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Falta presencia femenina en cargos empresariales en Cuba

Por Dixie Edith
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La ausencia de una real perspectiva de género en el sector empresarial cubano fue punto de partida para un novedoso proyecto comunicativo, que busca promover reflexiones colectivas en el camino de construir relaciones laborales más equitativas entre mujeres y hombres.
 
Mujeres Emprendedoras nació en abril de 2013 gracias a los esfuerzos combinados del Servicio de Noticias de la Mujer de América Latina y el Caribe (SEMlac) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.
 
Exactamente un año después se aprecian las primeras ganancias, pero también se constata la magnitud de los desafíos hacia el futuro.
 
“Es necesario generar sensibilidad alrededor de estos temas, pues la empresa cubana está ciega a los debates de género, pese a tener una fuerte presencia femenina”, aseveró a SEMlac la doctora Sara Artiles Visbal, especialista de la Empresa de Gestión del Conocimiento y la Tecnología y colaboradora de la iniciativa.
 
Las mujeres representan más del 42 por ciento de quienes trabajan en el sector estatal cubano, según cifras de la gubernamental Oficina Nacional de Estadísticas e Información. Y ocupan más de un tercio de los puestos de dirección en el país.
 
Pero, a juicio de la economista e investigadora Teresa Lara Junco, no existe una correspondencia efectiva entre el conocimiento alcanzado por las mujeres empleadas y su presencia entre quienes dirigen.
 
“Ellas están suficientemente preparadas, acceden a los puestos de trabajo y hasta llegan a los mandos intermedios, pero pocas pasan de ahí”, explicó Lara Junco con SEMlac.
 
Para la doctora en Ciencias Económicas Dayma Echevarría León, el panorama de género en la empresa cubana se complica con la presencia de estilos muy masculinos de dirección, sostenidos en los estereotipos tradicionales de cómo ser hombre y mujer, y en la existencia de mecanismos sexistas de la cultura organizacional del trabajo, según evidenció un estudio realizado en La Habana entre 2006 y 2008.
 
Hallazgos como estos deben estar presentes en cualquier
evaluación de la situación de género en el entorno empresarial de la isla y sostienen la validez del proyecto informativo Mujeres Emprendedoras.
 
ESPACIO DE INTERCAMBIO
 
Con un espacio en internet, este servicio informativo circula por correo electrónico, foros y listas de discusión, e incluye secciones temáticas que apuntan a fortalecer esa necesaria y deseada cultura de género, también desde la visibilización de buenas prácticas.
 
“Hay un espacio para publicar artículos de especialistas, otro para brindar consejos útiles sobre cómo gestar una inversión, organizar un negocio, entre otros; apuntes para promover un lenguaje no sexista, y también historias cotidianas de mujeres con emprendimientos laborales exitosos”, detalló Sara Artiles.
 
Alrededor de 500 personas reciben sistemáticamente el servicio. De ellas, 286 mujeres y siete hombres están directamente relacionados con el mundo de la empresa. El resto son académicas, periodistas, comunicadoras y algunas jubiladas que, destacó Artiles, “han decidido poner su experiencia en función de la polémica y el crecimiento colectivo”.
 
“Aspiramos a que se convierta cada vez más en un espacio de intercambio abierto y no sólo entre mujeres, también entre hombres, pues ésa es una fortaleza para promover cambios”, agregó.
 
Un sondeo que evaluó el alcance e impacto del servicio concluyó que ha permitido a sus receptoras mujeres –que son abrumadora mayoría– asumir el trabajo con una más clara visión de sus derechos, a partir de haber adquirido nuevos conocimientos de género.
 
Aplicado a fines de 2013 a 60 mujeres del sector estatal, el sondeo electrónico identificó, entre las secciones más gustadas, la de “Cultura de género”, elegida por 50 entrevistadas; las “Opiniones de especialistas”, por 40; y las “Historias cotidianas”, seleccionada por 36 de las consultadas.
 
