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En México, 20 por ciento de embarazadas con desnutrición crónica

Por Gladis Torres Ruiz

Reconocer los distinto papeles que desempeñan las mujeres y los hombres en la nutrición de las familias es fundamental para mejorar la seguridad alimentaria de los hogares. La seguridad alimentaria no es sólo una cuestión de disponibilidad, sino también de acceso a los alimentos.

Así lo señala la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), agrega que aunque las mujeres y lo hombres rurales desempeñan papeles diferentes y complementarios para lograr la seguridad alimentaria de la familia y la comunidad.

Las mujeres son quienes a menudo ejercen una función más destacada como garantes de la nutrición, la seguridad y la calidad de los alimentos. Por lo general son responsables de una gran parte de la producción agropecuaria y además se encargan de la elaboración y preparación de los alimentos.

Pese a ello, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2006, realizada por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), señala que en México el 20 por ciento de las mujeres embrazadas padecen desnutrición crónica, al igual que un millón de niñas y niños que sufren del mismo mal.

Ensanut coloca como la quinta causa de muerte de las mujeres adolescentes, a las complicaciones durante el embarazo.

En dicha investigación se destaca que el 12.7 por ciento de niñas y niños menores de 5 años de edad padecen desnutrición crónica lo cual coloca a México lejos de alcanzar una de las metas del milenio que consiste en erradicar ese fenómeno para el año 2015.

Además destaca que en las zonas rurales de México este problema se eleva más, ya que alcanza hasta un 20 por ciento de las y los niños, al igual que el problema de la anemia el cual según los datos de la Secretaría de Salud (SS), prevalece en el 23 por ciento de las y los menores de cinco años.

DISCRIMINACION ALIMENTARIA

En este sentido la FAO, en su documento Género, la clave para el desarrollo sostenible y la seguridad alimentaria. Plan de Acción sobre Género y Desarrollo (2002-2007), especifica que los requerimientos nutricionales depende de una serie de factores como: la edad, el sexo, el estado de salud y el nivel de actividad.

De la misma manera puntualiza en que “las mujeres en edad reproductiva, especialmente durante el embarazo y la lactancia, tienen necesidades de nutrientes especificas, que determinan tanto su estado nutricional como el de sus hijas e hijos”.

Necesidades concretas que no siempre se reconocen y tanto como las mujeres, niñas y niños sufren las consecuencias, ya que aproximadamente la mitad de las mujeres de los países en desarrollo sufre de anemia, con lo que además afectar su salud, limita su actividad y desarrollo potencial. Además de aumentar notablemente los riesgos durante el embarazo y el parto.

En el mundo las mujeres y las niñas a menudo son víctimas de discriminación alimentaria, lo que pone en peligro su situación nutricional y sanitaria en las familias. En ciertos hogares y comunidades, las mujeres y las jóvenes comen las sobras de los hombres de la familia, hecho que les produce una desnutrición crónica.

En algunas partes de Asia meridional, los hombres y los jóvenes consumen el doble de calorías que las mujeres y las muchachas, a pesar de que precisamente son ellas quienes realizan una buena parte del trabajo pesado.

De la misma manera, el documento de la FAO informa que un estudió llevado acabo en la India mostró que las mujeres jóvenes tiene cuatro veces más probabilidades de sufrir de malnutrición aguda que los hombres jóvenes.

ALIMENTACIÓN PARA EMBARAZADAS

El libro Alimentación para adolescentes embarazadas. Una estrategia para proteger la vida. Curso-Taller, elaborado por expertos de las facultades de Medicina (FM) y de Filosofía y Letras (FFyL) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), obtuvo el Gourmand World Cookbook Awards 2007, en la categoría de Mejor Libro de Salud y Nutrición en México.

