Inicio Fue más fuerte el grito de las mujeres que el viento invernal

Fue más fuerte el grito de las mujeres que el viento invernal

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La tormenta invernal que arrancó de tajo viejas palmeras en las avenidas del centro de esta ciudad no detuvo a cientos de mujeres que abarrotaron las avenidas, para denunciar –una vez más– a gritos y a ritmo de batucada, que el gobierno de esta urbe no sólo solapa, sino que además propicia la violencia y la precarización laboral que lacera la vida y autonomía de las capitalinas.
 
Eran las cuatro de la tarde del martes 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer. El Ángel de la Independencia quedó rodeado de decenas de “chilangas”, la mayoría vestidas de morado, color emblema del feminismo, para marchar hasta el Zócalo.
 
Este año, la manifestación tuvo un nuevo tema: el rechazo a la subcontratación, la violencia laboral, a los sindicatos “charros” (blancos o de protección), y a la precarización del empleo, sobre todo en las dependencias del gobierno de Miguel Ángel Mancera, mandatario de la Ciudad de México.
 
“¡Basta ya, basta ya, de violencia laboral!”/“¡Mujeres contra el despido, contra el charrismo sindical, mujeres organizadas luchando contra la patronal!”.
 
Las consignas sonaron y eran diferentes porque no se habían escuchado en las marchas anteriores por el 8 de Marzo.
 
La marcha feminista recordó a las luchadoras del Partido Socialista que en 1909 dieron sentido al Día Internacional de la Mujer: una efeméride que rememora la huelga de obreras textileras de 1857 en Estados Unidos, y la resistencia de las feministas socialistas contra la explotación laboral de las trabajadoras de todo el mundo.
 
A más de 100 años de que se conmemoró por primera vez el 8 de Marzo, el grupo de trabajadoras de intendencia despedidas del Instituto de Educación Media Superior del DF revivieron las exigencias de las comunistas Clara Zetkin y Rosa Luxemburgo, quienes dedicaron su vida a favor de la igualdad. 
 
Junto a ese personal marcharon también las trabajadoras del Instituto de las Mujeres del DF, a quienes el gobierno local prometió basificar, pero en cambio las despidió.
 
Igualmente, ahí estaban las bomberas, separadas de sus puestos por oponerse a la “violencia machista” de su líder sindical, Ismael Figueroa Flores; las trabajadoras del Metro, también agredidas por el dirigente gremial, Fernando Espino, y los directivos del Sistema de Transporte Colectivo, así como más empleadas de otras dependencias del GDF, quienes denunciaron que llevan meses y hasta años exigiendo mejores condiciones laborales.
 
VIENTOS DE CAMBIO
 
Sobre un camión de redilas, las trabajadoras de intendencia demandaron a las autoridades su reinstalación, y a que les garanticen seguridad social y prestaciones.
 
Por su parte, las feministas recordaron que en México la socialista Elvia Carrillo Puerto luchó a inicios del siglo XX porque se reconociera el derecho al trabajo digno para las mujeres como una garantía humana.
 
El viento arreciaba, había palmas caídas en el piso y una valla policiaca mantenía a la gente a resguardo de los daños por el mal tiempo. Pero eso no intimidó a las jóvenes integrantes de redes y colectivos feministas que protestaron también contra el feminicidio y la desaparición de mujeres en todo el país.
 
“¡Mancera, policía, dónde están las mujeres desaparecidas de esta ciudad!”, se escuchaba. En medio de la larga marcha, una batucada llamó la atención: varias jóvenes bailaban y entonaban canciones feministas contra la “violencia machista y el patriarcado”.  
 
Algunas de ellas se cubrieron los rostros al estilo de las protestas en Palestina, se separaron del contingente para pegar calcomanías en los postes y pintar el piso con aerosol con frases contra los “machos violadores”.
 
A la altura de la Glorieta del Caballito, sobre el Paseo de la Reforma, las activistas rayaron “vivas las queremos” en los bordes de la gran fuente que apenas meses atrás mandaron a repintar de negro las autoridades capitalinas para tapar el “vivos los queremos” por los estudiantes normalistas de Ayotzinapa desaparecidos.
 
Mientras, y durante todo el trayecto, los policías capitalinos se mantuvieron cercanos a las encapuchadas, pero cuando algún uniformado se acercaba a impedir alguna pinta, otro grupo de mujeres, fotógrafos y activistas los rodeaba para evitar la represión.  
 
Día Internacional de la Mujer 2016
 
EL MORADO BRILLA MÁS QUE EL AMARILLO
 
A la par, mujeres y hombres que dijeron ser simpatizantes del Partido de la Revolución Democrática (PRD) –gobernante en esta capital– se sumaron, con sus banderas amarillas de soles aztecas, a la protesta femenina.
 
Pero, en contraste con el resto de las manifestantes, las perredistas –que aseguraron fueron “invitadas” por la delegación Iztapalapa– dijeron que venían a “festejar” el Día de la Mujer, mientras repartían pañoletas y girasoles, pues –argumentaron– “la Ciudad de México tiene el mejor gobierno de entre todos los estados”.
 
Fueron confrontadas por las trabajadoras que reclamaban sus derechos a las autoridades locales y quedaron relegadas al colofón de la protesta. Sin ser expulsada, poco a poco la “marcha amarilla” se fue rezagando hasta quedar en un desnutrido contingente que poco antes de llegar al Eje Central se disipó sin concluir la ruta.
 
En cambio, las feministas avanzaron sobre la calle 20 de Noviembre pese al viento frío que anunciaba lluvia. Los fotógrafos no cesaban los flashazos a las mujeres que protestaban con el torso desnudo.
 
Hubo un momento de tensión cuando a un fotógrafo –que al parecer no era de algún medio de comunicación– le comenzaron a gritar “acosador”, y molestas, las jóvenes lo empujaron y lo expulsaron de la marcha.
 
Ya en el Zócalo, frente a las instalaciones del GDF, las mujeres realizaron un mitin contra Mancera. Luego dieron voz a otras manifestantes, entre ellas Norma Andrade (madre de una víctima de feminicidio en Ciudad Juárez), Yakiri Rubio (joven encarcelada por haber asesinado a su violador), Irinea Buendía (mamá de otra víctima de feminicidio en el Estado de México), y otras luchadoras sociales.
 
Ya de noche, una larga lista de activistas esperaba el micrófono pese a que la lluvia arreciaba. Mientras, los policías que rodearon la marcha se resguardaron bajo los portales del Antiguo Palacio del Ayuntamiento y, de lejos, proferían burlas contra las manifestantes, sus consignas y sus reclamos.
 
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