entre los objetivos del programa se encuentran el incidir en las Unidades Territoriales de mayor grado de marginalidad para lograr aminorar la situación de hambre y mal nutrición; para que cada año se logre mayor cobertura.

Así como desarrollar un proceso organizativo y educativo de promoción comunitaria, que incida en el ejercicio del derecho humano a la alimentación y promueva una estrategia que confronte la pobreza a partir de la exigencia de programas y servicios que atiendan directamente esta condición.

Entre sus líneas de acción se encuentran el diagnóstico (jornadas peso-talla), plan de nutrición y seguimiento; la canalización de población afectada por la desnutrición con la Secretaría de Salud y otras dependencias del Gobierno del Distrito Federal así como del Instituto Nacional de Nutrición.

Se busca también la implementación de estrategia(s) educativa(s) para una buena alimentación: talleres, capacitaciones, jornadas, entre otras, con las familias de la comunidad, así como distribuir entre la población infantil un producto con alto contenido nutricional.

También desarrollar alternativas para mejorar el ingreso económico de las familias; instrumentar programas y acciones que permitan acercar alimentos de manera directa del campo a la ciudad y poner en marcha una campaña por el no consumo de productos “chatarra”.

Acción sustancial del programa es vincular la oferta del GDF con las unidades habitacionales para incorporar programas sociales de alimentación y salud; promover la formación de comités por el derecho a la alimentación y organizar mecanismos para que la comunidad promueva compras en común.

08/VR/GG

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