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El feminicidio, una advertencia hacia mujeres

Por Soledad Jarquín Edgar

El feminicidio es un mensaje hacia todas las mujeres para que no se empoderen, es como una revancha contra ellas para que no sigan avanzando, sostuvo aquí el responsable de los grupos de reflexión del Programa de Hombres Renunciando a su Violencia, Roberto Octavio García Salas.

En entrevista, el investigador de El Colegio de México reconoció que este fenómeno social, que ha cobrado la vida de miles de mujeres en México y, en especial, en Ciudad Juárez, señaló que existe una relación directa de la violencia masculina con el feminicidio, porque antes hubo una cultura machista que la justificaba.

Explicó que es necesaria una estrategia de prevención y atención para reducir la violencia contra las mujeres, “me refiero a campañas nacionales dirigidas que detengan esa violencia, el machismo cultural, y crear los espacios donde los hombres aprendan a evitar la violencia”.

Sin duda, reiteró, hay un miedo de los hombres al crecimiento de las mujeres, en todos los ámbitos, que desafortunadamente se traducen en acciones de misoginia como los crímenes contra mujeres.

Antes, García Salas ofreció la conferencia Hombres renunciando a su violencia, dentro de las actividades programadas por el Día Mundial de Población, y señaló que han sido las mujeres, feministas y del movimiento amplio, quienes impulsan el trabajo con hombres, pues el origen de la violación de sus derechos es un asunto que ha estado en sus manos.

Hoy, dijo, después de muchos años de investigación, hemos entendido el feminismo de la diferencia, de la desigualdad, de la opresión, de género y la violencia masculina, lo cual nos permite identificar que esa violencia tiene un nombre y un directo responsable.

Señaló que “cuando las mujeres hablan de sus derechos a los hombres se nos mueve todo”. Lo cierto es que los estudios han demostrado que independientemente del clima, la condición social y de todo, en todo el mundo hay formas de control y violencia hacia las mujeres, porque ellos aprendieron a tener una mirada jerárquica desde la infancia; las mujeres son para muchos hombres como objetos, y se les dificulta reconocer que son contrapartes iguales.

Esta masculinidad está fundada en una dicotomía de poder y dolor que se construye desde la infancia. En la adolescencia se puede observar una misoginia profundamente interiorizada en los varones, que además es para ellos un juego y no visibilizan como violencia.

Por otra parte, señaló que es necesario quitar a las mujeres la responsabilidad de criar hombres violentos, porque no es así, es una construcción social que se aprende fuera de casa.

Alertó asimismo sobre la situación de violencia que se vive en las calles, donde lo que da prestigio, poder y dinero es sumamente atractivo para los hombres, a quienes se les ha enseñado que son esos elementos fundamentales de su ser varón, como el caso del narcotráfico y otras formas de delincuencia que generan actitudes discriminatorias y de odio hacia las mujeres, los homosexuales y todo lo que sea diferente.

El ponente, invitado por la Dirección General de Población de Oaxaca, dijo que no se puede hablar de una liberación de las mujeres, porque 60 años de feminismo no borran la opresión profundamente misógina que durante milenios han vivido las mujeres, “y no se han liberado porque los hombres no quieren perder el control y ejercen violencia contra ellas”.

El investigador de masculinidades detalló la experiencia del modelo del Colectivo de Hombres por Relaciones Igualitarias, en el que dijo es posible modificar la conducta de un hombre violento luego de tres años de trabajo en grupo.

Lo primero, añadió, es reconocer que la violencia es aprendida y que la decisión de dejar de ejercer violencia está en ellos mismos, después deben resignificar su experiencia emocional en la violencia con la pareja, un proceso largo y muy doloroso donde analizan su relación con el padre y la competencia que se ejerció con éste durante mucho tiempo.

Y, por último, los hombres deben realizar negociaciones en un plan de satisfacción personal con la pareja, el problema es que hay una inmovilidad emocional en ellos.

2005/SJ/GM

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