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Feminismo sin estereotipos, en la Historia del rey transparente

Por Norma L. Vázquez Alanís

Un relato cuya sola mención provoca calosfríos y desencadena alguna tragedia, por lo que nunca acaba de ser contado, es parte fundamental de la vida de quien protagoniza la novela “Historia del rey transparente”, de la periodista y escritora española Rosa Montero, quien aborda el tema aún vigente de la discriminación femenina.

Desde tiempos remotos algunas mujeres, sea por supervivencia, seguridad o interés intelectual, se han vestido de hombres y esta narración -situada en la Europa medieval- relata las vicisitudes de una campesina que, inexplicablemente, se ve obligada a transformarse en un caballero andante que por momentos evoca al legendario Don Quijote y, en otros, a un mercader de sangre.

‘Historia del rey transparente’ atrapa la atención del lector desde el principio (que por cierto trae a la memoria el comienzo de la biografía novelada de Leonor de Aquitania, escrita por Pamela Kaufman), porque logra mantener la intriga respecto a si será descubierta la identidad de la protagonista.

A los 15 años Leola pierde a su padre, su hermano y su prometido, quienes son llevados a la guerra por los soldados del señor de Abuny, los cuales ayudan al rey de Francia a defenderse del ataque del ejército del Reino de Aragón.

Al quedarse sola en medio del campo de batalla, sin casa ni familia, decide ponerse la armadura de uno de los caballeros caídos, pues piensa que la salvaguardará de los peligros que la acechan por ser mujer.

De ahí en adelante, el personaje central comenzará una vida de aventuras en su nueva identidad de “Leo”, que con ayuda de Nyneve, una especie de hechicera y quien hará las veces de “escudero”, se convierte en un guerrero, con todo lo que esto conlleva de entrenamiento, rituales, honor e idealismo.

Aunque la trama por momentos resulta inverosímil y además los hechos históricos que presenta no necesariamente ocurren cronológicamente, la autora logra construir un relato donde lo más importante no es lo que ocurre, sino el hacer una descripción sobre la mujer, hablar de paradigmas y dar un mensaje acerca del poder de las palabras para crear o destruir.

Se trata de una novela feminista, en cuanto que hay un espíritu femenino tiñéndolo todo, y Rosa Montero (sabe escribir en femenino sin recurrir a los estereotipos), logró plasmar el ímpetu de todas aquellas mujeres que alguna vez se han sentido discriminadas frente a un hombre, aun sabiéndose más capacitadas, o las que en cierta ocasión se hayan planteado huir de la tiranía y saltarse las reglas escritas para ellas.

Sin embargo, resulta cruel para las mujeres que después de casi mil años sigan padeciendo la misma discriminación que Leola, Nyneve, Dhouda (una condesa que se enamora de la protagonista) y todas las demás damas que aparecen en la novela.

Montero evita que el libro sea histórico; no hay datos, ni fechas, ni personajes reales, salvo un par de ellos como la propia Leonor de Aquitania y su hijo Ricardo Corazón de León, a quien presenta como un joven encantador martirizado por sus tendencias homosexuales.

El contenido de la obra quizá es consecuencia de un montón de datos acumulados durante años, que la autora fue mezclando con una gran dosis de imaginación para que diera como resultado un texto circular -acaba en el mismo lugar donde empieza, 25 años después-, en el cual se combinan la realidad, la ficción y las inquietudes más profundas.

En el epílogo de la novela se cuenta finalmente la historia, aunque de hecho queda inconclusa, pues la autora deja -deliberadamente- dos páginas en blanco para que el lector recapacite sobre cuál es el final de la historia.

POST SCRIPTUM:

Rosa Montero (Madrid, 1951) estudió en la Escuela Oficial de Periodismo y en la Facultad de Sicología e hizo algunas incursiones en grupos de teatro independiente, como Tábano o Canon.

Colaboró con distintos periódicos y revistas. En 1976 comenzó a escribir en el diario español El País y en 1980 recibió el Premio Nacional de Periodismo.

En 1979 publicó su primera novela ‘Crónicas del desamor’, La función delta’ (1981) consolidó su estilo y su producción literaria, entre la cual destacan ‘Te trataré como a una reina’ (1992), ‘La hija del caníbal’ (1997), ganadora del Primer Premio Primavera de Narrativa, y ‘El corazón del tártaro’ (2001).

También ha escrito literatura infantil: ‘El nido de los sueños’ (1991) y ‘Las barbaridades de Bárbara’ (1996); en 1998 publicó su primer libro de relatos cortos, ‘Amantes y enemigos’, por el cual fue galardonada con el premio al más relevante escritor extranjero del año por el Círculo de Críticos de Arte de Santiago de Chile.
Su ensayo ‘La loca de la casa’ es una lectura obligada para periodistas, escritores e intelectuales.

10/NVA/LR/LGL

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