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El verdadero peligro de la pornografía infantil

Por Lucero Saldaña

El espectacular aumento de la pornografía infantil de todo tipo, está corriendo parejo al aumento del acoso y la brutalidad sobre menores. Cuando se disparan los abusos y las violaciones sobre niños y niñas lo menos conveniente es consentir la expansión de revistas, cómics o videos, que presentan a los menores como objetos sexuales.

Mientras en los países más civilizados está prohibida la apología del racismo y la incitación a la violencia racial, o la apología del terrorismo, aún consentimos la apología de la violación hacia nuestros hijos y la incitación a la violencia sexual contra las mujeres.

Vivimos en un mundo centrado en la economía y la publicidad, en el que la principal ley es la oferta y la demanda. La pornografía infantil crea y estimula una demanda, que no tienen oferta en el mercado legal. Si las publicaciones estimulan una demanda, y satisfacer esta demanda es ilegal, dichas publicaciones incitan a la ilegalidad. No cabe duda al respecto.

El verdadero peligro de la pornografía es la capacidad para crear adicción y generar necesidades nuevas en sus lectores o espectadores. Porque, el principal órgano sexual del ser humano es el cerebro. Esto es, que las imágenes y sobre todo los textos de la creciente marea pornográfica, crean y estimulan en el adicto la necesidad de llevar a la práctica todo tipo de pensamientos sexuales.

Sería un grave error pensar que la pornografía ofrece simplemente excitación. Ella seduce primero, envuelve después y finalmente puede llegar a convertirse en una adicción, llevando esta práctica al terreno de la obsesión.

Pero al margen de los problemas que pueda crear en sus adictos considerados personas normales, preocupémonos también que por su amplia distribución y falta de control y normatividad, cae también en manos de personas sobre las cuales puede ejercer una influencia peligrosa, dejando atrás el término erótico y llegando a la criminalidad sexual.

Las revistas, los video-clubs, los sexo-shops, los teléfonos eróticos alimentan constantemente al obsesionado por el sexo, al igual que con el alcohol y las demás drogas, la persona adicta va aumentando su consumo en busca de sensaciones mayores. Y suele ser entonces, cuando la pornografía de temática infantil, las violaciones, u otros horrores, se sitúan en el punto de mira de aquellos que padecen esta patología.

Y debemos hacernos la pregunta: ¿cómo influyen estos relatos pornográficos violentos en la mente de un psicótico o un paranoico? Determinadas patologías heredadas no tienen por qué manifestarse si no se produce un detonante sociocultural o ambiental.

Luego entonces, incitar a la violencia sexual provoca el desarrollo de conductas agresivas que hubieran podido no manifestarse, en personas predispuestas genéticamente, de no haber sido por semejantes estímulos exteriores.

Las novedades tecnológicas también las utilizan los pedófilos en los chats, o conversaciones entre varias personas, que pueden intercambiar textos y todo tipo de fotografías. También hay numerosas páginas Web donde el comercio es altísimo en este rubro.

Los abusos y violaciones menos denunciados son precisamente los incestuosos, pero también existen las niñas y niños explotados en la prostitución que salen de los cinturones periféricos y las zonas marginales de las grandes ciudades del mundo. O en las discotecas, cines, cafeterías, con personas gancho llamadas chulos o guaperas. Y ahí empieza el calvario.

Las cifras de la brutalidad son impersonales, pero nos alertan sobre aquello a lo que nos estamos enfrentando. En India existen alrededor de 350 mil menores que se están prostituyendo, y cada año 3 mil niñas son obligadas a hacerlo por primera vez.

En Tailandia, la situación afecta a 80 mil menores y la mayoría no alcanza los 13 años, muchos terminan muriendo de SIDA. En Estados Unidos son prostituídos cerca de 100 mil menores y otros tantos en la pornografía infantil.

En México hay 130 mil niños, niñas y jóvenes de la calle, según datos de la UNICEF. 7 billones de dólares al año genera a nivel mundial, el tráfico ilegal de menores para el comercio sexual. Ya salió el veinte.

El gobierno federal ha hecho muchos acuerdos sin cumplir en materia de protección de la infancia, estos compromisos incluyen la creación de un Sistema Nacional de Protección de los derechos de las niñas y los niños que garantice la vigilancia de los derechos y promueva el combate de estos delitos.

Todo ello con el adecuado marco legal para que las instancias correspondientes intervengan en tan preocupante problema considerándolo como un gran reto social, al que hay que combatir desde diversos ámbitos. Como legisladores, debemos contribuir a tipificar con precisión estos delitos y reglamentar los castigos para la explotación sexual infantil.

Correo: lsaldana.spri@senado.gob.mx

WEB: 50aniversario.senado.gob.mx

       
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