La responsable del Programa de Educación Alimentaria de la FM, Luz Elena Salas Gómez, señaló que el texto no sólo busca ser un manual de nutrición para las jóvenes embarazadas, sino que da importancia al para y por qué comer mejor, y hace referencia a la relevancia de la diversidad en la dieta para que la futura madre se nutra adecuadamente en beneficio de la niña o niño que espera.

Se calcula que en la nación hay más de 492 mil mujeres, de entre 12 y 19 años, que tienen un hijo; en el ámbito rural, se registran cerca de 20 mil entre 15 y 19 años con un vástago, y cuatro mil madres adolescentes de 10 a 15 años que son atendidas en los hospitales del IMSS.

La mejor inversión para el desarrollo de una nación, agregó Salas Gómez, debiera ser la promoción de una alimentación saludable que evite hábitos de excesos en el consumo o carencias.

De acuerdo con la Norma Oficial Mexicana en la materia, recordó, debe procurarse ingerir cada día un producto de cada grupo: verduras y frutas; cereales, tubérculos y leguminosas, y de origen animal.

Sin embargo, en el país existe la paradoja de que siendo uno de los primeros cuatro países con mayor biodiversidad en el planeta y también uno de los primeros en cultura gastronómica, se cuenta con un déficit de nutrimentos y excesos en el consumo. Por ello, sugirió realizar una gran campaña de promoción del valor que tiene la tradición alimentaria nacional y regional.

Por carencias, se provoca una disminución de nutrimentos en el periodo fetal, que se traduce en elevadas tasas de mortalidad infantil.

MALNUTRICIÓN

Por su parte en un comunicado de prensa la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), informó que la malnutrición afecta a la estructura cerebral conocida como hipocampo, primer eslabón del proceso de aprendizaje y de la consolidación de la memoria.

Este descubrimiento fue hecho por la investigadora del Instituto de Neurobiología (INB) de la UNAM, Sofía Yolanda Díaz Miranda, quien explicó que la desnutrición es la carencia de cantidades necesarias de proteínas, vitaminas, carbohidratos, grasas y sales, para el crecimiento y mantenimiento del organismo.

“No es la misma in útero que en la lactancia. Por lo general, en la segunda es más dañina, incluso, que cuando el individuo carece de nutrientes desde antes de nacer y a lo largo de toda la vida. Estos datos son graves si se trasladan a la población humana”.

Si el infante no es atendido o rehabilitado antes de los cinco años, dijo, los efectos son irreversibles: habrá un subdesarrollo en la capacidad intelectual y una mayor propensión a enfermedades, entre ellas, las gastrointestinales, como la diarrea, que acarrea pérdida de electrolitos, y anemias. Además, esa condición puede ser un factor de riesgo para la diabetes.

En México, hay 10 millones de menores de cinco años, de los que cuatro millones padecen algún grado de carencia y 40 millones de mexicanos en edad adulta padecen las consecuencias de haberla experimentado en la infancia.

La doctora por la Facultad de Ciencias de la UNAM y ex investigadora en la Worcester Foundation for Experimental Biology de Boston, Estados Unidos, explicó que en los modelos experimentales de malnutrición solo se les deja el seis por ciento de la caseína –principal proteína de la leche materna– de la alimentación de los roedores que debe ser del 23 por ciento.

Eso provoca que sean hasta 50 ó 60 por ciento más pequeñas que las ratas bien alimentadas.

A pesar de que la disminución en el tamaño del cerebro con esta carencia es mucho menor, del cinco o seis por ciento, el efecto ocurre a nivel neuronal y es distinto en las diferentes estructuras encefálicas, sobre todo en el sistema límbico, donde se halla el hipocampo, principal relevo neuronal para la adquisición y consolidación de la memoria; estos efectos pueden ser de largo plazo.

En ese sistema radican las emociones, las motivaciones y la forma de respuesta de un individuo al medio que le rodea. Si hay un mal sustrato anatómico o alteraciones, el individuo no será fácilmente adaptable.

08/GT/GG

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