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Educar a las niñas, sinónimo mayor vida y bienestar

Comprobado: las hijas e hijos de madres con cinco años de educación primaria tienen un 40 por ciento más de probabilidad de vivir más allá de sus cinco primeros años de edad, informa un estudio del Banco Mundial, donde afirma que la educación también les dará poder.

Y como preámbulo a la presentación de los resultados de su estudio ‘Girls’ Education in the 21st Century: Gender Equality, Empowement, and Economic Groth’ destaca el discurso del visionario educador, Dr. J.E. Kwegyir Aggrey en los años 90 a sus compañeros ghaneses:

La manera más segura de mantener a un pueblo oprimido es educar a los varones y no ocuparse de las mujeres. Si se educa a un hombre, simplemente se educa a un individuo, pero si se educa a una mujer se estará educando a una familia.

La buena noticia de hoy es que las niñas llenaron las escuelas en números sin precedentes en las últimas décadas, destaca el organismo internacional. Y agrega que las mujeres redujeron la brecha que había en relación con los varones, y consiguieron importantes beneficios económicos, sociales y de desarrollo para ellas mismas y para sus comunidades, dice un nuevo informe.

La inscripción general de niñas de países pobres en la escuela primaria aumentó del 87 por ciento, en 1990, al 94 por ciento en 2004, y también hay ahora más niñas que nunca en la escuela secundaria, concluye el informe ‘La educación de las niñas en el siglo XXI: igualdad de género, adquisición de poder y crecimiento económico’.

La educación de las niñas es la clave de un desarrollo duradero. La justificación comercial para continuar invirtiendo en la educación de las niñas es incuestionable, aun en medio de la crisis financiera y de empleo mundial, escriben en el prólogo del informe Joy Phumaphi, vicepresidenta de desarrollo humano del Banco mundial y Danny Leipziger, vicepresidente para la reducción de la pobreza del Banco Mundial.

La adquisición de poder económico por parte de las mujeres es esencial para el desarrollo de la economía, para el crecimiento, y para la reducción de la pobreza, no solo por los ingresos que genera sino también porque ayuda a romper el círculo vicioso de la pobreza, escriben.

La oleada de inscripciones es el resultado de la suma importancia que dieron los gobiernos y donantes a la escolarización de las niñas en los últimos 20 años, dice Mercy Tembon, gerente del Banco Mundial a cargo de Burundi, quien es a la vez coautora y editora del informe.

Es también el resultado del exitoso alcance de las becas, los estipendios, las transferencias monetarias condicionadas (TMC), la contratación de maestras, los libros de texto gratuitos para las niñas, y otras políticas relacionadas con el género, agrega.

Escuela secundaria: escenario de controversia

Mientras las disparidades van desapareciendo en la escuela primaria, menos niñas que varones están llegando a la escuela secundaria. Las aulas de secundaria son el nuevo escenario de la controversia entre los géneros, donde persisten y toman fuerza las desigualdades tanto en aprendizaje como en posibilidades de obtención de ingresos, dice el informe.

Especialmente las niñas de África al sur del Sahara y de Asia meridional que viven en pequeñas aldeas rurales sumidas en conflictos, o que provienen de clanes minoritarios o padecen una discapacidad, son víctimas de un bajo rendimiento en el sistema secundario.

Aquí está el desafío, y va más allá de lograr que las niñas accedan a la escuela secundaria y asegurarse de que concurran todos los días con las tareas completas. Se trata de ayudarlas a que lleguen a dominar las habilidades para enfrentar la vida y el trabajo que transformaran sus vidas, dijo Tembon, quien alienta a un mayor uso de becas y transferencias monetarias condicionadas para agilizar tanto la oferta como la demanda de educación femenina.

EDUCACIÓN EN ZONAS CONFLICTIVAS

Aproximadamente la mitad de los 70 millones de niñas y niños no escolarizados del mundo viven actualmente en países afectados por conflictos y Estados frágiles.

El informe ofrece elementos para comprender el desafío de educar niños y adolescentes en comunidades devastadas por la guerra.

El profesor Jackie Kirk, un especialista en género asesinado el año pasado en Afganistán, contribuyó con un capítulo sobre la educación de las niñas en su país. El informe está dedicado a su memoria.

Los gobiernos, las agencias para el desarrollo, las ONG y otros, no pueden permitirse renunciar a la educación de niños y niñas bajo estas condiciones peligrosas, aunque la tarea sea difícil y exija mucho esfuerzo, dice Tembon.

CRECIMIENTO ECONÓMICO

La calidad de la educación (lo que los estudiantes saben) y no los logros educativos (cuÁnto tiempo permanecen en la escuela), determina el éxito económico de individuos y economías, según Eric Hanushek, de la Universidad de Stanford, un colaborador del informe. Esta calidad afecta a la educación y a los ingresos tanto de niñas como de niños.

Pero la elevación de los niveles educativos no se produce de la noche a la mañana. Tembon y el nuevo Director de Educación del Banco, Beth King, señalan las dificultades que enfrentan los gobiernos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para mejorar los resultados educativos, sin mencionar los gobiernos de bajos ingresos que tienen que aumentar su escaso gasto en educación mientras administran el flujo inestable de los donantes.

BENEFICIOS PARA FUTURAS GENERACIONES

Aumentar las habilidades cognitivas tanto de niños como de niñas requiere de cambios en las escuelas que darán frutos dentro de 20 ó 30 años, según el informe. Si esos cambios tienen éxito, su impacto económico no es sentido en general hasta que los nuevos graduados constituyen una proporción significativa del mercado laboral.

Los beneficios sociales de la escolarización de las mujeres son significativos también en los países en desarrollo. El informe muestra que un año de escolarización para las niñas reduce la mortalidad infantil en un 5 a 10 por ciento. Los hijos de madres con cinco años de educación primaria tienen un 40 por ciento más de probabilidad de vivir más allá de sus cinco años de edad.

Cuando se duplica la proporción de mujeres con escolaridad secundaria, se reduce la tasa de fertilidad de 5.3 a 3.9 hijos por mujer. Cada año extra de escolaridad de las niñas aumenta sus salarios en un 10 a 20 por ciento. Existe evidencia de mejores métodos de productividad agrícola atribuibles a una mayor escolaridad femenina, y un 43 por ciento de reducción de la desnutrición.

Educar a las mujeres tiene mayor impacto en la escolarización que educar a los varones. Los jóvenes de comunidades rurales en Uganda con estudios secundarios tienen tres veces menos probabilidades de ser portadores de VIH.

En la India, las mujeres con escolaridad formal son más capaces de resistir a la violencia. En Bangladesh, la probabilidad de participar en encuentros políticos se triplica para las mujeres con educación.

Los hijos de madres con cinco años de educación primaria tienen un 40 por ciento más de probabilidad de vivir más allá de sus cinco años de edad.

09/LPB/GG

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