Inicio Iglesia provoca que miles de mujeres mueran por abortar

Iglesia provoca que miles de mujeres mueran por abortar

El combate a la inequidad de género dentro y fuera de la Iglesia católica y la necesidad de que los Estados permitan a las mujeres decidir sobre sus cuerpos, figuran entre las banderas de la religiosa, filósofa y teóloga feminista brasileña Ivone Gebara, que la semana pasada visitó la capital de Argentina.

“Los abortos inseguros son un problema de salud pública, de mortalidad materna y de pobreza”, resumió Gebara en entrevista exclusiva con Cimacnoticas.

Advirtió que “el aborto no está prohibido para las mujeres ricas, que pueden pagarse médicos y clínicas especializadas y ninguna persona va a saber si abortaron. No respetan la ley, van con la plata y siempre encuentran quien lo haga. Pero las pobres usan agujas de tricot (para tejer) para abortar, tomar tés y medicinas abortivas, o pedir a compañeras que les hagan abortos inseguros en malas condiciones”.

“Como mujer, en mi subjetividad, desde mis convicciones, yo puedo decir que no quiero hacer aborto, pero no puedo imponer a un Estado que cierre los ojos a un problema de salud pública”, distinguió Ivone Gebara.

En Argentina, donde el número de abortos inducidos oscila entre 460 mil y 595 mil al año (en promedio un aborto por cada dos nacidos vivos), y alrededor de 80 mil mujeres son hospitalizadas por complicaciones relacionadas con esta práctica y un centenar de ellas mueren, la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo está en proyectos de ley que no se han tratado porque el tema no forma parte de la agenda presidencial.

La filósofa criticó el discurso de la Iglesia para negar el derecho de las mujeres a practicarse un aborto: “Tiene la idea de que el encuentro del óvulo y el espermatozoide ya es vida humana, no un proyecto de vida, y que esa vida vale más que la vida de la madre”.

Abundó: “Las mujeres pierden no uno, sino muchos óvulos cada mes, y nunca se ha considerado la pérdida de óvulos como un pecado. Pero sí se consideran pecado la pérdida del semen o el onanismo (masturbación).

“En la fecundación hay un óvulo y el esperma. Si haces un aborto es el esperma lo que se pierde (…); lo que está en juego es la superioridad del hombre sobre la mujer. Una superioridad imaginaria que se estableció de distintas maneras”.

Según un estudio de la consultora Belden Russonello Strategists, en ciudades de argentinas de más de 50 mil habitantes, entre septiembre y octubre de 2011, seis de cada 10 encuestados consideraron que los políticos deberían ignorar las opiniones de los obispos católicos para definir las políticas de estado.

Ivone Gebara se lanzó también contra la influencia del clero en las políticas de salud. Explicó que en Argentina el Estado financia a la Iglesia y ésta ejerce presión en el Parlamento. Advirtió que en Brasil, a pesar de ser un Estado laico según su Constitución, también el clero hace de las suyas.

“No piensen que en Brasil está todo resuelto. La Iglesia católica y los políticos más conservadores hacen una presión bastante grande”, alertó.

“Todo es muy complejo”, dijo Gebara y agregó que muchas veces las mujeres son obligadas a abortar por la situación en la que viven.

Si ellas mueren no se trata sólo de una cuestión cultural, sino “de salud pública, social y educacional. Es una cuestión del control masculino sobre el cuerpo femenino”, subrayó.

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