Exigen trabajadoras domésticas cambios a la LFT

Especial - Trabajo del Hogar
    Un domingo en la Alameda
Exigen trabajadoras domésticas cambios a la LFT
Por: Martha Martínez
cimac | México, DF.- 31/03/2003

Empleadas domésticas del Distrito Federal se reunieron en la Alameda Central para exigir cambios a la Ley Federal del Trabajo (LFT) que les permitan tener aguinaldo, vacaciones, descanso y un contrato, al conmemorarse la víspera el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar.

Ni el frío, ni el bullicio de los alumnos de la zarzuela madrileña de Bellas Artes, impidieron que las empleadas del hogar, como ellas mismas se llaman, denunciaran la violencia de que son objeto, que va desde salarios menores al mínimo legal (42 pesos diarios o 3.90 dólares estadounidenses), hasta el hostigamiento y el abuso sexual.

Según cifras del Instituto de las Mujeres del Distrito Federal (Inmujeres-DF), en México hay un millón 800 mil personas que se dedican al servicio doméstico, de las cuales el 88 por ciento son mujeres. En la Ciudad de México laboran cerca de 161 mil.

El Inmujeres-DF, asegura que la mayoría son mujeres jóvenes, de origen campesino, indígenas solteras procedentes de los estados más pobres del país, así como mujeres de las colonias populares de las zonas urbanas a quienes la falta de instrucción las ha obligado a emplearse como trabajadoras del hogar.

Vestida con un traje típico de su estado natal, Oaxaca (ubicado al sur del país), el cual contrasta con la chamarra de mezclilla que lleva puesta a causa del frío, Isabel Ramírez Hernández comenta que llegó a la Ciudad de México a los 14 años tras la muerte de su padre.

Buscó emplearse como trabajadora del hogar porque dice "en esta ciudad sin estudios es la única opción para las mujeres indígenas como yo". Actualmente, ella es la única fuente de ingresos de su familia.

Isabel que actualmente tiene 30 años señala que desde los 14 su jornada laboral ha sido de 15 horas corridas todos los días, y durante esas horas "no te puedes desaparecer ni siquiera para ir al baño, o ir a comer, tienes que estar ahí por si suena el teléfono".

Isabel, al igual que la mayoría de las trabajadoras del hogar, no sabe que la LFT cuenta con un capítulo dedicado a ellas, pero sí sabe que "el secretario del trabajo, Carlos Abascal Carranza, es misógino".

Gloria Hernández, a quien le gusta ver la telenovela de la noche en el canal dos, señala que "en algunas ocasiones, las casas donde trabajamos se convierten en una cárcel, porque nuestro tiempo ya no nos pertenece, es de nuestros patrones y sus hijos"

Con la voz temblorosa por el frío, Gloria dijo que su único día de descanso generalmente lo ocupa en lavar la ropa de sus hijos, hacer el quehacer de su casa y "dejar todo preparado para el lunes que los niños se van a la escuela y yo tengo que regresar al trabajo". "Lo que más me molesta del trato que me dan mis patrones y la sociedad es que nos llamen ‘chahas’, ‘mucamas’ o ‘sirvientas’"

2003/MM/MEL







       
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