El poder de las mujeres hace la diferencia: Noeleen Heyzer

    La directora de UNIFEM llamó a no olvidar la agenda de las mujeres
El poder de las mujeres hace la diferencia: Noeleen Heyzer
Por: Guadalupe Elósegui
cimac | Monterrey.- 13/01/2004

Las mujeres necesitan movilizarse y actuar desde el poder para hacer la diferencia, así lo expresó Noeleen Heyzer, directora ejecutiva del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), en la reunión paralela de esposas de mandatarios de la Cumbre, donde expuso el tema Mujer y gobernabilidad democrática.

En el acto encabezado por Marta Sahagún de Fox estuvieron las esposas de los gobernantes de Argentina, Canadá, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Haití, Honduras, Paraguay, Perú, República Dominicana, San Vicente y las Granadinas, además de otras invitadas especiales.

Antes de iniciar el evento en la Cineteca del Centro de las Artes, la esposa del presidente de México pidió a las asistentes orar por la memoria primer ministro Pierre Charles, de la isla caribeña de Dominica, quien falleció unos días antes del inicio de la Cumbre.

Noeleen Heyzer hizo un somero recuento de la situación de las mujeres en el continente y en otras partes del mundo, en todos los temas que UNIFEM atiende, como son la pobreza, la falta de oportunidades, el sida, la violencia, la discriminación y la importancia que tiene el empoderamiento, el acceso a los recursos y la educación como las principales herramientas para eliminar la inequidad de género.

"La plena participación de las mujeres es el gran reto para este siglo. Uno de ellos tiene que ver con la creación de organismos e instituciones cada vez más eficientes y al mismo tiempo una urgente necesidad de liderazgos participativos en las mujeres", dijo la representante de UNIFEM.

Comentó que existe un escepticismo general en las estrategias, y que existen temas a los que no se les da la debida atención, como la violencia y la esclavitud sexual, entre otros, aunque en lo personal ella tiene esperanza de que todo ello se revierta pues cada vez hay más conciencia en el mundo sobre la inclusión femenina.

Habló de los llamados "problemas sin fronteras": violencia, sida y la industria millonaria del crimen organizado que afecta a millones de mujeres en todo el mundo.

Instó a las esposas de los jefes de estado a comprometerse e impulsar la agenda de mujeres. "Hay 118 países que ya cuentan con planes y acciones para el combate a la pobreza, el analfabetismo y que destinan ya recursos específicos".

Un punto importante que destacó es el de la valoración del trabajo femenino.

Al hacer una evaluación del trabajo de campesinas y agricultoras se dieron cuenta de que éste no era considerado trabajo. "Tenemos que replantearle al mundo lo que representa el trabajo de las mujeres. En un caso que estudiamos, en una comunidad africana, al incorporar a niñas y mujeres a un programa educativo sacándolas del sector productivo, éste se colapsó, lo que les hizo entender a todos la importancia de su labor", puntualizó.

Igualmente hizo referencia a la representatividad política de las mujeres en diferentes países, señalando que persisten las asimetrías, lo que urge enmendar, pues "cuando las mujeres han estado representadas, han hecho tremendas diferencias. La ausencia de mujeres en los parlamentos y congresos es algo que debe preocupar a todos los sistemas democráticos".

Por último, llamó a las esposas de los gobernantes a luchar por revertir el terrible esquema 1 a 3 y 1 a 2: una de cada tres mujeres en el mundo sufre violencia y una de cada dos personas con VIH/sida también son mujeres. Promover las transformaciones de un mundo en el que parece no haber esperanza, debe ser el principal compromiso.

"Como comunidad internacional –concluyó- debemos compartir metas comunes, el combate a la inequidad y a la discriminación basada en el género debe ser una prioridad. No dejemos que ante otras prioridades desaparezca la agenda de las mujeres. El progreso para las mujeres es progreso para el mundo".

04/RR/GE/GMT