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Hay tres mujeres por cada reportero en salas de redacción

Por Gustavo González López

Para la reportera de Excélsior y conductora de Imagen y Cadena Tres, Patricia Rodríguez Calva, actualmente quienes trabajan en las salas de redacción de los medios de comunicación en México “son mujeres”. “Por cada reportero, debe de haber tres reporteras”.

Así lo señaló momentos antes de participar en el Foro Crimen Organizado y Abuso de Poder “Retos y futuro de la libertad de expresión en México”, realizado en el Auditorio del Edificio E del Palacio Legislativo de San Lázaro la semana pasada.

Aunque para la comunicadora “cuando uno reportea no hay hombres ni mujeres porque todos somos iguales”, las condiciones laborales están afectando en materia de género ya que a veces no se dan las condiciones para desarrollar su trabajo.

Para un reportero varón, dice Rodríguez Calva, es muy sencillo sentarse a platicar, tomarse un café e irse a comer con un funcionario público o con un político. Pero si una mujer reportera quiere sacar una información a través de un café, una comida o un encuentro, se presta a malas interpretaciones por parte del funcionario o del político.

Aunque lo anterior no es la regla, las reporteras deben poner atención a que “simplemente existimos mujeres dedicadas al periodismo a quienes lo único que nos interesa es reportear la nota; no nos interesa ni sacar raja de ningún político o de ningún funcionario”.

Además, añadió la reportera de Excélsior, las condiciones sí son difíciles porque hay que “corretear” a algún funcionario en algún “chacaleo”, ya que no es lo mismo la condición física de un hombre a la de una mujer. “Muchas veces salimos perdiendo. Personalmente debo contar que hace unos 12-15 años, aquí en la Cámara al corretear a un senador sus guaruras me aventaron, caí al piso, perdí el conocimiento y me hospitalizaron, pero son los riesgos que se corren en esta profesión”.

Para mejorar estas condiciones laborales, “más allá de un sindicato, necesitamos un defensor de los derechos de los periodistas no sólo en casos de extrema violencia, sino que nos defienda cuando nos corren injustamente de un medio de comunicación, cuando a una compañera o compañero les sacan del medio de comunicación por presiones políticas.

“Un ombudsman que defienda y pugne porque aumenten los ínfimos salarios en el medio o que nos defienda de la persecución de los funcionarios o del hostigamiento que se da en los mismos medios de comunicación en contra de las reporteras”, explicó Rodríguez Calva antes de subir al estrado.

LIBERTAD Y SEGURIDAD

Ya ante el público, en su mayoría estudiantes, Patricia Rodríguez Calva reconoció que le impactó el informe de Reporteros sin Fronteras sobre la situación de México como segundo país más peligroso, después de Irak, para ejercer el periodismo.

Primero califiqué de exagerada esta noticia, dice la periodista, pero luego vi hacia el norte de mi país, cuando Tamaulipas, Sonora y Sinaloa se estaban derrumbando por periodistas –hombres y mujeres– no sólo asesinados sino desaparecidos, y entonces me cuestioné.

“¿En qué estamos fallando?, ¿por qué como gremio no tenemos la solidaridad suficiente como para ayudar a quienes están en problemas? y, entonces, responsabilizamos al Estado mexicano, el cual sí ha fallado en dar esa ayuda a los periodistas que somos nosotros, los reporteros que estamos en la calle”, dice.

¿Cuántos cadáveres más necesitamos ver? o ¿cuántos muertos más necesita ver el gobierno, la sociedad y los Poderes de la Unión para que se ponga un alto a esta nueva realidad que hoy se está soslayando?, inquirió Rodríguez Calva, quien se autodefinió como reportera de corazón, cuyo oficio es el de una relatora de hechos que dice lo que ve y lo que oye; que describe en tele lo que capta; y que escribe, a veces, en la prensa simplemente lo que objetiva y subjetivamente entendió.

Así de fácil, dijo: no juzga, no opina y no hace juicios de valor. Para eso hay otros espacios que ocupan articulistas, columnistas y conductores.

Para todos estos escenarios se necesita una libertad de expresión garantizada a carta cabal, pero “en México esto simplemente no sucede”, lamenta Rodríguez Calva. “Ya lo decía el maestro Froylán López Narváez: `la información es poder`, es cierto pero la información la necesita la sociedad. Y nos allegamos esta información a partir de las declaraciones o de lo que se nos quiera decir por parte de los actores políticos”.

La joven reportera espetó a los diputados ahí presentes: “los diputados son los actores políticos que no tienen nada de respeto por la labor que realizamos los periodistas. Tenemos que andarlos correteando, suplicándoles a veces que nos hagan una declaración, que nos hablen de lo que se trató la reunión, cuando es a ellos a quienes les importa que la sociedad esté informada de lo que hacen o dejen de hacer”.

“Se les olvida, agregó, el papel que están jugando y responsabilizan a los medios de sus errores, porque no basta con hacer reformas sobre las rodillas, en este caso sobre las curules o sobre los escaños: los legisladores y los políticos tienen que salir — como hacemos los reporteros– a oler las calles, a ver qué quiere la gente, a ver qué necesita, a ver qué siente, a ver qué es lo que verdaderamente le importa”.

Pero no sólo criticó a los legisladores, sino Rodríguez Calva también fue autocrítica: “nosotros tenemos una responsabilidad social que a veces no cumplimos porque nos hemos subido al carrito de una democracia que no necesariamente sabemos manejar ¿por qué? porque a veces caemos en excesos, porque a veces decimos cosas que exageradamente magnificamos”.

Por eso, consideró la conductora de Cadena Tres, lo que nos hace falta es que se regulen esos vacíos legales que nos protejan de esos políticos que no quieren hablar.

Por último, Rodríguez Calva aseguró que “no sólo el Estado mexicano y los Poderes de la Unión, el gobierno y el mismo gremio periodístico estamos rebasados por el crimen organizado, sino también por una sociedad que cada día es más demandante”.

Vivimos una paradoja, explicó: “lamentablemente en estos momentos en que se están abriendo muchos espacios en radio, televisión y prensa, en la misma medida parece que es menor la intención de los legisladores de crear espacios para resguardar la libertad de expresión. Es muy triste que no se den cuenta los políticos que cada vez es más exigente la sociedad para la rendición de cuentas”.

Esta sociedad –afortunadamente-, ya está en las calles, en este tipo de foros, en cualquier lugar, exigiendo saber qué están haciendo sus políticos o sus gobernantes, porque parece que hoy ya la decisión de los ciudadanos no se está quedando el día de la elección sino a diario. Eso es muy reconfortante”, finalizó.

08/GGL/GG/CV

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