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Fevimtra: el reto de resolver caso Inés y Valentina

Por Anayeli García Martínez

En un aparente círculo perverso de injusticia, la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (Fevimtra), dependiente de la PGR, tiene ahora la obligación de investigar y castigar a los militares responsables de la violación en 2002 de las indígenas tlapanecas Inés Fernández y Valentina Rosendo, en el estado de Guerrero.

Y es que esa fiscalía, cuyos orígenes se remontan al 2003, no logró esclarecer en su momento casos emblemáticos de violencia de género, como la violación de 14 mujeres en San Salvador Atenco y Texcoco, en 2006; o el de las 14 bailarinas agredidas sexualmente, también por militares, en Castaños, Coahuila, en ese mismo año.

A la larga lista de investigaciones infructuosas por parte de la Fevimtra, se suman los casos de feminicidio en el predio conocido como Campo Algodonero, y el del cerro del Cristo Negro, ambos en Ciudad Juárez, Chihuahua.

BENEFICIO DE LA DUDA

Tras nueve años de litigio en México y ante el sistema de justicia interamericano, las indígenas Inés y Valentina lograron que su caso pasara del fuero militar al civil.

En octubre de 2010, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) condenó al Estado mexicano por su responsabilidad en la agresión sexual contra las dos mujeres tlapanecas.

Al considerar que las indagaciones no fueron realizadas con la debida diligencia ni en el fuero adecuado, la Corte ordenó “conducir eficazmente la investigación penal” de ambos casos.

El pasado 7 de abril Inés y Valentina solicitaron formalmente a la Secretaría de Gobernación la instalación de una mesa de trabajo para abordar sus casos.

Tres meses después, el 28 de julio, las indígenas acudieron ante la Procuraduría General de Justicia Militar (PGJM) y la PGR para solicitar formalmente que sus expedientes se remitieran a una instancia civil, tal y como ordenó la CoIDH.

El pasado 12 de agosto la PGJM notificó formalmente que las averiguaciones fueron remitidas a la PGR, instancia que a su vez la remitió a la Fevimtra.

Santiago Aguirre, abogado del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, y quien da seguimiento a los casos, explica que hasta el 15 de septiembre pasado fue informado de que los expedientes se turnaron a la Fevimtra, cuya titular, Angélica Herrera Rivero, fue designada luego de que Sara Irene Herrerías pasó a encabezar recientemente la Procuraduría Social para Atención a Víctimas del Delito.

El defensor de Inés y Valentina señala que el coordinador general técnico de Fevimtra, José Antonio Pérez Bravo, dijo que la agente del MP Lourdes Palacios estará a cargo de los casos.

“Nosotros lo que estamos enfatizando es que los casos serán una prueba idónea para que la Fevimtra demuestre si es cierto que efectivamente incorporó estándares de investigación adecuados y una perspectiva de género en la investigación de delitos sexuales”, advierte Aguirre.

HISTORIA DE INCUMPLIMIENTOS

La Fevimtra fue creada para investigar y perseguir los delitos federales cometidos contra las mujeres. Surgió a raíz de la demanda de organizaciones civiles para que se esclarecieran los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez.

Aunque toma su nombre como tal en 2008, desde 2003 se creó la Fiscalía Especial Mixta para la Atención de Homicidios de Mujeres, que al año siguiente se transformó en la Fiscalía Especial para la Atención de los Delitos relacionados con los Homicidios de Mujeres en Ciudad Juárez, Chihuahua.

En 2005 la institución amplio su campo de trabajo y se transformó en la Fiscalía Especial en la Atención de Delitos Violentos Contra las Mujeres, misma que en 2006 se nombraría como Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos relacionados con actos violentos contra las mujeres (Fevim).

El 31 de enero de 2008 la Fevim se convirtió en Fevimtra, y ahora tiene la facultad de investigar el delito de trata de personas.

Como Fevim, la instancia de PGR atrajo el caso de la violación sexual de 14 mujeres de Atenco que fueron agredidas durante los operativos policiacos del 3 y 4 de mayo de 2006.

Sin embargo la fiscalía tuvo durante tres años el caso en la congeladora, y ya como Fevimtra en 2009 declinó su competencia a favor de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM), con el argumento de que los probables responsables eran agentes estatales y por tanto correspondía a las autoridades locales investigar los hechos.

La Fevimtra consideró que las mujeres de Atenco sí fueron víctimas de tortura sexual, pero no consignó a los responsables a pesar de contar con todas las pruebas. El expediente está ahora en manos de la PGJEM y sin avance alguno. Este caso recientemente fue aceptado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Lo mismo pasó con el caso Castaños, referente a la violación por parte de militares de 14 bailarinas en condiciones de explotación sexual comercial, de los centros nocturnos El Pérsico y Las Playas, en esa localidad de Coahuila en 2006.

En ese asunto, la Sedena declinó su competencia en las investigaciones y la Fevimtra sólo ofreció terapias psicológicas y no atrajo el caso por considerar que era del ámbito estatal.

En los casos Campo Algodonero, donde fueron encontrados los cadáveres de ocho mujeres en 2001, y del Cristo Negro, donde seis mujeres fueron asesinadas entre 2002 y 2003, la Fevimtra declinó su competencia a la Procuraduría de Chihuahua porque –aseguró– no había delitos del ámbito federal que perseguir.

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