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En AL, una de cada tres jóvenes es madre antes de los 20 años

Por Mercedes Alonso
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Las tasas de fertilidad en adolescentes en América Latina (AL) y el Caribe no han descendido en la misma proporción que a nivel global y, encima, se prevé que serán las más altas del mundo y se mantendrán estables entre 2020 y 2100.
 
Así lo reporta el informe “Vivencias y relatos sobre el embarazo en adolescentes. Una aproximación a los factores culturales, sociales y emocionales a partir de un estudio en seis países de la región”, presentado el pasado 11 de marzo por el Plan Internacional y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en esta capital dominicana.
 
El documento expone también que la alta fecundidad en adolescentes en un contexto moderno podría resumirse en términos de reticencia institucional (sociedad y familia), para reconocer a las y los adolescentes como sujetos sexualmente activos, lo que restringe su acceso a métodos de planificación familiar y a conocimientos y prácticas sexuales seguras.
 
Además, alude a la desigualdad, que acorta sensiblemente el horizonte de opciones vitales para las y los más pobres, lo que eleva el valor de la maternidad y la paternidad temprana como mecanismo para dotar de sentido a la vida.
 
República Dominicana integra, junto a Brasil, Colombia, Guatemala, Honduras y Paraguay, el conjunto de países en los cuales se llevaron a cabo estas investigaciones, con resultados centrados en las valoraciones de la maternidad y del embarazo en adolescentes desde el punto de vista de las propias actoras y su entorno familiar y social, con particular énfasis en los sectores de salud y educación.
 
Silvio Minier, gerente del Programa Plan República Dominicana, explicó a SEMlac que “en AL, una de cada tres jóvenes es madre antes de cumplir 20 años”.
 
Entre los países de la región con mayores porcentajes de madres jóvenes están: Nicaragua (28 por ciento); Honduras (26 por ciento); República Dominicana (25 por ciento); Guatemala y El Salvador (24 por ciento); Ecuador (21 por ciento), y Bolivia y Colombia (20 por ciento), según datos del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) de 2013.
 
Resalta el hecho de que estas niñas que quedan embarazadas, rara vez pueden ejercer sus derechos a la educación, la salud, la protección y un nivel de vida adecuado. “Pierden su niñez y asumen obligaciones de adultas”, puntualizó Minier.
 
El especialista declaró que “el documento enmarca experiencias diversas, entre las cuales se destaca la cultura machista que impera en el país; el papel de la familia a la hora de socializar la maternidad, lo cual determina que la niña pasa a ser mujer-madre y se le coartan sus derechos y preferencias como adolescente, de manera que se les da un trato como adultas y ni en los hospitales existe un protocolo especial.
 
“Las escuelas son en la actualidad principales escenarios en los que se desenvuelven estas adolescentes, pues 25 por ciento de estos embarazos ocurre en jóvenes de entre 15 y 19 años. Sin embargo, educadores encargados de orientarles en su vida sexual y reproductiva no poseen la formación necesaria”, observó el gerente.
 
En la región, una tercera parte de los embarazos corresponde a menores de 18 años y 20 por ciento no alcanza los 15 años. “En estos casos suele ser producto de violencia sexual, debido a sus condiciones de alta vulnerabilidad. A ello se adiciona el riesgo de morir por causas relacionadas con el embarazo, parto y postparto, el cual se duplica si quedan embarazadas antes de los 15 años”, apuntó Silvio Minier.
 
POLÍTICAS PÚBLICAS
 
Para la directora del Plan República Dominicana, Brechtje van Lith, resulta fundamental que “las políticas públicas sean implementadas y que aborden los diferentes factores asociados al embarazo en adolescentes. Sus estrategias deben tomar en cuenta las percepciones de las y los adolescentes, reconociéndolos como sujetos de derechos”, dijo la funcionaria al inaugurar los debates sobre el informe.
 
Van Lith insistió en que el Plan Nacional de Prevención de Embarazo en Adolescentes 2011-2016 de República Dominicana debe ser el principal instrumento para abordar esta problemática.
 
“Desde las organizaciones de la sociedad civil debemos estar muy atentos a su implementación, la cual debe tomar en cuenta los factores sociales y culturales que se asocian a esta realidad”, expresó.
 
