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Ignoran autoridades denuncia por sustracción de una niña

Por Anaiz Zamora Márquez

“Él pensó que como soy extranjera si se llevaba a nuestra hija, yo no iba a hacer nada y que me iba a dar por vencida fácilmente, pero no importa los años que deba de permanecer en México y cuantas puertas tenga que tocar, voy a encontrarla”, dice Cleisebel, mujer brasileña que se enfrenta a la inacción de las autoridades mexicanas para localizar a su hija de siete años, aparentemente sustraída ilegalmente por su ex esposo en marzo pasado.
 
Hace poco más de 12 años, Cleisebel conoció a Ernesto Castellanos Castellanos mientras él estaba de viaje en Brasil. Se enamoró de él y con apenas 19 años decidió cambiar su vida y emigrar a México,  un país desconocido, pero que le prometía una nueva vida.
 
Sin hablar español, en 2002 llegó a territorio mexicano y poco tiempo después se casó con Ernesto bajo las leyes de este país. Desde el inicio del matrimonio se dedicó a las labores domésticas, mientras que Ernesto seguía su carrera como diseñador gráfico.
 
Para poder comunicarse y dejar de sentirse excluida aprendió español en el Centro de Enseñanza para Extranjeros (Cepe) de la UNAM.
 
En 2007 nació su hija, de ahora siete años de edad. Pero al poco tiempo la relación que la trajo a México comenzó a ser conflictiva y tiempo después ella y su esposo decidieron divorciarse.
 
El proceso legal del divorcio estuvo en manos de un abogado contratado por su esposo. Cleisebel desconocía si existían organizaciones o instituciones que pudieran asesorarla, así que aceptó los términos que fueron planteados por él y así se estableció la custodia compartida de su hija desde 2013.
 
Tras la separación, ella y su hija vivían en un departamento pagado por él, pues aunque la mujer en reiteradas ocasiones quiso buscar trabajo, él se lo impidió diciéndole que si lo hacía “descuidaría a la niña y no sería buena madre”.
 
Como lo relata Cleisebel, su ex esposo empezó a ejercer mucha presión en su contra: “No me dejaba tener amigos, ni hacer cosas normales, siempre me decía que no cuidaba bien de nuestra hija”.
 
Desesperada por la situación, decidió volver a su país, donde está su familia y donde sería más fácil tener apoyo para encontrar un empleo.
 
Él se negó rotundamente a darle el permiso legal para llevar a la niña a Brasil. Después de constantes peticiones de ella por obtener la autorización, el pasado 27 de marzo Ernesto aparentemente sustrajo a su hija para “evitar que yo siguiera insistiendo que me diera el permiso de llevarla a Brasil”.
 
Desde ese día, Cleisebel no ha vuelto a saber de ambos. Su ex esposo no ha ido a trabajar y no ha llevado a su hija a la escuela; todas las personas a las que ha contactado (familiares, empleados y amigos de él) aseguran no tener información de su paradero.
 
Cleisebel ha pasado días enteros sentada frente a los lugares que él frecuenta, pero no lo ha vuelto a ver. “A mi hija le quitó su vida, la alejó de mí, de su escuela y de todo lo que ella conocía”.
 
Ante la desaparición de su hija, Cleisebel acudió a Ministerio Público número 3 de Coyoacán para denunciar los hechos y pedir que la ayudaran a localizar a la menor de edad mediante la Alerta Amber (mecanismo de búsqueda de niñas y niños extraviados o ausentes). La denuncia quedó asentada en el expediente 00474-14-03.
 
Personal del MP le dijo a la mujer que lo que Ernesto Castellanos había hecho no constituía un delito pues él es el padre de la menor, por lo que sólo se limitaron a levantar una denuncia de hechos.
 
Cleisebel también acudió al Centro de Apoyo a Personas Extraviadas y Ausentes (CAPEA), donde le dijeron que necesitaban una orden del MP para activar la Alerta Amber.
 
De acuerdo con el artículo 173 del Código Penal del Distrito Federal, la sustracción ilegal de menores ocurre cuando “un descendiente, cónyuge, pariente colateral o afín hasta el cuarto grado, sustraiga, retenga u oculte a un menor (de edad) y que sobre éste no ejerza la patria potestad, la tutela o mediante resolución judicial no ejerza la guarda y custodia”.
 
El Código Civil del DF establece en su artículo 444 que la patria potestad se pierde “cuando el menor (de edad) haya sido sustraído o retenido ilícitamente por quien ejerza ésta”.
 
De acuerdo con la Organización de Estados Americanos, “la sustracción se presenta cuando algún familiar lo aleja de sus padres o de alguno de ellos de forma ilegal”.
 
Mientras acudía a denunciar, según relata la brasileña, su ex esposo aprovechó para sacarla del departamento, pues cuando regresó a su casa se percató de que las cerraduras habían sido cambiadas y que ella “se había quedado en la calle”.
 
Desde ese momento hasta el día de hoy Cleisebel se encuentra viviendo en un albergue temporal y aunque ha acudido en otras tres ocasiones a la agencia del MP a solicitar que le ayuden a localizar a su hija, la respuesta ha sido la misma: “Que la sustracción de mi hija por parte de su padre no constituye un delito”.
 
“No importa el tiempo que tenga que pasar buscando a mi hija, no me voy a dar por vencida y la voy a encontrar”, sostuvo.
 
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