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El largo brazo del OPUS DEI

Por Marta Guerrero González

Todo aquel que detenta el poder se encuentra con grandes tentaciones de abuso y mandato sobre leyes, usos y costumbres. Las iglesias no quedan fuera de la condición humana.

El poder que obtienen los miembros religiosos de algunas de las más influyentes órdenes en nuestro país, lo obtienen de sus fieles. En los casos de los Legionarios de Cristo y los del OPUS DEI se apuntalan por medio de familias de clase alta o clase media alta, que por lo general forman opinión, o son líderes en el mercado económico o profesional e influyen en sus comunidades.

Sin embargo, nadie puede estar por encima de la Ley. Así lo ha dicho López Obrador y eso es lo que esperamos, precisamente, los mexicanos de nuestros gobernantes. Incluyendo a Fox y a su esposa.

El desarrollo y la planeación urbana es el tema principal para que las ciudades funcionen y garanticen las inversiones privadas y las relaciones de buena convivencia ciudadana. Es imprescindible establecer un orden y apegarse a las regulaciones, no sólo por sentido estético o de plusvalía, sino por el abastecimiento de agua, los servicios eléctricos, basura, drenaje, validad y medio ambiente. Los graves problemas en el Distrito Federal en esa materia, los cometieron excepciones a la Ley y por tanto, seguramente, actos de corrupción de los gobiernos anteriores.

El OPUS DEI pretende engañar a los mexicanos, no importa si son vecinos de las Lomas de Chapultepec o son todos los usuarios de las calles de la ciudad. Lo cierto es que pretende conseguir que las autoridades les permitan continuar con la construcción de la sede nacional de su organización religiosa, en tres lotes ubicados en Sierra Nevada, esquinas con Montes Himalaya y Alpes.

El uso del suelo es unifamiliar, para una sola familia y debe conservarse el 55 por ciento del terreno para áreas verdes. Entendamos que familia se refiere a lo dispuesto en el Código Civil y en nuestra Carta Magna y no una comunidad que comparte un mismo credo.

Gracias a las movilizaciones y a los Medios de Comunicación, la semana pasada a SEDUVI no le quedó más remedio que negarle la homologación del uso del suelo y por tanto es imposible la licencia de construcción tal cual están los planos. Sin embargo, los planos se cambian, se estudian los vericuetos, se “arreglan” las cosas de tal manera que el funcionario sea exculpado y los propietarios, es decir la empresa “Promoción de Enseñanza y Ciencia, A.C.”, haciendo, desde luego, algunos pequeños cambios, se salga con la suya.

Por supuesto que puede imperar la Ley, y hacer que echen abajo la obra negra del Opus Dei, que a la vista de todos es un engaño tan grande como las bardas del complejo arquitectónico de su propiedad que nos ocupa en este espacio.

Por cierto sería muy bueno que los recursos financieros de la iglesia también se trasparentaran. La zona de la que hablamos se compara en precios a Beverly Hills, Memorial Park, Carmel o el Paseo de Rosales. ¿Alcanzaran los maletines de dinero para algo más? Nos queda claro que los siervos de Dios se sirven de lo mejor para alcanzar sus fines. El reino de los cielos no tiene porque llegar después de la muerte. Al César lo que es del César. La ley sin distingo.

*Presidenta de la Asociación de Mujeres Periodistas Communica

2004/BJ/SM

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