Por su parte, la representante de Unicef en República Dominicana, María Jesús Conde, recordó que el embarazo a edad temprana tiene graves consecuencias para la salud y trunca el bienestar y expectativas de vida de las adolescentes.
 
“El Ministerio de Educación debe honrar sus compromisos legales y políticos e incorporar la educación afectivo-sexual en el currículo educativo, para que todas y todos tengan acceso e información sin tabúes sobre la sexualidad, relaciones sexuales, diversidad sexual y cómo prevenir un embarazo”, exhortó.
 
OTRAS VERTIENTES
 
¿Qué sucede con la salud de la adolescente en este periodo?, preguntó SEMlac, y la doctora Bernarda Diloné Mateo, nutrióloga clínica especialista en salud integral de adolescentes, confesó que esta arista de la nutrición, pese a ser tan vital, queda relegada en los debates.
 
“No es para nadie un secreto cuánto se descuidan las adolescentes con su alimentación. Generalmente, siguen estereotipos que ven en la televisión y se someten a dietas rigurosas en riesgo de sus propias vidas. También se alimentan con esas comidas rápidas, chatarra. Los padres, por lo general, no están en casa, por trabajo u otras funciones y se ha perdido la costumbre de la familia de reunirse en torno a la mesa. Todo esto las afecta”.
 
Bernarda Diloné comentó sobre el número de adolescentes que llegan a su consulta: “Desearíamos que estuvieran acompañadas por adultos, pero no siempre sucede y esto es un gran problema, pues aunque estén embarazadas no dejan de ser menores de edad y piensan como tales. Les recomendamos cómo alimentarse; pero no siempre siguen lo estipulado, y esto perjudica su salud durante la gestación, hasta el momento del parto y después”.
 
HAY UN VIOLADOR, PERO…
 
El abogado Natiash Marmolejos Santos, procurador fiscal y coordinador de unidades de atención a Víctimas del Ministerio Público, habló a SEMlac acerca de los embarazos asociados a violaciones sexuales.
 
“No todas las familias denuncian; a veces son los progenitores quienes silencian el delito. Intentamos legislar de manera que, cuando la menor llegue un centro médico embarazada, que el doctor nos informe, porque estamos obligados a perseguir al violador.
 
“Igual hemos orientado en las escuelas, porque también se dan embarazos entre escolares adolescentes, pero estos son los menos; los más son mayores de edad que se aprovechan de la vulnerabilidad de las niñas”.
 
La impunidad y la justicia son temas ausentes dentro del desarrollo y análisis de las políticas públicas sobre embarazo en adolescentes. Existen leyes, pero estas no bastan.
 
“El Código de Protección del Menor califica esto como un abuso sexual; también el Código Penal de la República Dominicana, que tiene el punto de la seducción”, confirmó el jurista.
 
“Pero todo es más complejo debido a la admisión de los familiares”, reconoció y añadió la importancia de sensibilizar a los hombres e involucrarlos más. “Esta no es una lucha sólo de las mujeres, sino de toda la nación, para erradicar la violencia contra ellas”, añadió.
 
Hay muchas políticas públicas trazadas en el país caribeño, concentradas en salud, educación y existen también diversos programas, pero ¿cómo combinarlos para que sean efectivos?
 
El informe “Vivencias y relatos sobre el embarazo en adolescentes. Una aproximación a los factores culturales, sociales y emocionales a partir de un estudio en seis países de la región” razona que “más allá de la diversidad de situaciones y hallazgos, el embarazo en la adolescencia está asociado a la violencia de género en su sentido más amplio: violencia física, simbólica, psicológica y económica”.
 
“Por ende, es importante visibilizar y a su vez precisar la relación entre embarazo y violencias, en sus múltiples formas y relaciones”, se remarca en el texto.
 
Agregó que “los hallazgos también evidencian que, a pesar de la cantidad y diversidad de políticas vigentes, existe una brecha en su implementación, asociada a la escasa valoración de las y los adolescentes en la sociedad, los tabúes, la idealización de la maternidad, y el no reconocimiento real de las y los adolescentes como sujetas y sujetos de derechos.
 
“Por tanto, urge que las y los adolescentes sean incluidos, a través de una participación activa y efectiva, en el diseño e implementación de las normas, políticas y mecanismos de protección social de responsabilidad del Estado”.
 
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