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El poder contra la libertad de expresión

Por Soledad Jarquín Edgar

Un atentado más a la libertad de expresión se comete con la persecución de la periodista mexicana Lydia Cacho Riberio, quien escribió el libro Los Demonios del Edén, en el que se confirma que poderosos empresarios conforman un “cartel” de pederastia y pornografía infantil.

En su reciente visita a Oaxaca, Lydia advirtió sobre las muchas dificultades que empezó a vivir a raíz de la publicación del libro y de las amenazas diversas recibidas por haber mencionado al llamado rey de la mezclilla, Kamel Nacif Borge, un empresario de origen libanés, quién está relacionado con Succar Kuri, millonario hotelero del mismo origen.

Lydia, quien reside en Cancún y es una importante activista contra la violencia hacia las mujeres fue detenida y trasladada a la ciudad de Puebla. La orden de aprehensión fue girada por el Juez Quinto del ramo penal de la entidad en la capital angelina. Su traslado e hizo por carretera, según confirmó más tarde el Procurador General de la República y la propia Lydia. Detención en la que se violaron las garantías individuales de la periodista, “un secuestro legal” y terrorismo psicológico propio de las “torturadurías” mexicanas.

La periodista y autora del libro basado en una amplia investigación fue acusada por el delito de difamación y obtuvo su libertad bajo fianza el fin de semana. Hoy, las cosas dan otro giro y el riesgo para Lydia persiste, y como ella misma explica en el artículo 357, del estado de Puebla, la difamación consiste en comunicar a una persona o más personas la imputación de un hecho cierto o falso, que le cause deshonra, descrédito, perjuicio o lo exponga al desprestigio…”.

Por ello, es un atentado a la libertad de expresión la acusación hecha por el empresario, cuya fortuna se basa en una serie de irregularidades y violaciones –sin castigo aún– a la misma Ley Federal del Trabajo, según diversas versiones periodísticas y de organismos no gubernamentales defensoras de derechos humanos.

Cierta o falsa, la difamación se castiga en Puebla y ata de manos a quienes con su trabajo denuncian a los verdaderos delincuentes que se amparan en su poder económico y en leyes mal fundamentadas.

Lo sano es la investigación. Algo de lo que adolece el sistema mexicano y que podría causar a Lydia Cacho seis meses a cuatro años de prisión, luego de que este empresario extranjero expusiera que “su reputación era intachable” hasta antes de la aparición del libro los Demonios del Edén.

El libro, cuyo título ilustra el contenido, se basa en una investigación hecha por la también integrante de la Red Nacional de Periodistas. Ella, cita las declaraciones del administrador de Succar. Y hace referencia a la “red de amistades”, todas poderosas que fueron tejiendo para lograr sus “importantes negocios”. Además, de la forma en que distraen al fisco mexicano estos “prominentes empresarios”.

Es de reconocer y admirar la valentía de Lydia Cacho, quien a raíz de la publicación del libro, ha estado sumergida en una serie de amenazas a su integridad y de las personas que colaboran con ella en el Centro Integral de Atención a la Mujer de Cancún (CIAM) que también dirige.

Esta situación reitero, es un atentado a la libertad de expresión, porque Lydia tiene pruebas suficientes de lo que ha expuesto en el libro Los Demonios del Edén, una muestra de la prepotencia del poder.

Es indignante que en este país se siga castigando a quienes hacen denuncias de los actos de corrupción en todas sus aberrantes expresiones, como la pornografía y prostitución infantil, como es intolerable que las leyes castiguen hechos “ciertos o falsos”, como señala el artículo 357 y lo más injustificable es que se castigue a Lydia, quien ahora resulta ser la que ofende a la sociedad por haber sacado a la luz pública el uso del poder y del dinero de los libaneses para comprar la vida de las niñas y los niños mexicanos, entre otras cosas.

El caso de Lydia Cacho es un atentado más a la libertad de expresión en México que ninguna autoridad, que ningún pueblo puede permitir. Para sus comentarios: [email protected]

*Periodista mexicana

05/SJ/MR

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