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Guatemala: La maternidad precoz eleva fecundidad

Por Alba Trejo

Las adolescentes suelen tener embarazos precoces en Guatemala y, por lo general, quienes procrean, entre los 10 y 19 años de edad, son niñas de hogares pobres, con menos educación, deficiente salud reproductiva y ajenas al uso de métodos anticonceptivos para planificar el número de hijas e hijos.

Ese hecho contribuye a que la tasa de nacimientos en el país se mantenga en 4.4 hijos por mujer para el área urbana y seis nacimientos para zonas rurales. De acuerdo con el jefe del área de Salud Reproductiva del Hospital Nacional Roosevelt, Alejandro Silva, ello contribuye a que esta nación se ubique entre los países de América Latina con una de las tasas más altas de fecundidad.

El informe “Maternidad temprana en Guatemala: un desafío constante”, presentado por el no gubernamental Instituto Guttmacher, que realiza estudios de salud, considera preocupante tal índice de fecundidad en un país donde el 56 por ciento de sus 13 millones de habitantes vive por debajo de la línea de pobreza.

Estudios del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) indican que la mayoría de las y los guatemaltecos sobrevive con un dólar diario para educar a sus hijas e hijos, comprar sus alimentos, darle atención médica y movilizarse.

Guatemala es un país cuyos habitantes se caracterizan por su juventud: el último censo de población evidenció que cuatro de cada 10 personas son menores de 15 años y seis no tienen aún los 20.

Esta población se reproduce a pasos agigantados, agregan médicos de la no gubernamental Asociación Pro Bienestar de la Familia (Aprofam). Los hospitales nacionales reportaron que, en 2006, nacieron cinco bebés de madres de 10 años de edad, 10 mil de niñas de 17 años y 14 mil 732 de mujeres de 19.

Expertos en salud reproductiva coinciden en señalar que la alta fecundidad en Guatemala es una combinación de patrones culturales tradicionales y limitaciones de acceso a la información y a medios adecuados que promuevan un manejo responsable de la sexualidad y la reproducción.

El estudio de Guttmacher precisa que una mayoría de mujeres adolescentes desea una hija o hijo pronto y muy pocas practican la anticoncepción, ya sea por falta de educación o por una creencia de que estos métodos son peligrosos para la salud.

En Guatemala, cinco de cada 10 mujeres en edad fértil no usan ningún método anticonceptivo efectivo. Aprofam informa que los métodos más utilizados son el oral, el diafragma y el condón.

De ahí que esta nación centroamericana se ubique también en la tercera posición en la región, después de Honduras y Nicaragua, con una tasa de fecundidad elevada en mujeres jóvenes. Aquí ocurren 114 embarazos por cada 1 mil habitantes entre niñas de 15 a 19 años de edad, mientras que para Honduras este índice es de 137 y para Nicaragua de 119.

En el creciente número de embarazos en las adolescentes, el instituto Guttmacher ve, a largo plazo, una reducción en la autonomía social y económica de las mujeres, porque se desvían de sus perspectivas educativas y ponen en riesgo su salud y la del recién nacido.

La Encuesta de Salud Materno Infantil reporta el fallecimiento de 153 mujeres por cada 100 mil nacidos, la gran mayoría por deficiencia en atención post parto, debido a una insuficiente cobertura de salud, esencialmente entre las que pertenecen a las 22 etnias indígenas que conforman 60 por ciento de la población guatemalteca.

En las regiones indígenas, la atención médica ginecológica la brindan las comadronas o una líder del pueblo, muchas veces sin conocimiento alguno en atención materna.

Expertos de SEGEPLAN ven en la Ley de Acceso Universal y Equitativo a los Servicios de Planificación Familiar, que fue aprobada el año pasado por el Congreso de la Republica, una forma de disminuir el índice de fecundidad por mujer en el país.

A juicio de las autoridades, el acceso universal y gratuito a los métodos anticonceptivos garantiza, de alguna forma, la disminución de la mortalidad materno-infantil. Principalmente, porque la ley ordena que en los dos últimos grados de primaria se incluyan planes de estudio de educación sexual para la promoción y auto cuidado de la salud, sexualidad y embarazo precoz y no deseado.

Las metas fijadas en los Objetivos del Milenio en Guatemala, en el rubro de salud materno infantil, son reducir los 153 fallecimientos a 55 por cada 100 mil nacidos vivos.

07/GG/CV

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