Inicio En La Montaña, un ginecólogo por cada 17 mil 654 mujeres

En La Montaña, un ginecólogo por cada 17 mil 654 mujeres

Por Redaccion

La actual situación de niñas, niños y mujeres indígenas de la Montaña de Guerrero, que mueren por la falta de atención médica, equipo, infraestructura, recursos humanos y medicina, evidencian que el acceso a la salud y a la vida continúa siendo en esa región un problema serio.

El problema, además, gradualmente se agrava ante la indiferencia y el olvido de las autoridades en esa materia, indica un comunicado del Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan.

Un ejemplo de esa situación ocurre en Yuvinani, una comunidad Na Savi (mixteca) que pertenece a Metlatónoc, considerado por el Programa de las Naciones Unidas por el Desarrollo (PNUD), como el segundo municipio con bajo desarrollo humano, después de Cochoapa el Grande.

Desde hace varios años, Yuvinani han estado solicitando tanto un médico como una enfermera que brinden un servicio permanente, pues hasta ahora sólo hay una enfermera que acude a ese lugar, una vez por semana, durante una hora y media aproximadamente.

Sin embargo la Secretaría de Salud en Guerrero se ha negado a atender esa petición argumentando, primero, que la Casa de Salud no era una infraestructura adecuada.

Pero hoy, ya que los mil 9 habitantes de ese pueblo se organizaron para construir un Centro de Salud de concreto, los funcionarios estatales, con actitudes discriminatorias, han contestado que tampoco es posible responder a su demanda porque el inmueble es muy pequeño.

De acuerdo con un escrito que firman el presidente y secretario del Comité de Construcción del Centro de Salud de Yuvinani, Margarito García Julio y Carlos Hernández Moreno, respectivamente, aún cuando dicha comunidad se ubica a unos 20 minutos de Metlatónoc, en donde hay un Centro de Salud con servicio permanente, no tiene personal suficiente para atender a los usuarios y en ese sentido han tenido que esperar hasta seis horas para ser atendidos, además bajo condiciones incómodas (sentados en el suelo y bajo los rayos del sol).

NACIMIENTOS EN EL CAMINO

Bajo ese contexto, la comunidad indígena Na Savi se ve obligada a trasladar a las personas enfermas al Hospital Regional de Tlapa, pagando viajes especiales que les llegan a costar hasta mil 800 pesos. Pese a la limitación económica, muchos se ven obligados a trasladar a sus enfermos, pero frente a una grave situación de riesgo.

Y en ese intento, niñas, niños y mujeres embarazadas han padecido las consecuencias, sobre todo estas últimas. Muchas mueren en el camino. Otras dan a luz en el trayecto.

Fortunata Moreno Hernández y María Mercenario Hernández, ambas indígenas, originarias de la comunidad Na Savi de Yuvinani, dieron a luz hace un par de meses atrás, por separado, en el camino, cuando intentaban llegar al Hospital de la Madre y el Niño. Ante esa situación sólo optaron por regresar a su pueblos. Pero no todo los casos terminan con ese final.

Según un estudio realizado en el 2003 por la organización Fundar, Centro de Análisis e Investigación, de las 166 unidades de salud que existen en la Montaña, solamente 82 son unidades completas, esto es, cuentan con la presencia de un médico. El resto está cubierto por enfermeras, técnicos en atención primaria o médicos pasantes en servicio social.

La falta de infraestructura, medicinas y personal han mantenido vigentes las altas tasas en mortalidad materna. Para toda la región de la Montaña apenas si hay cinco ginecólogos para las 88 mil 277 mujeres en edad fértil de población abierta, es decir, 17 mil 654 mujeres por ginecólogo.

Este dato es muy elevado si se compara con la media nacional, que es de 2 mil 414, y con la estatal que es de 4 mil 132. De ahí que Guerrero, al sur de México, se ubica en el lugar 27 a nivel nacional.

La Secretaría de Salud en esta entidad federativa admite constantemente que es alto el índice de muertes maternas. Y el Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia en la entidad (DIF-Guerrero) habla de que existe un gran número de niñas y niños con graves cuadros de desnutrición; sin embargo, ambas dependencias soslayan esta problemática.

Todo ha quedado en el discurso y en las cuentas alegres que se reflejanen las estadísticas publicadas en los informes oficiales de las autoridades, dice Tlachinollan.

La actitud indiferente de las autoridades muestra claramente el desprecio por lo derechos humanos, argumenta. En el exterior, el gobierno mexicano se ostenta como un Estado democrático que cumple los compromisos contraídos ante los organizamos internacionales de derechos humanos y la comunidad internacional.

Pero en realidad tales compromisos firmados sólo constituyen declaraciones políticas sin que esto se traduzca en una obligación real susceptible de cumplirse en favor de los pueblos indígenas de la Montaña de Guerrero.

No transitamos a un Estado democrático, puesto que no se están garantizando los derechos básicos de la población, tales como el acceso a la salud, cuando las y los indígenas mueren por enfermedades gastrointestinales, explica la organización.

Por todo ello, el Centro de Derechos Humanos de a Montaña Tlachinollan solicita al gobierno federal, estatal y municipal el cabal cumplimiento del pacto internacional de derechos económicos, sociales y culturales así como otros tratados internacionales suscritos por el Estado Mexicano en materia de salud.

El cumplimiento de tales normas internacionales debe traducirse en que la población en general y la indígena en particular tengan un acceso real a la salud.

Por tanto, se hace necesario que la autoridad pondere el establecimiento de una política con perspectiva de derechos humanos, dejando en segundo término las obras públicas y estableciendo políticas públicas en materia de salud que reviertan el problema de desnutrición severa que padecen los niños de la Montaña, las muertes maternas y otros enfermedades ocasionadas por falta de un acceso real al derecho a la salud.

Es imperativo que a la comunidad de Yuvinani se le dote de médicos para que atiendan a la población, pues los organismos internacionales de derechos humanos han recomendado a los gobiernos priorizar a los grupos marginados.

Razón por la cual no existe impedimento alguno para dotar de médicos a este pueblo. Es lamentable que hasta ahora sólo se hayan manifestado argumentos de carácter burocrático que distan mucho de lo que disponen las leyes en materia de salud, concluye Tlachinollan.

07/GG/CV

Este Web utiliza cookies propias y de terceros para ofrecerle una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios el usuario acepta el uso que hacemos de las cookies. Sin embargo, el usuario tiene la opción de impedir la generación de cookies y la eliminación de las mismas mediante la selección de la correspondiente opción en su Navegador. En caso de bloquear el uso de cookies en su navegador es posible que algunos servicios o funcionalidades de la página Web no estén disponibles.Acepto Leer más

Skip to content