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Guatemala: inicia juicio por violencia sexual contra indígenas

Por Cristina Chiquín
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Este lunes 1 de febrero comenzó el juicio del caso conocido como “Sepur Zarco”, nombre de la localidad guatemalteca donde mujeres de la etnia q’eqchi’ fueron víctimas de violencia y esclavitud sexual a manos del ejército de este país centroamericano.
 
La jueza Yassmín Barrios, presidenta del Tribunal A de Mayor Riesgo, abrió el proceso en el que se juzga a Esteelmer Francisco Reyes Girón, ex teniente coronel del ejército de Guatemala, por los delitos de asesinato, contra los deberes de humanidad en su forma de esclavitud sexual, esclavitud doméstica y violencia sexual, y a Heriberto Valdez Asig, ex comisionado militar, por los delitos de desaparición forzada y contra los deberes de humanidad en su forma de violencia sexual.
 
Tres testimonios se presentaron en esta primera audiencia. Tres hombres mayas de la etnia q’eqchi’ describieron las violaciones a las cuales ellos y sus comunidades fueron sometidos por parte del ejército de Guatemala, pero también hablaron sobre cómo presenciaron las violaciones que se realizaban en el destacamento de Sepur Zarco contra las mujeres.
 
En los tres testimonios se pudo notar el dolor, la impotencia y la búsqueda de justicia que se espera de este proceso. Las mujeres mayas víctimas de estas violaciones y quienes dieron su voz para llegar a este proceso estuvieron presentes en la audiencia, rompiendo con el miedo para mostrar la verdad de su lucha.
 
Sepur Zarco es una comunidad situada en la finca del mismo nombre, en el municipio de El Estor, departamento (estado) de Izabal. Ahí fue instalado un destacamento militar durante la guerra civil en Guatemala que sirvió como centro de recreación y descanso para los elementos del ejército.
 
Entre 1982 y 1986 fue ahí que mujeres q’eqchi’ fueron víctimas de violencia y esclavitud sexual a manos del ejército, quienes desaparecieron y asesinaron a sus esposos y destruyeron sus bienes, siendo posteriormente desplazadas para convertirlas en esclavas sexuales y en tareas domésticas, lo que duraría meses y hasta años.
 
CELEBRAN CAMINO A LA JUSTICIA
 
Es la primera vez en el mundo que se juzga en una corte nacional la esclavitud sexual en un contexto de guerra –otros casos han sido conocidos por tribunales penales internacionales–, y la primera vez que en Guatemala se juzgan delitos de violencia sexual como crímenes internacionales, destacaron defensoras de los Derechos Humanos (DH).
 
“El sistema judicial guatemalteco ha sido pionero en la investigación de estos crímenes complejos demostrando que otros países que enfrentan desafíos similares también pueden hacerlo”, destacó Leonor Arteaga, oficial de programa de la Fundación para el Debido Proceso (DPLF).
 
“La Comisión para el Esclarecimiento Histórico determinó que la violación sexual durante el conflicto armado interno fue utilizada de forma generalizada, masiva y sistemática, como parte de la política contrainsurgente del Estado”, dijo por separado Jo-Marie Burt, investigadora principal de WOLA.
 
“El caso Sepur Zarco constituye un ejemplo de perseverancia y valentía por parte de las mujeres sobrevivientes y los grupos que las acompañan, quienes superaron el miedo y emprendieron el camino hacia la justicia”, señaló en tanto Kelsey Alford-Jones, directora ejecutiva de la Comisión de Derechos Humanos de Guatemala (GHRC).
 
En un comunicado, organizaciones humanitarias se solidarizaron con las personas sobrevivientes, especialmente con las mujeres que brindarán su testimonio en el debate, por su valentía y fortaleza, y lamentaron los mensajes de algunos sectores que pretenden desacreditarlas.
 
“Guatemala está obligada a garantizar el acceso a la justicia de las mujeres víctimas de violencia sexual. Hacemos un llamado a las autoridades para que se respete la independencia judicial, se garantice el debido proceso y, particularmente, se eviten prácticas dilatorias que impiden la sanción de los responsables de estos graves hechos”, advirtió Marcia Aguiluz, directora del programa para Centroamérica y México del Centro para la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil).
 
El juicio continúa y las víctimas esperan que se pueda condenar a los culpables.
 
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