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Discriminación de género provoca problemas de salud

Por Kerstin Bognar

Muchos de los problemas de salud que enfrentan las mujeres a lo largo de sus vidas tienen su origen en la niñez y la adolescencia. Desde el momento en que una mujer nace está expuesta a estigmatizaciones basadas en su sexo que ponen en riesgo su salud, afirma un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) titulado “Las mujeres y la salud: los datos de hoy, la agenda de mañana”.

Las desventajas sociales y culturales basadas en los conceptos de género vigentes en prácticamente todas las sociedades comienzan durante la niñez, a pesar de que las niñas tienen una serie de ventajas biológicas que favorecen su sobrevivencia y su estado de salud.

Así, el informe indica que el riesgo de sufrir algún tipo de abuso sexual es tres veces más alto para niñas que para niños. Según estadísticas de la OMS, 25.3 por ciento de las menores de 18 años han sufrido algún tipo de abuso sexual, mientras que el porcentaje de los niños maltratados sexualmente es de 8.7.

El abuso durante la niñez puede tener consecuencias fatales para la salud a largo plazo. La OMS señala que la probabilidad de que una persona sufra depresiones, adicciones, trastornos postraumáticos y de pánico o de que intente suicidarse sube significativamente después de haber sido víctima de algún tipo de abuso sexual.

Otro riesgo que enfrentan las niñas y mujeres en muchas partes del mundo es ser sometidas a prácticas como la mutilación genital femenina. La OMS calcula que, en África, 92.5 millones de niñas y mujeres mayores de diez años viven con las consecuencias que implica esta tradición que consiste en la extirpación parcial o total de los genitales femeninos externos o en lesionar los órganos sexuales.

LA ADOLESCENCIA

En general, la adolescencia se caracterizada por buenos niveles de salud. Las tasas de mortalidad son menores en esta etapa de la vida con respecto a las demás. Sin embargo, es un periodo durante el cual las adolescentes viven grandes cambios físicos, sociales y emocionales y, muchas veces, sus requisitos para enfrentar estos cambios no son atendidos por la sociedad.

Una gran cantidad de mujeres adolescentes se enfrenta a limitaciones y distintas formas de marginación que son resultado de la pobreza, las tradiciones socioculturales nocivas, las crisis humanitarias y el aislamiento geográfico. En consecuencia, las niñas pierden la oportunidad de transitar con éxito a la edad adulta y son más vulnerables a comportamientos que ponen en riesgo su salud, señala la OMS.

La pubertad es la más obvia señal del comienzo de la vida sexual y reproductiva de las adolescentes. Sus experiencias durante este periodo, así como las oportunidades y la protección que les proveen sus culturas y sociedades, pueden hacer la diferencia entre una vida saludable y un estado de salud afectado por comportamientos nocivos que contribuyen a la infelicidad.

Según la información proporcionada por el reporte del organismo internacional, prácticamente en todas las partes del mundo las adolescentes tienen sus primeras experiencias sexuales entre los 15 y 19 años de edad. Lamentablemente para muchas, las actividades sexuales tempranas están asociadas con la coerción o la violencia.

Cuando la relación sexual es forzada, las jóvenes casi siempre están expuestas al riesgo de un embarazo no deseado y a infecciones de transmisión sexual. Además, pueden sufrir consecuencias a largo plazo que afecten su salud mental y física.

El informe indica que pocas adolescentes usan algún tipo de anticonceptivo durante sus primeras experiencias sexuales, ya que su acceso a estas medidas es limitado debido a la falta de información al hecho de que la mayoría de los servicios de salud reproductiva en los países en vías de desarrollo están diseñados para atender las necesidades de mujeres adultas.

Esto es sumamente peligroso, ya que según la OMS las mujeres jóvenes son particularmente vulnerables a infecciones de VIH, debido a una combinación de factores biológicos y de normas y valores sociales que no las consideran hábiles para protegerse.

En este contexto, cabe destacar que entre las adolescentes muy jóvenes el embarazo y el parto implican altos riesgos. La OMS informa que, en los países en vías de desarrollo, las complicaciones relacionadas con la maternidad son la principal causa de muerte de mujeres de entre 15 y 19 años de edad.

Otro riesgo que enfrentan las adolescentes de todas las regiones es la posibilidad de padecer enfermedades mentales tales como trastornos depresivos o esquizofrenia. Según el informe, la probabilidad de sufrir estos padecimientos se incrementa cuando las adolescentes son víctimas de abusos sexuales, violencia doméstica, castigo corporal, intimidaciones, coerción sexual, y restricciones de sus oportunidades.

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