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El dinero del Nobel, para continuar mi trabajo: Edadi

Por Mónica Pérez

La abogada iraní defensora de los derechos humanos Shirin Ebadi, se convirtió ayer en la primera mujer musulmana que recibe el Premio Nobel de la Paz.

La abogada reformista, reconocida la defensa de los derechos de las mujeres y los niños en Irán, recibió el premio de 1.4 millones de dólares y una medalla de oro del presidente del Comité Noruego del Nobel en una ceremonia en el Ayuntamiento de Oslo.

En su primera aparición pública después de ser designada como ganadora del Nobel de la Paz 2003 el 10 de octubre de este año, Shirin Ebadi apareció, como en aquella ocasión, sin el tradicional velo musulmán que cubre la cabeza de las mujeres, retando los códigos del vestido islámico en Irán, los cuales exigen que las mujeres vistan ropa floja y que cubran sus manos y cara en público.

La incansable defensora de los derechos de las mujeres ha desafiado artículos de la ley iraní, como los que juzgan la vida de la mujer digna de la mitad de la del hombre o diciendo que la mujer sólo puede dejar el país con el permiso de su esposo.

Además, la activista criticó al gobierno estadounidense por su doble moral al ignorar las resoluciones de las Naciones Unidas en Oriente Medio, mientras se valió de ellas para invadir Irak.

De 56 años de edad, Ebadi también criticó los incumplimientos de la Convención de Ginebra en la prisión militar en la base naval de Guantánamo, en Cuba.

Con el premio de Ebadi, las duras líneas religiosas en Irán fueron agraviadas, calificándola como una agente de Occidente. Uno de los comentadores de la línea dura describió su cabello al descubierto como una declaración de guerra para el Islam.

El diario conservador iraní Jomhuri-ye Eslami condenó a Ebadi por aparecer en la televisión sin velo en la cabeza y por estrechar las manos de hombres. “Le dieron este supuesto Premio Nobel por convertirse en una herramienta de los objetivos de las potencias extranjeras en Irán,” dijo el diario.

En una entrevista con CNN después de la ceremonia donde le entregaron el premio, Ebadi dijo que ella usaría el dinero del premio para seguir su trabajo en Irán. “En el momento en que regrese a Teherán voy a continuar mi trabajo”, puntualizó.

“De hecho, no es fácil gobernar a un pueblo consciente de sus derechos utilizando métodos patriarcales, tradicionales y paternales,” concluyó.

Shirin Ebadi nació en Irán en 1947. En 1969 se graduó en la Facultad de Leyes de la Universidad de Teherán, entre 1975 y 1979 se desempeñó como la primera jueza de su país, puesto que abandonó tras el triunfo de la revolución iraní que llevó al poder a un gobierno fundamentalista.

Desde entonces regresó a sus labores de abogada, siempre defendiendo los derechos civiles y humanos de las mujeres, niñas y niños. En 1994 participó en la fundación de la Sociedad para Proteger los Derechos de los Niños de Irán.

En 1996 su labor fue reconocida con un premio otorgado por la organización defensora de los derechos humanos Human Rights Watch y en el año 2000 representó a familiares de escritores e intelectuales víctimas de asesinatos seriales entre 1998 y 1999.

En el año 2000 fue arrestada y condenada por “causar disturbios a la opinión pública”, debido a la defensa de los escritores e intelectuales. Liberada poco después, en el 2001 le fue otorgado el Premio Rafto de la organización noruega Human Rights Prize.

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