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Imagínalo

Por Cecilia Lavalle*
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¿Cómo sería un mundo con igualdad? Con igualdad entre mujeres y hombres quiero decir. Ya sé que las desigualdades se generan por sinrazón de raza, etnia, edad, preferencia sexual, religión. Pero la primera, la que recorre incluso todas las otras, se basa en el sexo con el que se nace. Entonces, empecemos por ahí.
 
Hagamos el intento. Imaginemos un mundo con igualdad. ¿Cómo sería?
 
Las niñas en Pakistán van a la escuela, y leen y aprenden y sueñan con ser médicas o ingenieras o astronautas. Y todo es cuestión de esforzarse y trabajar duro para alcanzar su meta.
 
Las mujeres en India pueden subirse tranquilamente a un camión urbano, y trasladarse a su casa o al lugar que decidan. Y los hombres que se cruzan en su camino las tratan con el respeto y dignidad que merecen por el sólo hecho de ser humanas.
 
Las niñas en Nigeria saben que son valiosas sólo porque son humanas. Aprenden que no tienen que servir a ningún señor, que no tienen que obedecer sino a su conciencia y a sus sueños. Y toda su comunidad respeta su libertad.
 
Las mujeres de México, pueden vivir tranquilas, pueden ir y venir en su comunidad, de día o de noche con la seguridad de que su vida e integridad están garantizadas.
 
Todas las niñas del mundo tienen sus genitales intactos, completos, sanos, y saben que su cuerpo es suyo, saben que su cuerpo es respetado por todos y todas.
 
Las mujeres aportan sin obstáculos su talento, inteligencia, saberes, habilidades, capacidades para su prosperidad, la de sus familias, la de sus comunidades, la de sus países.
 
Las mujeres pueden bailar al ritmo que quieran, cantar tan alto como desean, amar a quien quieran, desamar a quien no quieran. Su voluntad y sus deseos son considerados valiosos y respetados.
Las niñas se mueven con la libertad que necesitan para ser y hacer lo que consideran significativo. Saben que son valoradas, respetadas y tratadas con enorme dignidad sólo por nacer mujeres.
 
Los hombres y las mujeres comparten a la par todas las decisiones, lo mismo en los gobiernos, que en los parlamentos, que en las empresas, que en las grandes financieras, que en los medios de comunicación, que en las universidades, que en las instituciones científicas, que en las academias de arte, que en las religiones.
 
Los hombres y las mujeres ganan el mismo salario por similar trabajo, sus jornadas de trabajo son parecidas y sus oportunidades de progreso son iguales.
 
Los hombres y mujeres comparten todas las tareas del hogar; de manera que todas y todos disponen de tiempo para el ocio y el descanso.
 
Los hombres y las mujeres comparten todas las tareas de cuidado que requieren sus hijas e hijos, sus familiares que son adultos mayores o con alguna enfermedad.
 
Los hombres y las mujeres tienen horarios laborales que están en sincronía con los horarios escolares, así que disponen de tiempo para convivir y fortalecer lazos afectivos y de unión con sus familias.
 
¿Puede imaginarlo?
 
Confío en que sí, porque justo ahora necesitamos ser capaces de imaginar mundos posibles. Y es que sólo si podemos imaginarlo podremos hacerlo realidad.
 
¡Feliz Navidad! Nos reencontraremos aquí con nuestros mejores sueños el próximo año.
 
Apreciaría sus comentarios: [email protected]
 
*Periodista y feminista en Quintana Roo, México, integrante de la Red Internacional de periodistas con visión de género.
 
15/CLU/GGQ 
 

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