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Discriminada por ser indígena, ahora es maestra de migrantes

Por Carlos Rosas, corresponsal

Julia Ortiz Martínez, de 29 años de edad y oriunda de Oaxaca, llegó a Sinaloa hace 6 años abrazando un ideal: convertirse en psicóloga. Su sueño se hizo realidad.
 
Hoy es una de los más de 500 maestros sujetos al Programa de Educación Preescolar y Primaria para Niñas y Niños de Familias Jornaleras Agrícolas Migrantes (Pronim).
 
Sin embargo, el caso de Julia es especial, ya que es la única en este programa que cuenta con un diplomado en Lenguas Indígenas, que le permite modelar las clases de los niños indígenas. Es decir, hace las veces de intérprete en el aula para ayudar al personal docente en la traducción de las y los niños.
 
Además de dominar el español, la joven habla mixteco y sus 12 variantes más conocidas. Llegó a esta ciudad del norte del país para estudiar Psicología en la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) y hace año y medio cumplió su sueño, se graduó y ahora trabaja con niñas y niños migrantes.
 
En entrevista con Cimacnoticias, dijo que su tarea es abocarse a la alfabetización de las y los estudiantes, ya que cuando la infancia indígena emigra a Sinaloa sólo habla una lengua y eso dificulta el trabajo docente.
 
“Es como generar estrategias para que las y los maestros vean que no es tan difícil trabajar con niños que hablan una sola lengua”, explicó.
 
Abundó que actualmente cuenta con un proyecto que se aplicará en las regiones norte, centro y sur del estado para capacitar al magisterio de Sinaloa en un modelo de aprendizaje para las y los niños migrantes.
 
Julia relató que no fue fácil desarrollarse en Sinaloa, toda vez que enfrentó diversos obstáculos, como el estilo de vida en la entidad, pero su interés por estudiar fue superior a todo: “Siempre he creído que a través de la educación se pueden mejorar las cosas”.
 
En su natal Oaxaca Julia trabajó en el Consejo Nacional de Fomento Educativo impartiendo clases a niñas y niños en comunidades rurales, y a los 23 años migró a Sinaloa para buscar nuevas oportunidades de vida.
 
Los pocos pesos que percibía como salario los fue ahorrando para estudiar en Sinaloa la carrera de Psicología que a duras penas logró culminar.
 
Cuando Julia llegó al estado rentó un modesto departamento por un año y más tarde se hospedó en la UAS, en una casa de asistencia donde las y los jóvenes estudiantes aportan una módica cantidad de dinero.
 
La maestra explicó que su lengua materna es el mixteco y su segunda el español, el cual empezó a hablar a los 16 años.
 
Durante mucho tiempo, agregó, ella sufrió discriminación por su color de piel, su baja estatura, la vestimenta y su forma de hablar. “Cuando uno emigra de un estado a otro se encuentra con un contexto completamente diferente. Entonces allí empiezan las diferencias de cómo el docente ve al alumno y la niña o el niño ven al maestro. Allí se crea, entonces la discriminación”, resumió. 
 
Su condición de mujer también fue una dificultad para salir adelante, pero lo logró y hoy en día es una de las maestras de jornaleros migrantes más reconocidas.
 
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