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El rostro femenino de la vejez

Por María de la Luz González

El proceso de envejecimiento de la población mexicana afectará de manera muy particular a las mujeres, que verán aumentar sus responsabilidades como jefas de hogar, con repercusiones en la calidad de vida, la salud y la economía personal.

Este fenómeno, irreversible, es uno de los mayores retos que nuestros país deberá enfrentar las próximas décadas.

En México la vejez tiene un rostro mayoritariamente femenino, situación que, sumada a la inequitativa participación de la mujer en el mercado laboral y el acceso a la seguridad social, plantea un serio desafío de cara al proceso de envejecimiento de la población nacional, y el consiguiente incremento de hogares jefaturados por mujeres de la tercera edad.

En 2030, los adultos mayores serán 36.2 millones, de los cuales cinco millones 82 mil 119, es decir, más del 43 por ciento, serán mujeres jefas de hogar, de acuerdo con proyecciones del Consejo Nacional de Población (Conapo) contenidas en su informe La situación demográfica de México, 2004.

Los hogares conducidos por una mujer adulta mayor en México, de acuerdo con las proyecciones del Conapo, pasarán de dos millones 599 mil en 2015 a más de cinco millones en 2030, mientras en el caso de las jefaturas masculinas el aumento será de casi 4.5 millones en 2015 a siete millones 914 mil 610 en el mismo periodo.

El organismo precisa que la creciente presencia de mujeres entre jefes de hogares de la tercera edad está estrechamente vinculada a la mayor supervivencia femenina, ya que es más usual que una mujer separada, viuda o soltera en la vejez dirija un hogar que cuando continúa unida.

La tendencia se reproduce a lo largo del territorio nacional, y la conjunción del proceso de envejecimiento y mayor supervivencia es tal que, hacia 2030, en la mayoría de las entidades federativas, entre los hogares conducidos por una mujer, en más de 40 por ciento la jefa será una mujer adulta mayor. “Incluso en Nayarit y el Distrito Federal la proporción se acercará a la mitad”, destaca el Conapo.

El proceso de envejecimiento poblacional es uno de los mayores retos a los que se enfrentará la sociedad mexicana durante la primera mitad del presente siglo, sostiene Elena Zúñiga, secretaria general del Conapo, en la investigación “Tendencias y características del envejecimiento demográfico en México”, que forma parte del informe antes citado.

El incremento relativo de la población en edades avanzadas, que comenzó en la década de los 90, seguirá a un ritmo moderado primero y después de forma más acelerada hasta alcanzar 28 por ciento de la población en el año 2050, precisa.

Los retos del envejecimiento

Elena Zúñiga advierte que este cambio en la estructura por edades se traducirá en una serie de desafíos de distinta índole, el primero de ellos la necesidad de incrementar el monto de los recursos destinados al cuidado de la población en edades avanzadas, “lo que significa que se dispondrá de menores montos para invertir en otros ámbitos”.

Además, sostiene, el incremento de la población en edades avanzadas, que aumentará en alrededor de 30 millones de personas, se traducirá en presiones hacia las instituciones públicas de seguridad social, tanto en el ámbito de pensiones como en el de la atención a la salud.

Esta transformación también comprometerá la viabilidad de las distintas formas de apoyo familiar a la vejez, en las que ha descansado principalmente hasta ahora el sostenimiento de la población en edades avanzadas en México.

La investigación precisa que más de 70 por ciento de este aumento en la población de adultos mayores ocurrirá a partir del año 2020 y, debido a esa acelerada dinámica de crecimiento, se estima que las personas de 60 años o más, que actualmente son casi uno de cada 15 mexicanos, representará uno de cada seis en 2030 (17.5 por ciento) y más de uno de cada cuatro (28 por ciento) en 2050.

Aclara que este proceso no es exclusivo de México, sino que se extiende a todas aquellas sociedades que se encuentran en fases avanzadas del proceso de transición demográfica, incluyendo a todos los países desarrollados y a la mayoría de las naciones de América Latina y El Caribe.

Sin embargo, en México la velocidad del proceso será aún mayor a la de otros países latinoamericanos y en un contexto socioeconómico menos favorable, por lo que se dispondrá de menos tiempo y menores recursos para anticiparse a sus consecuencias sociales mediante estrategias y programas que permitan afrontar los desafíos por venir, advierte.

Entre los principales retos, la funcionaria cita la atención a la salud; el trabajo, las pensiones y los ingresos en la vejez y los entornos residenciales y el apoyo familiar.

Sobre el primero de ellos, destaca que el aumento en la proporción de adultos mayores implicará una mayor demanda de servicios de salud, pues es justo en este grupo de edades en el que se presentan las mayores tasas de morbilidad y atención hospitalaria.

“Esto implicará necesariamente el desarrollo de cuantiosas inversiones en infraestructura y personal para brindar atención a los crecientes contingentes de adultos mayores, así como la instrumentación de mecanismos institucionales que amplíen el acceso a servicios de salud de calidad a los segmentos que hoy no cuentan con ellos”, señala.

Los requerimientos en los servicios de salud no serán exclusivamente de mayor volumen, sino que también habrá cambios cualitativos en el tipo de padecimientos predominantes, los cuales implicarán mayores costos, ya que, entre los adultos mayores, las enfermedades cardiovasculares ocupan el primer lugar entre las causas de defunción.

A estos padecimientos se suma el incremento registrado en neoplasias y diabetes, como parte de una tendencia que podría incrementarse en el futuro, por lo que los servicios de salud se verán obligados a dedicar crecientes recursos a la atención de enfermedades degenerativas, que son de más larga duración, implican el uso de terapias basadas en tecnologías y medicamentos más costosos y hospitalización prolongada.

El envejecimiento demográfico, destaca el informe, también implicará un aumento en el monto y la proporción de individuos que sufren discapacidad, la cual se incrementa gradualmente entre hombres y mujeres a partir de los 45 años, pero alcanza niveles sustanciales a partir de los 70.

Otro de los retos de este proceso será el de proveer los recursos económicos suficientes al creciente contingente de adultos mayores, para que pueda tener una vida digna, señala el documento, ya que en la actualidad solo un grupo selecto de ellos, alrededor del 25 por ciento, tiene acceso a una pensión.

Por otra parte, en la mayoría de los adultos mayores que trabajan está en posiciones de baja productividad y no tiene acceso a prestaciones laborales y, de ellos, las mujeres están en las peores condiciones, pues mientras 85 por ciento de las que realiza alguna actividad se ubica en el sector informal, esta proporción es de 79.2 por ciento en el caso de los hombres.

Finalmente, el estudio advierte que los esquemas familiares que durante décadas compensaron los reducidos ingresos y la falta de apoyos institucionales de los adultos mayores está en duda por el deterioro de las relaciones de solidaridad intergeneracional y la disminución de la fecundidad, que se traduce en un menor número de hijos disponibles para cuidar de los padres.

05/LG/GM

NUMERALIA


8.2 millones de personas de la población actual son adultos mayores

75% de los adultos mayores hombres vive en pareja

60% de las mujeres adultas mayores vive sola o con un familiar

20% vive en extrema pobreza

29% desarrolla alguna actividad laboral

80% de los que trabajan está en el sector informal

Más de 75% de los adultos mayores que trabaja gana menos de dos salarios mínimos

19% es jefe de hogar

32.9% de los hogares que encabezan tiene al frente a una mujer

25 % de los adultos mayores cuenta con una pensión

22% complementa su ingreso con apoyos familiares

6% recibe remesas internacionales

FUENTE: CONAPO

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