Ante la interrogante de qué les había aportado el servicio informativo, 42 de estas cubanas indicaron que había contribuido “a capacitarlas en temas de género”, 30 opinaron que el servicio les permitía “acceder a información útil para su trabajo”, y 16, que les había ayudado a “incorporar el lenguaje no sexista” a su discurso, entre otras consideraciones.
 
Pero esta herramienta también visibilizó asignaturas pendientes como la incorporación de opiniones masculinas a los debates, la necesidad de espacios diferentes de retroalimentación, la urgencia de abordar temas de género vinculados al tema racial y los cargos directivos de mujeres afrodescendientes, el papel de las mujeres en las organizaciones agropecuarias, las relaciones de pareja o la violencia doméstica y laboral, por solo citar algunos temas de un inventario que superó las 20 recomendaciones.
 
EVIDENCIAS
 
Uno de los componentes de mayor éxito y utilidad de Mujeres Emprendedoras ha sido su lista de discusión.
 
Activa en internet en el sitio http://www.mujeres.redsemlac-cuba.net, pero también promovida por correo electrónico, este espacio de debate ha llegado a sobrepasar con creces los 400 accesos en algunos de sus más de seis meses de existencia, lo que evidencia la necesidad de intercambio y transformaciones en los entornos empresariales cubanos.
 
Desde su aparición, el 12 de julio de 2013, se ha convertido en “una propuesta con mucho impacto y también una manera de evaluar cuánto falta por hacer en el sector”, aseveró Artiles Visbal.
 
Además de permitir la reflexión de mujeres empresarias, investigadoras y algunas comunicadoras y periodistas acerca de asuntos como el acceso de las cubanas a los puestos donde se toman las decisiones, o la conciliación entre el espacio público y el privado, también ha evidenciado brechas.
 
Así, se han identificado diferencias y desigualdades, en detrimento de las mujeres, vinculadas a las dobles y triples jornadas que ellas enfrentan cuando se suma el trabajo público y el no remunerado que desempeñan casi en solitario en el interior de los hogares.
 
“Las mujeres se enfrentan a constantes sobre-exigencias y asumen multiplicidad de roles de difícil conciliación, lo que las agota física y psicológicamente; ése ha sido un hecho demostrado una y otra vez durante los resúmenes de las listas de discusión”, detalló Artiles Visbal.
 
Otras de las ideas más insistentes es que ellas pueden ser tan reproductoras como los hombres de la cultura machista y patriarcal tradicional.
 
Comentada en varias ocasiones durante los intercambios por la joven psicóloga e investigadora Dalia Virgilí Pino, profesora de la Universidad de La Habana, la reiteración de esta idea confirma que la necesidad de cambiar la mentalidad propia también se dibuja como otro aprendizaje importante.
 
La economista Teresa Lara Junco, en tanto, ha encaminado sus reflexiones sobre los estilos de dirección y la conciliación entre “los espacios públicos y privados de las mujeres” hacia un asunto de mayor monta: la eficiencia empresarial.
 
“Creo que el estilo de dirección cubano es más ineficiente e improductivo que masculino. ¿Por qué si las jornadas de trabajo son de ocho horas, los directivos o directivas tienen que permanecer en los centros laborales por más de 10? ¿Por qué se realizan reuniones de trabajo fuera de la jornada laboral y en días de descanso?”, se preguntó Lara Junco en uno de los debates promovidos desde la lista de discusión.
 
Para la también psicóloga Rachel Alfonso Olivera, investigadora del Centro de Estudios para el perfeccionamiento de la Educación Superior, de la Universidad de La Habana, ha resultado curioso y muy útil “cómo al plantear preguntas sobre el género y el empoderamiento de las mujeres, hemos comenzado a debatir tanto de los modos particulares de ser nosotras mismas, de ponernos metas y exigencias, como de la estructura organizativa de las empresas”.
 
Criterios como estos avalan a Mujeres Emprendedoras también como barómetro de otros desafíos, no sólo vinculados a los temas de género, sino al quehacer más general del sector empresarial, en un momento en que se ajusta el modelo económico que rige a la sociedad cubana.
 
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