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Falta impulsar candidaturas independientes para las costarricenses

Aunque Costa Rica cuenta con uno de los marcos normativos más avanzados en América Latina respecto al tema de paridad política, las mujeres continúan enfrentando obstáculos para acceder a los puestos de alcaldías y de decisión locales.
 
Nielsen Pérez Pérez, ex candidata a la alcaldía de Coronado, en Costa Rica, por el Partido Acción Ciudadana (PAC) durante el pasado proceso electoral de febrero de este año, destacó que es muy importante la participación de las mujeres en política a fin de lograr que el marco normativo que existe en su país se haga efectivo.
 
Al participar en un foro por internet organizado por ONU Mujeres, la también especialista en políticas de igualdad de género, empoderamiento y participación política de las mujeres, relató su experiencia como candidata y explicó las dificultades que aún enfrentan las costarricenses para competir por puestos políticos.
 
Para el proceso electoral de 2016 se eligieron 6 mil 69 puestos de mayoría relativa, de los cuales 81fueron para alcaldías; de los 43 partidos existentes sólo 19 tuvieron candidaturas para mujeres; para las regidurías la participación femenina fue del 46 por ciento y 36 por ciento en sindicaturas; para intendencias o dirigencias de Consejos Municipales fue de 27 por ciento.
 
Nielsen, que dirige la Comisión de las Mujeres del partido, compitió con otra mujer para buscar la candidatura lo que le implicó aprender desde presentar un proyecto hasta diseñar un plan de campaña política, por lo que considera que las mujeres que aspiren a contender por un cargo político deben tener capacitaciones.
 
HACER FECTIVA LA PARIDAD
 
El Código Electoral costarricense se modificó desde 1996 para incluir la paridad y la alternancia en el sistema electoral, logrando en un primer momento que el sistema electoral reconociera la cuota de al menos 40 por ciento de mujeres en la estructura partidaria y en los puestos de elección popular. Y en 2008 se amplió para las elecciones municipales; además, el Consejo municipal debería aprobar políticas con enfoque de género en tanto que las alcaldías realizarían acciones, diagnósticos y destinarían recursos a favor de la paridad.
 
Ese año se logró la paridad electoral (50-50) tanto en las estructuras partidarias como en las papeletas para los puestos de elección popular, además de conseguir un mecanismo de alternancia por sexo en las nóminas de elección.
 
De acuerdo con Nielsen, quien también colabora con organizaciones de mujeres, las elecciones costarricenses de febrero de 2016 tuvieron como contexto importantes reformas a diferentes legislaciones para los gobiernos locales cuyo fin era garantizar la descentralización y fortalecer la democracia y la inclusión.
 
Sin embargo, explicó que uno de los obstáculos que prevalece en la legislación costarricense es que únicamente se puede competir por la vía de partidos políticos, por lo que las candidaturas independientes y los organismos civiles de mujeres se ven impedidos para competir.
 
“La única vía para llegar a un puesto es por medio de los partidos políticos, pero eso limita si una no quiere ser parte de un partido político y si decide hacerlo tiene que asumir toda la crítica (contra el partido)”, observó.
 
Por otro lado, el sistema mixto de financiamiento permite las aportaciones de entidades públicas y privadas para las campañas, pero las reglas prohíben las contribuciones de personas jurídicas y extranjeras, lo que limita a que un grupo de mujeres con una figura jurídica apoyen a candidatas mujeres.
 
Para Nielsen lo que debe impulsarse es la participación de mujeres para encabezar las listas de los partidos, ya que si uno de los partidos consigue los votos suficientes para ganar los tres primeros lugares de su planilla los cargos serían para dos hombres y una mujer.
 
En cambio, si las planillas están encabezadas por mujeres, ganarían dos mujeres y un varón. En tanto que la paridad horizontal significa que un partido político que contienda por 81 consejos municipales, presente igual número de candidaturas de mujeres y de hombres.
 
Nielsen reflexionó: “los espacios siguen siendo de los hombres con culturas masculinas que a pesar de los grandes avances siguen limitando. Hay partidos que siguen creyendo que las mujeres deben ganarse los lugares a puro mérito y que esos espacios son de los hombres”.
 
“(para cerrar estas brechas) las organizaciones de mujeres son vitales”, agregó, ya que aún se requieren cambios, como que se modifique el Código Electoral para participar de manera independiente o que los partidos políticos asuman compromisos reales a favor la carrera política de las mujeres.
 
16/AJSE/LGL

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